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ANÁLISIS

Manuel González Sosa, el poeta secreto de Guía

En el centenario del nacimiento de Manuel González Sosa, Sergio Aguiar destaca en una biografía su compromiso con la cultura canaria desde la total discreción intelectual

De izquierda a derecha, Jorge Alberto Liria, Sergio Aguiar, Eugenio Suárez-Galbán, Pedro Rodríguez y Sibisse Sosa, anoche en Guía, junto al cartel de González Sosa con un ejemplar de su biografía, presentada minutos después. Mónica Rodríguez

«Sólo he pretendido con este trabajo acercar al lector a uno de los más prominentes poetas del siglo XX en Canarias», afirmó anoche Sergio Aguiar Castellano, con motivo de la presentación de su obra Manuel González Sosa, el poeta secreto de Guía de Gran Canaria, durante un acto en el teatro Hespérides de la ciudad norteña, en el marco del programa municipal diseñado este año en el centenario de su nacimiento. Acompañaron al autor en la tribuna, Pedro Rodríguez, alcalde, Sibisse Sosa, concejala de Cultura, y Eugenio Suárez-Galbán Guerra, profesor universitario y prologuista del libro.

Licenciado en Filología Hispánica por la universidad de La Laguna y especialista en Archivística y Biblioteconomía, el firmante de la biografía argumentó que el adjetivo «secreto», colgado en el título de la publicación de Mercurio –empresa editora impulsada en las islas por Jorge Alberto Liria-, sencillamente enfatiza el hecho de que Manuel González Sosa haya permanecido oculto e ignorado por los demás, pese a su importante quehacer en el ámbito cultural durante décadas.

Durante un periodo sobresalió, con otras producciones suyas de relieve, como fundador del Cartel de las Letras y las Artes de DIARIO DE LAS PALMAS, dirigiéndolo los dos primeros años, pero sin desvincularse después, manteniendo la presencia de su firma en las mismas páginas por espacio de una veintena de años, desde 1963 en que salió a la calle. La seriedad y profundidad de sus contenidos, alejados de sectarismos o clanes por razón de ideologías, le otorgaron máxima credibilidad y seguimiento entre los amantes de los diversos géneros literarios y actividades artísticas.

El poeta volcó algunas de sus colaboraciones posteriormente en LA PROVINCIA, que ecogió el 1 de julio de 2010 su penúltimo artículo, bastantes meses antes de su fallecimiento. Centraba un análisis en la crítica literaria con el título Sobre Literatura y tradición, lucubraciones de un diletante. Sergio Aguiar lo reproduce también en su libro.

Tras la muerte, el miércoles 26 de octubre de 2011 aún vería la luz en este mismo periódico otro texto suyo Sobre el pájaro canario, que había dejado escrito. Bajo el epígrafe Adiós a un autor de culto en alusión a su pasado y reciente óbito, el rotativo insertó la última disección cultural de Manuel González Sosa. Lamentaba éste en su relato que el ave canaria «apenas ha sido tenido en cuenta en las Islas como filón literario», aunque «lanzan su canto entre los versos de Cairasco y gorjean en una ribera institucionalizada».

Tanto el autor biográfico, Sergio Aguiar, como el prologuista, Eugenio Suárez-Galbán, doctor en Filología Románica por la universidad de Nueva York, el presidente del Cabildo de Gran Canaria, Antonio Morales, el alcalde guiense Pedro Rodríguez, y la concejala Sibisse Sosa, coincidieron en valorar la eterna búsqueda del perfeccionismo y el anonimato por el poeta, objetivo el segundo que le resultaría muy difícil –en opinión de todos- , teniendo en cuenta su incansable actividad y acciones de mecenazgo en pro de la cultura canaria.

La biografía presentada ayer, con poco más de 300 páginas, abunda sobre las variadas muestras identitarias de Manuel González Sosa con Guía, su «insigne aldea» –como gustaba llamarla-. Así se explica su particular hincapié literario en poetas ligados a su ciudad como Rafael Bento Travieso, Domingo Rivero y Pedro Perdomo Acedo, entre otros.

A la hora de hacer balance de la amistad con el biografiado durante los últimos diez años de su vida, Sergio Aguiar no dudó en parafrasear a Antonio Machado: «Tuve la oportunidad de conocer a un hombre bueno, un hombre en el mejor sentido de la palabra».

Aseguró que «don Manuel» fue un intelectual con una vasta formación, conocedor como pocos de los entresijos de la literatura en Canarias desde 1950. «Comprometido con la cultura de las islas, desde las más absoluta discreción intelectual –puntualizó-, pues a pesar de sus facetas de poeta, animador literario, crítico y articulista, siempre quiso pasar desapercibido».

En el capítulo de agradecimientos para llevar a cabo la biografía, el autor citó en primer lugar a Pedro González Sosa, cronista oficial de Guía y hermano del personaje, a los profesores Antonio Henríquez Jiménez y María Teresa Ojeda, al editor, historiador y periodista Jorge Alberto Liria, y a entidades como el Museo Canario y BBVA con su archivero, Luis Miguel Rodríguez.

Humanismo crítico

Antonio Morales, presidente del Cabildo de Gran Canaria, no se quedó al margen de esta efeméride. Suscribe una presentación en las primeras páginas del tomo biográfico para resaltar unas aristas del poeta: «La visión social, humanismo crítico y la exposición del paisaje que reflejaba el estado de su alma, un paisaje en el que navegaba cómodamente».

Evoca que en 1921 fallecía el poeta atlántico Tomás Morales, «pero nacían en el mismo año Manuel González Sosa, Carmen Laforet, Lola de la Fe y José María Millares Sall. Cien años después –agrega-, la isla no ha olvidado la aportación artística e intelectual de estos y otros muchos que convirtieron el siglo XX en una sucesión de acontecimientos culturales».

En la presentación editorial Morales adjudica a González Sosa un fuerte protagonismo al movilizar a la generación de los años 50 del pasado siglo, junto a Antonio de la Nuez, Eugenio Padorno, Felipe Baeza y Arturo Maccanti. Pone el foco del mismo modo en las reflexiones que el poeta guiense elaboró sobre Tomás Morales, Alonso Quesada, Saulo Torón y Domingo Rivero, para acabar invitando a leer la biografía en la certeza de «llevarnos a redescubrir una obra literaria que nos hará gozar».

En el uso de la palabra anoche, Pedro Rodríguez explicó que era un compromiso para su ayuntamiento, y un honor, haber confeccionado junto a otras instituciones implicadas, un nutrido y extenso programa que a lo largo de este año «ha permitido celebrar  el centenario del nacimiento de este maravilloso poeta que, en palabras de los expertos, está llamado a ocupar un lugar propio en la poesía española contemporánea. Por eso nos hemos volcado en honrar la memoria de este gran autor», a la vez que elogió el esfuerzo admirable de Sergio Aguiar para ofrecer una exhaustiva documentación biográfica.

Por su parte, Eugenio Suárez-Galbán Guerra, prologuista y amigo de González Sosa, fijó su atención en uno de los apartados del libro, donde el autor desvela una carta del poeta pidiendo que los beneficios culturales que disfrutaba la capital grancanaria se compartieran con los pueblos del interior de la isla. «Dejaba así claro que su espíritu comunitario y colectivo de igualar derechos y necesidades de sus conciudadanos, no se quedaba en Guía (…) sino que ese espíritu se extendía por todo el territorio insular», recordó.

Así lo había acreditado también en Fuerteventura y en Bilbao, donde vivió por circunstancias distintas: «Se le encuentra siempre creando o participando en actividades de naturaleza cultural para beneficio de todos».

A juicio de Eugenio Suárez-Galbán, la biografía, complementada con poemas y fotografías, «ejemplifica a la perfección la fuerte vibración lírica que caracteriza el verso de Manuel González Sosa, como el titulado A mi abuelo, detrás de la vida, donde describe el primer golpe de la muerte de un ser querido y manifiesta la desesperación del dolor y la fatalidad del ineludible destino del ser humano».

Duda el prologuista en este punto que se haya expresado previamente con tanta emoción y tristeza, con tan hondo lirismo, el tópico de ultratumba, salvo que se recurra a las conocidas interrogantes de Bécquer.

La concejala de Cultura, Sibisse Sosa, expresó que, aún a pesar de Manuel González Sosa esforzarse por pasar de puntillas por la vida, «su obra no era un secreto. Sus poetas amigos gritaban su secreto a los cuatro vientos del universo cultural de las islas, agrandando más su figura, cuanto más se empeñaba él en empequeñecerse y esconderse tras el velo de su inmensa timidez».

Lo anterior le sirvió a continuación para argumentar que «es inútil tratar de ocultar tu propia naturaleza cuando ésta trasciende de ti mismo y a pesar de ti mismo. Tanto más si esa conforma un conjunto de lírica exquisita, de perfección literaria y de un hondo sentido de la trascendencia del ser humano».

Aunando los perfiles y conductas de Manuel González Sosa y Sergio Aguiar, concluyó Sibisse Sosa con una cita de Hemingway: «El secreto de la sabiduría, del poder y del conocimiento es la humildad». «Así son ellos», remató Sibisse Sosa, en referencia directa al biografiado y al biógrafo.

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