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La Provincia - Diario de Las Palmas

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El campo cambia de cara con la lluvia que las cosechas esperaban ansiosas

Los agricultores agradecen el agua pero dicen que es poca para lo reseca que estaba la tierra | La borrasca trae frío con temperaturas de 11,5 grados Tejeda

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Día de lluvia en Gran Canaria (27/11/21) José Carlos Guerra Mansito

«Se estaba haciendo tarde para que llegara la lluvia porque en este mes de noviembre encima estaba apretando el sol, aunque por las noches caía relentada». Gerardo Déniz, un agricultor con casi 2.000 sacos de papas plantados entre Teror y Valleseco expresaba así ayer cómo al campo le ha cambiado la cara con el agua que se recogió en la tarde y en la madrugada del viernes al sábado. Aunque fue un buen riego asegura que se necesita que siga lloviendo para que los cultivos crezcan con fuerza. Pero en la jornada de ayer la borrasca atlántica, que ha cruzado el archipiélago, ya fue algo menos generosa pues de los 22,2 litros que se recogieron el viernes en Teror se contabilizaban sólo 5,4 litros hasta media tarde, al igual que en Valleseco, que de 20,8 litros se conformaban con 6,8 litros, si bien en Tejeda se recogían 10,8 litros, y en San Mateo se quedaban con casi el mismo dato, unos 9,4 litros, según los datos de la Agencia Estatal de Meteorología.

Hoy se esperan en el norte chusbascos dispersos, y una subida de las míinimas

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No obstante, esa llovizna que seguía cayendo a media mañana en el norte, en las medianías, y cumbres obligó a cambiar las tareas previstas en la labranza. Mientras recogía calabazas junto a su hermano de la orilla de una finca de Arucas, porque no se podía pisar ya que estaba toda embarrada, Gerardo explicaba que el problema no es regar sino encontrar agua, porque los cultivos que tiene en Osorio, en Teror, no los había podido refrescar. Sólo cuando llueve mucho recurre a la Comunidad de Regantes Crespo, en Valleseco, que solo vende sus reservas en tiempos de buenas lluvias.

Árbol caído anoche en el parque de San Telmo. | | LP/DLP

Y es que en el campo todo gira en torno al clima. «Plantas las papas en octubre y siempre estás pendiente del tiempo porque veces quieres regar y no puedes», se lamentaba. Con todo, se mostraba esperanzado de que todavía el otoño traiga aún poco más de lluvias porque los más de 20 litros que se recogieron en Osorio, en Teror, no dan para tanto. Algo más fue lo que decía que registró el pluviómetro en otra zona de Arucas donde también tiene cultivos, en Los Castillos, que se llegaron a acumular en estos dos días hasta 35 litros, un dato que le confirmaban que también se habían registrado en Firgas.

También en Santa Brígida las precipitaciones de esos últimos dos días, sobre todo del viernes, fueron recibidas con alegría porque la tierra estaba «reseca». Javier Navarro, que planta la asombrosa cifra de 10.000 sacos de semillas con los que recoge 1,2 millones de kilos que vende directamente a una cadena nacional de supermercados, señalaba que «el agua no ha sido mucha» pero por algo se empieza, y afortunadamente aún queda otoño e invierno. Es «oro» que da la lluvia como comentaba, porque «no deja de ser dinero que ahorras en riegos». Y lo dice porque ya está acostumbrado a pagar a la Heredad de los Molina, porque la cosecha no espera a que lleguen las borrascas.

Tiempo más frío

La otra cara de como la borrasca ha pasado desapercibida en algunos municipios del norte es La Aldea. Con apenas algo más de medio litro, 0,6 , para ser exactos, en esta localidad del norte de Gran Canaria ni siquiera miraban la cara a los terrenos. Román Quintana, que se dedica a las papayas en Las Tabladas, comentaba que apenas había chispeado y eso «es nada» . La queja por la ausencia de lluvias parece que casi lo asumen los agricultores ya como algo sin remedio, que se identifica con la forma de vida en el campo en este municipio, aunque es cierto que se percibe como sufren cuando echan la vista a las presas donde apenas se disponen de reservas.

Además de agua, este frente atlántico ha traído algo de fresco y alguna incidencia, como la caída de un árbol anoche en el parque de San Telmo. Es como si de repente llegara el otoño aunque si se comparan las temperaturas con los datos gélidos que estos días ya azotan la Península se puede decir que en las islas el tiempo aún no ha llegado el frío. Tal es así que Mogán marcó la máxima de todo el país, con 23,9 grados, mientras que en Lleida soportaban los 11,2 grados bajo cero. También Maspalomas con 22,2 grados estaba entre las máximas, según los datos de la Aemet, pero en Tejeda había que ponerse ya varias capas de abrigo porque el termómetro estaba a 11,5 grados aunque en Valleseco estaban casi igual con 12,1 grados.

Y es que en las islas noviembre estaba siendo tan cálido que costaba creer que hace ya dos meses que arrancó el otoño.

La borrasca Àirwen’ pone a 14 regiones peninsulares en alerta por lluvias y por viento

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Pero parece que este ambiente fresco no se va a alargar mucho porque las previsiones meteorológicas para hoy domingo ya apuntan que las temperaturas mínimas empiezan a subir un poco. Eso sí, en el norte de las islas de mayor relieve como Tenerife y La Palma van a seguir predominando los cielos nubosos y se esperan lluvias dispersas ocasionales, mientras que tampoco se descartan lluvias débiles ocasionales en las islas más orientales, y eso es más probable que ocurra en la mitad norte durante la primera mitad del día. El viento va a soplar del noreste con intervalos de fuerte en vertientes noroeste y sureste, así como en las cumbres y en zonas de interior de las islas.

Y ya sin fenómenos meteorológicos significativos ni avisos por lluvias, el panorama climático vuelve a lo que es habitual en las islas para este mes del año. Así mientras el archipiélago vuelve a unas medias de 19 o 20 grados en las capitales como la de Gran Canaria, en la Península la entrada de la borrasca ‘Arwen’ ayer por el norte dejaba a catorce comunidades autónomas en aviso amarillo o naranja por precipitaciones, viento y fenómenos costeros, registrándose un descenso de temperaturas mínimas -sobre todo en la mitad norte- y cota de nieve desde los 300 metros en el norte de la Península.

Según informa la Aemet, Aragón, Asturias, Cantabria, Castilla y León, Navarra y La Rioja están en aviso naranja por nevadas y en amarillo Cataluña, Galicia y Comunidad de Madrid. Por lluvias están en aviso amarillo Asturias, Cantabria, Navarra y País Vasco; mientras el viento pondrá en aviso amarillo a Aragón, Cataluña, y Comunidad Valenciana. Los fenómenos costeros dejan en aviso naranja a Asturias, Cantabria, Cataluña, Galicia y País Vasco, y en amarillo Andalucía, Baleares, Comunidad Valenciana y Melilla. La nieve caerá en zonas de montaña, sin descartar el Cantábrico y Baleares, con la cota de nieve, en el norte y centro peninsular, que se situará entre los 500 y 700 metros; en el sudeste entre los 600 y 1.000 metros y en Baleares entre los 800 y los 1.000 metros.

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