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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Tribunales

Un Juzgado obliga al Cabildo a pagar una subvención que había anulado

La sentencia afirma que el gobierno insular actuó de forma «no proporcionada» al retirar la ayuda de 15.000 euros a la empresa audiovisual El Caballero de París

Un momento de una de las grabaciones de la produtora El Caballero de París en el barrio de Las Rehoyas . | | LP/DLP

El Juzgado de lo Contencioso Administrativo Número 4 de Las Palmas de Gran Canaria ha estimado una demanda de la empresa audiovisual El Caballero de París contra el Cabildo de Gran Canaria y le obliga a mantener la subvención de 15.000 euros que el gobierno insular había retirado a dicha entidad con el argumento de que no había cumplido los plazos de aceptación de la ayuda.

La sentencia, emitida el pasado 10 de noviembre y contra la que no cabe interponer recurso alguno, sostiene que el Consejo de Gobierno Insular, que fue el que en última instancia ordenó la suspensión de la ayuda, actuó de forma «no proporcionada» al anular una subvención que había sido lograda mediante una convocatoria pública.

Los hechos, según se recoge en la sentencia dictada por la magistrada María del Carmen Monte Blanco, se remontan al 29 de junio de 2020, cuando se publica la convocatoria de ayudas audiovisuales del Cabildo en el Boletín Oficial de la provincia de Las Palmas. La entidad El Caballero de París Comunicación SL presentó un proyecto denominado Barrio Mínimo, cuyo objetivo era realizar un documental en el entorno sociourbano de Las Rehoyas en un momento único, pues el barrio va a desaparecer físicamente, para ser construido de nuevo, pero sus habitantes permanecerán.

Se trata, según el representante de la empresa, Federico González Ramírez, de un documental coral y en el proyecto participaban profesionales del ámbito audiovisual, pero también del ámbito de la investigación urbana, dado que El Caballero de París ha realizado investigaciones en este ámbito para el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria (Diagnosis Cualitativa para la Reposición de Arapiles-Las Rehoyas; Proyecto Enrehóyate) y para el Ayuntamiento de Telde (Evaluación Ciudadana del Plan Integral del Valle de Jinámar; Proyecto Sinámar).

Documental

El 3 de diciembre de 2020, el Cabildo anunció su resolución provisional, en la que el proyecto Barrio Mínimo fue valorado con 68,33 puntos por el tribunal de profesionales del ámbito audiovisual designado por el propio gobierno insular, y se le concedieron 15.000 euros de subvención para la realización del documental.

El Caballero de París presentó el 14 de diciembre la documentación requerida para la aceptación de la subvención en el registro telemático del Cabildo, pues en ese momento no se permitía la presentación presencial por las restricciones de la pandemia. El 15 de diciembre, de hecho, un funcionario del área de Cultura dirigió un correo electrónico a la empresa audiovisual en el que hacía constar la llegada al registro de uno de los dos documentos exigidos.

En enero, la secretaria de la convocatoria de Gran Canaria Espacio Digital comunicó a González Ramírez que no había presentado la aceptación de la subvención, a lo que éste le contestó que ya la había registrado. Le pidió que le enviara los documentos y se los remitió. «Me dice que uno de ellos no tiene el sello del Cabildo; le digo que está generado telemáticamente y con huella digital; me dice que le envíe todo por correo, que no me preocupe, que ha pasado otras veces, y que se soluciona, lo envío todo por correo», explica el representante de El Caballero de París.

«Realmente -añade- no me fío tras esa conversación, por la insistencia en que no me preocupara, y el 18 de enero registro todo nuevamente en la sede telemática. La secretaria de la convocatoria no me vuelve a llamar nunca más».

El 28 de enero salió la resolución definitiva y en ella el Cabildo dejó fuera de las subvenciones el proyecto Barrio Mínimo, aprobado por el jurado de la convocatoria frente a las propuestas de otras entidades audiovisuales. Por contra, introdujo en el listado de ayudas a cuatro proyectos nuevos que no habían logrado la puntuación requerida, a las que sí les conceden el dinero. Se trata de Birland Entertainment (que figura como codemandada en el procedimiento judicial), Luis Fernando Castellano Reyes, Anima Kitchent Canarias y Daniel Curbelo Hernández.

Ante esa decisión, el 26 de febrero de 2021 El Caballero de París presentó un recurso de reposición, indicándole al Cabildo la irregularidad legal que suponía dejarlo fuera de las ayudas que había obtenido en la convocatoria pública y con un jurado profesional. El gobierno insular contestó el 7 de abril y denegó nuevamente la subvención ganada por el proyecto Barrio Mínimo, pese a la advertencia de sus promotores de que se estaba cometiendo una ilegalidad. En ese documento del Cabildo, se señala que es el Consejo de Gobierno Insular, un órgano presidido por Morales, quien toma esa decisión.

No proporcionada

El Caballero de París presentó una demanda judicial, cuya vista se celebró a principios de noviembre. La sentencia, notificada el 17 de noviembre, anula las decisiones del gobierno del Cabildo y da la razón a la empresa, que debe recibir la subvención obtenida en la convocatoria pública. La resolución judicial señala que las posibles deficiencias en el expediente fueron subsanadas y que el Cabildo actuó de forma no proporcionada al reiterar la denegación de la ayuda.

Según González Ramírez, ni el gobierno del Cabildo ni la secretaria de la convocatoria audiovisual se han puesto en contacto con El Caballero de París para comunicar de qué forma se va a ejecutar la sentencia. «Esta subvención era una ayuda para la producción audiovisual; lógicamente, esa producción no se ha iniciado, toda vez que no conocíamos si íbamos a contar finalmente con esa financiación», sostiene.

El Cabildo, a su juicio, «ha puesto en riesgo el proyecto, dado que los profesionales se comprometieron por unas fechas determinadas, que ya se han cumplido». Además, se trataba de la memoria de un barrio, que está en proceso de reposición, y se trataba de conservar esa memoria. «No entendemos cómo se deja fuera un proyecto aprobado por un jurado profesional, para incluir otros proyectos que no habían logrado la puntuación necesaria», añade.

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