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Gáldar

El pueblo encantado de la Calle Larga

La Semana de las Flores atrae a miles de visitantes al centro urbano de la ciudad de Gáldar

El pueblo encantado de la Calle Larga | LP/DLP

Desde la plaza de Santiago, frente a la fachada de las Casas Consistoriales que presiden el centenario drago, hasta la punta este de la calle larga del centro histórico de Gáldar ha brotado, un año más, una selva por Navidad, una jungla con especies animales tan variadas como orangutanes o una simple oveja, pasando por varias vacas que pastan a la vera del parque de Santiago, en la que prosperan abetos, flores de pascua a mansalva, toda clase de palmeras, costillas de Adán y filodendros, pero también berros, lechugas, zanahorias y hasta matas de judías.

El pueblo encantado de la Calle Larga

Una novelería ‘natural’ en la que a medida que el visitante se va adentrando en la emblemática vía peatonal del Capitán Quesada descubre una sucesión de construcciones navideñas que terminan configurando una especie de Laponia tropical, gentileza de los afamados viveros de flores del municipio norteño, en donde conviven perfectamente los restos de una nevada con un señor portando un racimo de plátanos, justo detrás de un trineo motorizado por un reno de oro.

El pueblo encantado de la Calle Larga

El Ayuntamiento de Gáldar cumple así con la que ya es la vigesimotercera Semana de las Flores, una cita en la que ya los galletones de la localidad asocian desde la infancia con la Navidad en su ciudad natal, y a que a lo largo de todos estos años se ha ido perfilando hasta impregnarle un estilo muy propio al centro histórico galdense durante estas fechas.

El pueblo encantado de la Calle Larga

El enorme bodegón floral, de unas 9.000 plantas según las cifras que ofrece la concejalía de Parques y Jardines de Gáldar, que incluye elementos como los de un tiempo a esta parte inevitables cascanueces, las campanas de toda la vida o las cubiertas acastilladas, que también comparten escenario con guiños a la cultura de la comarca, como la composición que figura ante la casa museo Antonio Padrón que recuerda al visitante la sustancia del indigenismo que recreara el pintor galdense, y que se hace presente en la vida cultural y en los rincones de la primigenia capital prehispánica.

Una localidad que con el mixturado de esta colorida y abigarrada oferta de su centro histórico y un soleado tiempo que se encontraba al mediodía de ayer en las antípodas de una Navidad de libro, tenía todas sus calles y terrazas a rebosar, repitiendo así el lleno que también disfrutaba el pasado viernes, así como durante el fin de semana anterior, momento en el que fue inaugurada la Semana de las Flores.

Durante el acto, que fue celebrado el sábado, la concejala de Parques y Jardines, Carmen Pilar Mendoza, subrayaba que la cita, además de imprimir de un espíritu de Navidad a la ciudad, también se constituye como una oportunidad para exhibir el saber de unos viveristas que, con su trabajo representan «un peso importante en la economía de la zona», generando un buen número de puestos de trabajo en el municipio. Sin olvidar el protagonismo del propio vivero municipal, que también aporta su experiencia en un recorrido marcado por el rojo de sus 3.000 flores de Pascua.

10.000 metros de guirnaldas

Al ambiente navideño que se respira en las antiguas calles del municipio contribuye con preso propio la iluminación del centro histórico que fue inaugurada el pasado 1 de diciembre y que este año luce con un despliegue de 10.000 metros de guirnaldas, según informa el Ayuntamiento, que contienen 315 motivos navideños «que son un reclamo para las 22 calles de la zona comercial, que incluye un árbol de Navidad con una altura de ocho metros ubicado junto a la puerta santa de la iglesia de Santiago».

A eso se añade también un photocall, con el logotipo en grandes letras de la ciudad de Gáldar, ubicado enfrente de la entrada del museo Antonio Padrón, así como una bola de grandes dimensiones en la entrada del polideportivo municipal.

Remata la decoración nocturna la rotonda de acceso a Sardina, centro urbano y San Isidro, junto al Puente de Los Tres Ojos, cuyo drago es objeto de un juego de luces de colores desde el que saluda a residentes y visitantes.

Programa navideño

Teodoro Sosa, alcalde de Gáldar, destacó durante el encendido navideño la instalación de otros 4.000 metros de guirnaldas, así como de diferentes elementos del atrezo propio de estas fechas en los pagos más alegados del casco urbano, «para que esa ilusión y el deseo de que todo pueda volver a ser como antes, llegue a cada hogar y a cada familia de este municipio», según expresó.

La oferta se completa con el programa navideño diseñado por la concejalía de Cultura y Fiestas del Ayuntamiento de Gáldar para este fin de 2021 en el que, como recuerdan de la Corporación, siguen vigentes las medidas sanitarias, y que queda al albur de las restricciones derivadas de las distintos tipos de alertas.

Así, ayer sábado se culminaba el día con el concierto que ofreció anoche en la fachada de la iglesia de Santiago la Banda Municipal de Gáldar, dirigida por Rubén Guerrero Díaz, con un aforo limitado a 400 personas con inscripción previa. En ese entorno se disfrutó de obras como el pasodoble de Concierto Bellas Artes, a la que seguían oberturas, operetas, valses, polkas y villancicos.

El concierto de la Banda Municipal de ayer sábado constituye uno de los platos fuertes de la navidad galdense, pero también lo son el concierto que hoy domingo ofrece el cantante Manu Tenorio o el de Nuria Fergó que tendrá lugar el 2 de enero. El capítulo musical se complementa con La Trova, que acude a a la ciudad el domingo día 26.

No acaba aquí la Navidad en el municipio porque también se adentra en la exhibición de belenes, como el de las Casas Consistoriales y los que constituyen la llamada ruta de los belenes de Ángel Valencia.

A eso se suma, como detallaba el concejal Julio Mateo en la presentación del programa, la llegada de los Reyes Magos a Barrial en la víspera del 6 de enero, con aforo limitado; las distintas cabalgatas por los barrios; y los actos solidarios en favor de La Palma, así como la tradicional recogida de juguetes, «sin olvidar las jornadas de comercio en la calle».

En la imagen superior una de las escenas que ofrece la calle Capitán Quesada de Gáldar, con unos enormes cascanueces situados frente a la Recova. Debajo a la izquierda, un señor con una mano de plátanos, acechado por un orangután. A su lado, dos vacas pastan en la plaza de Santiago y visitantes paseando al lado de un sembrado de verduras. |

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