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Arucas

Alicia en el bosque de Arucas

La Asociación Salsipuedes lleva al Parque Municipal el relato de Lewis Carroll pero en el país de la Navidad | Cientos de familias hacen cola para disfrutar del cuento

Alicia en el país de la Navidad Juan Castro

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Alicia en el país de la Navidad María del Pino Pérez

En el bosque del parque municipal de Arucas los pequeños y también los mayores se han trasladado al mundo de Alicia, que ha cambiado el país de las maravillas por otro más mágico, el de la Navidad. La puesta en escena de los 80 componentes de la Asociación Salsipuedes de esta obra está tan lograda que nadie quiere que acabe. Pero otra realidad esperaba fuera donde muchas familias hacía cola para pasar.

Es la primera vez que la Asociación Cultural Salsipuedes hace una representación teatral en el Parque Municipal de Arucas. En los 20 años que llevan poniendo en escena momentos o relatos sobre la historia de la isla como la influencia británica, el naufragio del Valbanera, o el ataque del corsario Francis Drake, y pese a ser un grupo que surge en esta localidad del Norte de la isla, hasta ahora no habían tenido la oportunidad de recrear una obra en este bosque en el que conviven tantas especies autóctonas y exóticas.

La idea de trasladar a este jardín creado en la época del Mayorazgo de Arucas, en el siglo XVI, el relato de ‘Alicia en el País de las Maravillas’ comienza cuando desde el Ayuntamiento de este municipio le proponen que monten un recorrido navideño en este pulmón verde de la ciudad. Sin duda, la pandemia del coronavirus ha tenido mucho que ver en que el escenario escogido fuera este entorno. Esas mismas razones sanitarias hicieron desechar el montaje de la Casa de la Navidad, que ya hicieron en 2018 y 2019.

Con este encargo, explica Gilberto Moreno, director de esta asociación cultural, se les ocurre aprovechar el bosque para ambientar y recrear el cuento de la soñadora Alicia que se encuentra con un mundo aún más mágico como el país de la Navidad.

Los pequeños se paralizan ante el sombrerero loco, la sala de relojes, la oruga o las hadas

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Una vez elegido este relato de Lewis Carroll a los 80 componentes de Salsipuedes le quedaba por delante una ardua tarea que, pese a su trayectoria, no dejaba de ser comprometida.

Lo primero que hacen es repartirse las escenas, y cada grupo se encarga de su propio vestuario, de su parte escenográfica. Así a lo largo de tres meses han estado preparando en su tiempo libre, y costeando todo de su bolsillo con el único reto de hacer disfrutar a los niños, y a toda la familia, porque la representación que se ha podido ver el pasado día de Navidad, y ayer domingo dejaba igual de sorprendidos a los pequeños y a los mayores.

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Obra Alicia en el País de la Navidad Andrés Cruz

Eran las seis en punto de la tarde y en el exterior del Parque Municipal ya hacían cola las familias para adentrarse a vivir la ilusión que les aguardaba. Un Papa Nöel empezaba a ponerles algo inquietos antes de que casi se sintieran como los protagonistas del cuento de Alicia. Tras pasar un túnel se encontraban con una simulada nieve, un compuesto de jabón, que caía de forma fina, y que hizo que los niños se pusieran a intentar descubrir si era real o era la magia. Alguno hasta confesó que «creía que no iba a ver nunca la nieve». Y ahí estaban ya las hadas dándoles la bienvenida, mientras Alicia estaba al otro lado junto a su hermana. Pero no es precisamente la protagonista quien les hace detenerse.

Isabel Rodríguez: «me emociona ver las caras de los pequeños pero también las de los mayores»

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Va a ser ante la sala de los relojes, el comité de los animales, el sombrerero loco, el momento de la merienda, el castillo de la reina de corazones, la pastelería, la oruga, la juguetería con el cartel «los juguetes se hacen de 6 a 10», y las hadas donde los niños de todas las edades se quedaban atónitos, trasladados a otro mundo. Mientras, sus padres, casi igual de pequeños, se transportaban por momentos al universo de Alicia, y por otros regresaban al de las tecnologías para captar con el móvil el instante.

Los hermanos Pablo y Álvaro de 10 y 8 años respectivamente no se ponían de acuerdo, al primero le gustó más el comité de animales, mientras que al segundo le embaucaron las hadas.

Debido al protocolo sanitario que se sigue por el coronavirus entre el pase de cada familia se mantenía la distancia, y el recorrido que se podía hacer en unos quince minutos se disfrutaba sin prisas. Los componentes de Salsipuedes imbuidos en cada personaje se encargaban de hacer que no dieran ganas de salir del cuento. Para participar en este relato se han comprometido a cenar en Navidad sólo con su familia para evitar cualquier riesgo de contagio, y además acorcadron en dedicar todo su tiempo este 25 y 26 de diciembre para espolvorear la ilusión por el parque de Arucas.

Lo decía Isabel Rodríguez una de las pasteleras del cuento, que lleva más de 20 años participando en esta asociación cultural. «Me emociona ver las caras de los niños, pero también las de los mayores», contaba.

En el Parque de Arucas de repente se había oscurecido y quedaban fuera esperando cientos de familia para disfrutar de las aventuras de Alicia. Hasta las diez de la noche quedaba tiempo. María con solo siete años pero con apariencia por su altura de diez se había quedado tan hipnotizada por las hadas que no terminaba de hablar mucho cuando salía.

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