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Ingenio

Jesús Vega, medio siglo de sacerdocio

El ingeniense cumple hoy día 30 de diciembre cincuenta años «haciendo el bien a los demás»

Jesús Vega, medio siglo de sacerdocio J. C. Castro

Jesús Vega Mesa, Suso Vega, que fue ordenado como sacerdote por el obispo José Antonio Infantes Florido un día como hoy de 1971, defiende la cercanía, el diálogo y el papel social del cura.

«Lo he pasado bien estos cincuenta años que cumplo como cura. Hubo momentos buenos, como situaciones difíciles», afirma Jesús Vega Mesa, más conocido como Suso Vega, de 77 años, que fue ordenado como sacerdote un día como hoy, 30 de diciembre, de 1971 por el obispo de la Diócesis de Canarias, José Antonio Infantes Florido. Suso Vega fue antes diácono.

A la hora de valorar cómo se ha sentido en estas cinco décadas como sacerdote, Jesús Vega resalta que «gracias a la gente que me ha puesto en bandeja el ser feliz haciendo el bien a la gente en la iglesia y en la calle».

Con el cura Felipe Bermúdez vivió en una caseta de los pescadores para reivindicar viviendas

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Este cura no quiere olvidar a los muchos sacristanes y personas que le apoyaron y respaldaron en cada una de las parroquias y sacristías de su larga carrera. «Como Damián Suárez, en el Cruce de Arinaga, o Pepita Sánchez, en Arinaga. Fueron muchos y muchas, y a todos estoy muy agradecido», apunta. «Nunca hablé del pecado, culpabilidad o del infierno, sino que Dios nos quiere, como nos dijo Jesús respecto a su padre. No vino para recriminar», agrega.

«El cura no debe de estar metido en la iglesia, sino más en la calle y entre la gente porque se encarga de los espiritual, pero también de lo social porque todos son personas», afirma, al tiempo que defiende que Cáritas «es de los mejores servicios que tenemos. En Ingenio, atiende al mes a unas 180 familias, sobre todo en relación a la alimentación».

Jesús Vega, con un niño en Malawi.

Jesús Vega, con un niño en Malawi. Marcos Álvarez Morice

Respecto a los obispos que tuvo en estas cinco décadas, «todos han sido buenos, pero Ramón Echarren era muy dialogante, te daba confianza y no marcaba una distancia, como hicieron otros. Intento ser cercano, pero a veces me equivoco. Me gusta escuchar».

«Entre los muy buenos momentos, están los viajes que hicimos a África y Centroamérica con los misioneros, en especial los que fueron a Guatemala. Fueron unas experiencias muy enriquecedoras. Llevábamos el dinero que habíamos recaudado en Tamaraceite para ayudar tras el paso del huracán Mitch y comprobábamos que el dinero no se lo quedaba nadie, sino que servía para construir escuelas o pozos», afirma Vega Mesa, quien admite que aún son los peores momentos «cuando tengo que enfrentarme a la muerte de un joven o un niño. No puede olvidar el tiempo que estuvo muy enfermo. «La gente fue muy buena y me arropó bien», declara.

«He tenido pequeños conflictos en estos cincuenta años, que los olvido, y que han sido en la mayoría de los casos porque no se ha entendido o comprendido bien por ambas partes», agrega.

En relación a qué le empujó a elegir el sacerdocio, Jesús Vega reconoció que «en gran parte fue el ambiente entre los amigos y el general que había en esa época. Y entre en el seminario a los 14 años».

No se plantea jubilarse, aunque los sacerdotes lo pueden hacer tras cumplir los 75 años. «No me lo planteo. Seguiré mientras esté bien física y mentalmente», asegura. Hay en la actualidad entre 20 y 30 curas que superan los 50 años de servicio de los existentes en la Isla, entre 180 y 190.

Suso Vega recordó y destacó durante esta entrevista a Antonio Berriel, sacerdote natural de Antigua, en Fuerteventura, que falleció el pasado mes de septiembre. «No llegó a los cincuenta años por poco. Teníamos un gran amistad. Éramos uña y carta», comenta Vega Mesa, quien había conocido a Antonio Berriel siendo ambos niños en el Seminario de Las Palmas. «Él era uno más en casa de mis padres, en donde se quedaba cuando no podía ir a su pueblo natal», señala el cura.

El actual párroco del casco de Ingenio ha tenido un especial interés por los medios de comunicación, e hizo el Máster de Periodismo de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC).

«Tenía claro que una homilía la pueden escuchar unas 50 personas en la iglesia, mientras que pueden ser 500 por la radio», manifiesta quien vio en la práctica la gran utilidad de la radio en Antigua y, años más tarde, creó Radio Tamaraceite. En la actualidad hace uso de las nuevas tecnologías y se transmiten las misas a través de la página en facebook (parroquias de Ingenio).

Jesús Vega Mesa ha sido el único de sus once hermanos que se formó y eligió una vida religiosa. Sus padres son José Remigio Vega Artiles, natural del pueblo de Ingenio y que falleció a los 62 años; y Cesaria Mesa Artiles, nacida en el municipio de Santa Lucía de Tirajana, y pereció a los 65 años. Los doce hijos que tuvo este matrimonio, de los que viven hoy en día seis, son: Nicolás (+); José, llamado Pepe (+); Miguel (+); Mario (+); Rogelio (+); Gabriela; Flora; Pino (+); Rosa; Amparo; Jesús; y Emilio.

Jesús Vega, en Ojos de Garza

Jesús Vega, en Ojos de Garza Marcos Álvarez Morice

En estos cincuenta años, Suso Vega ha tenido un largo recorrido por parroquias, oficiando su primera misa el 31 de diciembre de 1971 en la iglesia de Santa Rita, en Ojos de Garza (Telde), de la que fue párroco entre 1971 y 1976, siendo al mismo tiempo el párroco de la iglesia Santo Cura de Ars, en Melenara (1972-1976), en Telde. «Fui más reivindicativo cuando era el párroco en Ojos de Garza y en Melenara, aunque realmente era uno más», concreta.

«Estábamos con las reivindicaciones de agua y luz, servicios públicos que aún no teníamos en las viviendas del pueblo de Ojos de Garza, ni en El Goro. Aún vivía Franco y se estaba empezando a crear las asociaciones y el ambiente comunitario», repasa.

Vega Mesa rememora que «también estaba conmigo en Melenara el cura Felipe Bermúdez, que era más reivindicativo que yo. Él y yo vivimos en una de las casetas en las que vivían los pescadores en la playa de Melenara, por la reivindicación de unas viviendas».

«Uno de mis hermanos, Nicolás, que era guardia civil, me pidió que tuviera cuidado con lo que decía en las homilías porque siempre había un guardia civil de paisano y tomando nota de lo que decía. Había mucha opresión, como deseos de libertad. Sería en 1972 o en 1973 cuando nos secuestraron nuestra hoja parroquial en Melenara, que se llamaba La verdad, por un breve comentario en relación al derecho a la manifestación», agrega.

«Un sacerdote no debe estar metido en la iglesia ya que se encarga también de lo social», afirma

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Su tercer destino ya fue en la isla de Lanzarote, exactamente en la parroquia de Nuestra Señora de la Candelaria, en el término municipal de Tías (1976-1979). Esta etapa la identifica «con la juventud» por la mayor presencia y participación de los jóvenes.

Después regresó al Seminario de Las Palmas, como formador de menores (1979-1982).

El quinto destino fue la iglesia de San Rafael, en Vecindario, en Santa Lucía de Tirajana (1982-1990). «Fue la etapa de la madurez y de las amistades profundas, que aún conservo», precisa. Dos años después estuvo en Madrid para su licenciatura de Teología y era también capellán de un Hospital de San Juan de Dios con niños epilépticos graves (1990-1992).

Después, regresa a Canarias, a Fuerteventura, para las parroquias de Nuestra Señora de Antigua, en Antigua; y de Inma Concepción, en Betancuria (1992- 1994). Luego, los destinos volvieron a ser en Gran Canaria. En Tamaraceite, en la parroquia de San Antonio de Abad, estuvo entre 1994 y 2008. «El barrio tenía mala fama por la droga y los robos. Sin embargo, había mucha gente buena y tranquila. Allí pedí la prórroga para estar más años», comenta.

El noveno destino fue en el municipio de Agüimes, concretamente en las parroquias de Nuestra Señora del Pino, en Arinaga; y en la de San José Obrero, en el Cruce de Arinaga (2008-2018). Y es el párroco desde 2018 de las iglesias de Nuestra Señora de la Candelaria y del Santo Cristo, ambas en la villa de Ingenio.

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