Nueva Canarias exige una ordenanza para proteger a personas vulnerables y mascotas de los fuegos artificiales

Los nacionalistas de San Bartolomé de Tirajana consideran "difícil asumir" que su manipulación no esté sujeta aún a ningún control

Los veterinarios alertan sobre las consecuencias de los ruidos de los fuegos artificiales en las mascotas.

Los veterinarios alertan sobre las consecuencias de los ruidos de los fuegos artificiales en las mascotas.

LP/DLP

El grupo político de Nueva Canarias en San Bartolomé de Tirajana presenta al pleno de mañana 31 de marzo, una moción para redactar una ordenanza que regulen el uso de petardos y material pirotécnico en espacios públicos para minimizar los efectos adversos y molestias que ocasionan sobre una parte de la población y los animales.

Por otro lado, se propone estudiar la viabilidad de que se utilice la pirotecnia sin ruido ni explosiones en aquellos espectáculos subvencionados total o parcialmente por este Ayuntamiento, así como el control de la venta y la manipulación de estos artefactos, y la reserva de espacios alejados de zonas habitadas para el uso de petardos y voladores. Dentro del documento, otra de las propuestas que se incluye es la realización de campañas de difusión y concienciación especialmente enfocada a los niños y adolescentes, sobre los problemas que la pirotecnia genera en los animales y en sectores sensibles de la sociedad como ancianos, enfermos y bebés, encaminada a reducir o evitar el uso de estos artefactos.

El uso de petardos y voladores ocasiona molestias a bebés, ancianos, enfermos y animales, tanto domésticos como silvestres. A día de hoy resulta difícil asumir que dicha práctica no esté sujeta a algún tipo de control o de medidas que puedan reducir los perjuicios que provocan. Personas con capacidades diferentes o hipersensitividad sensorial, como es el caso de las personas autistas, sufren especialmente las consecuencias de la pirotecnia.

Asimismo, no es nada nuevo el peligro que supone la utilización de petardos en lugares concurridos y aglomeraciones como las que se producen durante nuestras celebraciones. Peligro que se ve agravado cuando son menores de edad los que manipulan este tipo de materiales.