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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Sector Primario

El siglo de oro del sindicato amarillo

Hace hoy cien años se fundó la actual Agrícola del Norte de Gran Canaria | La cooperativa es el proyecto de mayor impacto social en la historia de la comarca

Vista de los cultivos de plátanos en los municipios de Guía y Gáldar a comienzos del siglo pasado.

Son las cinco de la mañana cuando Antonio Armas Mato, Tino, arranca ligero con el camión rumbo a Tasarte. Por delante le queda hora y media de camino, y otro tanto de vuelta en un sinfín de curvas para llevar fruta fresca de la isla a Europa, que es lo que se lleva haciendo Agrícola del Norte de Gran Canaria hace hoy miércoles 30 de marzo de 2022 un siglo completo, con sus valientes camiones pintados del color del plátano que popularizaron el nombre del sindicato amarillo.

Todas las familias de la comarca tenían algún pariente o amigo prosperando en equipo

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Era el 3 de octubre de 1890 cuando nace en la calle de los Herrera de Guía José Samsó Henríquez, hijo de padre catalán y madre galdense en el seno de una familia con amplias propiedades agrícolas. Samsó se revela como un estudiante insaciable que se licencia en Derecho en Barcelona primero, luego en Farmacia seis años después, para rematar en 1921 con Filosofía y Letras por la Universidad de Sevilla, todo ello mientras progresaba en la carrera militar desde 1913.

Ricardo Díaz y Sergio Aguiar en el empaquetado de la cooperativa | | LP/DLP

Como teniente auditor, el rey Alfonso XIII lo destina a Alemania a supervisar el trato a los damnificados de la Primera Guerra Mundial, de la que volvió como Caballero de la Orden Nacional de la Legión de Honor francesa; Cruz de Caballero de la Orden de la Corona belga y mención del Congreso de los Estados Unidos en reconocimiento a su humanidad con los prisioneros de la contienda.

Además del enorme prestigio ganado a pulso también se trajo la sustancia del cooperativismo que había aprendido en los tres años que duró su estancia en el corazón de Europa. Así que, cuando regresa a una Canarias empobrecida pero festoneada de plataneras, planta cara a los grandes exportadores británicos que estrangulan con sus precios a los productores grancanarios. Así es como maquina el Sindicato Agrícola del Partido de Guía, que arranca con diez agricultores. Seis meses después, el recuento asciende a 42 pequeños propietarios, y propietarias, porque en el elenco aparece un nombre de mujer: Rita Martín García. Cada uno un voto, independientemente de la producción, apelando a un espíritu cooperativo que aún hoy se mantiene, como señala su presidente Ricardo Díaz.

Dos agricultores tras el corte de piñas. | | FEDAC

Es así como aquellos pequeños trabajadores del campo en apenas un año ya se encuentran representados en las principales plazas europeas, como ocurre en Londres en 1923 con Luis Navarro Carló.

Ese mismo año se produce el primer cambio de denominación, para estrenarse como Sindicato Agrícola del Norte de Gran Canaria, tras la incorporación de un creciente número de propietarios de Arucas y la capital, de forma que en 1928 manejan una bolsa de suelo de 500 fanegadas. La fuga es imparable y abren oficina en Madrid y Barcelona, pero también en París, en Marsella, en Burdeos, Toulouse, además de destacar agentes en Alemania y en Génova.

Almacén de empaquetado en una imagen captada entre los años 1910 y 1915. FEDAC

Dentro de la isla también hay rebumbio. A la sede original de la cooperativa en Guía se suma un almacén en la capital, ubicado en la calle Cirilo Moreno, a tiro de piedra de la iglesia del Pino, cambiando así a marchas forzadas el devenir de los tiempos, y tirando de la última tecnología, que no en balde fue ese mismo sindicato el que logró la odisea de conectar el primer teléfono en el puerto de Sardina tras la estratosférica inversión de 3.125 pesetas de la época.

Llega el año 30 y el aruquense Laureano de Armas Gourié se une al proyecto, y con él otros grandes propietarios de la ciudad norteña como Manuel Hernández y Rafael Suárez, de forma embolsan 1.400 fanegadas, «un mundo de plátanos», como lo califica Sergio Aguiar, archivero de Guía, y que rubrica un libro sobre la historia de la cooperativa con motivo de este centenario.

El futuro de la firma se centra en la exportación de plátano, mango, papayo y aguacate

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Aguiar subraya otro atisbo de innovación en el invento del señor Samsó, cuando crea en el año 31, tras negociarlo con el Sindicato Agrícola de Tenerife, el Comité de Propaganda Frutera de Canarias que se sufraga con 30 céntimos de peseta por huacal, de forma que disponen de 169.000 pesetas para expandir por el planeta la maravilla del plátano de las islas.

Recepción en el almacén, y preparación de los huacales. FEDAC

Su potencia es tal que, según Aguiar, no existe otra empresa «que haya ostentado la dinamización social y económica que ha aportado el sindicato al norte en sus cien años de existencia», esto en un contexto en el que hasta mitad de los 60 era el principal motor de un archipiélago preturístico, con la isla redonda como principal exportadora de Canarias.

Ello se refleja en os emblemáticos edificios que fueron sedes en sus primeros tiempos, como el que hoy alberga la escuela de idiomas y la de música en Guía. A lo que se suman los grandes almacenas de Arucas, el de Cruz de Pineda, o el de Gáldar, que se encontraba en la calle Capitán Quesada y que hoy acoge a la Recova lindando con el Ayuntamiento.

Sus camiones son santo y seña de las vías del interior insular, acarreando millones de piñas desde el surco al puerto, pasando por los almacenes de empaquetado de tal forma que, a pesar de sus cambios de denominación por los imperativos administrativos, como le ocurriera en 1946 en el que pasa a denominarse Cooperativa Agrícola del Norte de Gran Canaria, para todos era el mismo sindicato amarillo en el que todas las familias tenían algún pariente o conocido prosperando en equipo.

Un señor registrando el número de bultos en la década de los años 20. FEDAC

Lógicamente las crisis y las guerras hacen mella en el proyecto. Ocurre con la Guerra Civil y la II Guerra Mundial, lo que obliga a reinventarse, de forma que en 1949 comienza a empaquetar y a exportar tomate a pequeña escala, pero con todo, en el año 1958 sus cifras bajan de aquellas 1.400 fanegadas a 757, propiedad de 558 asociados.

El dominio de las exportadoras británicas catalizó la unión de los productores isleños

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Y es que, en cuestión de datos, a los administradores de la cooperativa no se les escapaba un decimal a pesar de manejar las cuentas casi casi a pluma y papel. Un estudio realizado en los 60 por Luis Cortí, profesor de Guía, a petición de la firma llegaba a la contable determinación de que llevar un kilo de plátanos desde la finca al muelle, lo que se conoce como el escandallo, ascendía a 1,28 pesetas.

Y más. En 1966 pasaron por los mecanismos empaquetadores del sindicato 18.664.375 kilos de fruta, que es el peso que arrojaron ese año las 794.719 piñas.

Aspecto de los muelles del puerto de la Luz y Las Palmas con los barcos estibando fruta a principios del siglo XX. FEDAC

En los años 70 se unen a Coplaca, así como con dos grupos más de cosecheros de Arucas y La Aldea y al final de la década fundan, con otras cuatro cooperativas, la Caja Rural de Las Palmas, un año antes de cambiar de nuevo de denominación: Agrícola del Norte de Gran Canaria. Sociedad Cooperativa Limitada.

Es así como hace frente a la gran crisis de los 80 y 90 por la sequía, una plantilla muy antigua con altos costes laborales y la falta de un relevo generacional que reduce de 1.105 a 524 productores.

En ese ambiente de crisis, el cirujano Wenceslao Granados toma las riendas en el 95. Reorganiza el personal, mejora la eficiencia en el empaquetado e incorpora en 2001 como gerente a la economista Alicia González, con el que comienza el proceso de diversificación de cultivos en la que se halla inmerso en la actualidad, creando así la marca Lairaga para los plátanos, y Huerta Lairaga para las no menos golosas frutas y hortalizas que ofrecen con un saber de cien años.

Pesaje de las piñas en la propia finca FEDAC

Su actual presidente Ricardo Díaz mantiene vivo el espíritu de sus antecesores, apostando por la formación e implementando ciencia a pie de surco, con la que aspiran a colocar frutas tropicales como el mango, la papaya y el aguacate en las mesas de las familias europeas con el marchamo de Canarias, un objetivo respaldado económicamente por el Gobierno de Canarias que pondrá en rendimiento 180 fanegadas de cultivos, en lo que supone «un proyecto de innovación social único en la isla».

Las cien velas de la cooperativa se soplarán el 14 de mayo en la plaza de Bañaderos con música y enyesque, a lo que se añadirá la presentación del libro de Sergio Aguiar a finales de ese mes; la convocatoria de dos concursos, uno fotográfico y otro de dibujo infantil, cuyo plazo de presentación se cierra el 30 de abril; y una exposición permanente y otra itinerante que hará las delicias de los espectadores durante las fiestas patronales de Arucas, Gáldar, Guía, La Aldea de San Nicolás y la capital grancanaria.

Que será así una forma de honrar su pasado, sí, pero también de dar inicio a un nuevo siglo por venir, con su correspondiente segundo centenario.

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