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El zumo de tuno no pierde las vitaminas

El Gran Canaria Me Gusta acoge a miles de personas interesadas en los productos locales

Feria Gran Canaria me gusta

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Feria Gran Canaria me gusta Judith Pulido

Mermelada de berros, zumito de tuno o sidra cultivada en el fondo oceánico... Las posibilidades gastronómicas que ofrece la nueva edición del Gran Canaria Me Gusta son infinitas. Por eso en la segunda jornada del evento, que tuvo lugar en el recinto ferial de Infecar, se acercaron miles de personas deseosas de probar las curiosas elaboraciones culinarias efectuadas con productos de kilómetros cero. 

Un ejemplo perfecto son los sabrosos zumos de tuno de Alejandro Domínguez, que regenta una frutería de la calle Pío XII de Las Palmas de Gran Canaria. «Madre mía que dulcito está», expresan sorprendidas algunas de las señoras que se acercaron a su stand para curiosear. «Son pura fruta; no tienen agua, ni azúcar, ni conservantes añadidos», defiende el comerciante. Y además perduran durante más de dos meses si los guardas en el congelador. «Una vez los sacas hay que consumirlos en dos o tres días como mucho, pero el sabor es el mismo y no pierden sus vitaminas», asevera el comerciante emocionado. 

Mermelada de berros, salsas picantes de trufa o zumos de tuno amarillo. Estos son solo una muestra de los cientos de productos que ofrece esta nueva edición del Gran Canaria Me Gusta

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Domínguez explica a quien se acerca para probar que tomó la decisión de moler los tunos cuando se dio cuenta de que conforme pasaban los años iba vendiendo cada vez menos cantidad. «A la gente les parece incómodo por las espinas y las pipas», asevera el frutero, que decidió un día prepararlos para venderlos ya pelados en bandejitas. «Así empezaron a subir las ventas, pero cuando un día me dio por hacer zumo y ofrecérselo a mis clientes para probar me di cuenta de que eso era el auténtico éxito», añade con una sonrisa. 

Reinventarse

El responsable de Bebe tuno, como ha bautizado a la marca, expresa con la voz de la experiencia (que ya suma más de 30 años en el negocio) que «jamás hay que rendirse, siempre hay que buscar fórmulas para reinventarse y tirar hacia adelante». Y sobre reinventarse saben muy bien el equipo de Tía Claudina, conocida empresa del municipio de Firgas que inició su actividad hace más de 30 años a raíz del trabajo de una cooperativa de mujeres del mundo rural en la localidad de Valsequillo.

La mermelada de berros, el mojo de almendras y ahora la nueva crema de turrón son algunos de los productos que venden con éxito no solo en la Isla, sino también en el territorio peninsular e incluso en el extranjero. «Aprovechamos la pandemia para experimentar y lanzar una nueva línea de artículos, como los zumos de sabores canarios», añade. «Quisimos ofrecer nuestro apoyo a los agricultores, que tras la cuarentena tenían mucho excedente en sus fincas que aprovechamos nosotros para crear subproductos», explica Ibán Medina, gerente de la empresa, que dirige Carolina Ravelo. 

Entre el resto de negocios singulares se encuentra Pepe Maya, que prepara salsas picantes ecológicas a partir de los chiles que cultiva en su finca de Montaña la Data (San Bartolomé de Tirajana). Hace siete años que comenzó este ambicioso proyecto, que desarrolla siempre siguiendo los valores de cuido del medioambiente. 

«Utilizamos energías renovables y nos basamos en la agricultura biodinámica para preparar nuestros artículos», asevera el comerciante, que ha conseguido exportar su marca a países como Kuwait o Corea. «Empecé ofreciendo mis productos a los restaurantes a los que asistía como cliente y acabé sorprendiéndome porque me ofrecían comprarla», cuenta emocionado. Su próximo proyecto: vender en Latinoamérica. 

La última jornada contará con la entrega del reconocimiento ‘¡Qué bueno!’ para los restaurantes

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La ambición caracteriza a Maya, como a muchos otros empresarios presentes en la feria. Es también el caso de Belén Rodríguez, que regenta junto a su familia la sidrería La Niebla de Valleseco. Sus tres variedades de sidra han sido reconocidos a nivel nacional, pero lo que realmente lo hace destacar por encima de cualquier otro negocio similar es su técnica de maduración submarina. «Producimos a veinte metros bajo el mar; las corrientes marinas y la temperatura facilitan que el producto adquiera un matiz único», defiende Rodríguez, que aprovecha para manifestar que tras su última producción el Gobierno de Canarias les ha negado seguir efectuando esta técnica. «Alegan que es una técnica contaminante, pero no estamos de acuerdo», defiende. 

Denuncias aparte. Rodríguez, que recuerdan que existen muy pocas sidrerías en la Isla, anuncia que los productos están negociando para conseguir que se apruebe la denominación de origen para sus bodegas, una etiqueta que ofrecería un mayor prestigio y garantía de calidad a sus productos. 

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Gran Canaria Me Gusta (30/4/22)

El recorrido por las decenas de puestos repartidos entre los distintos pabellones del recinto fue también efectuado por los tres chefs nacionales invitados: Ricard Camarena, Carlos Maldonado y Teresa Gutiérrez, que no desaprovecharon la ocasión de viajar hasta la Isla para conocer de cerca la calidad de sus alimentos. 

La feria concluyó finalmente ayer con la ejecución de talleres gastronómicos para los más pequeños, que continuarán hoy para cerrar finalmente esta edición de la feria, que permaneció durante dos años sin efectuarse más que de manera digital por las circunstancias del coronavirus. Entre los eventos destacados de este último día tendrá lugar la entrega del reconocimiento ¡Qué bueno!, que pone en valor a esos restaurantes que tengan los productos locales de Gran Canaria como base principal de su propuesta.

Los locales de restauración que optan a recibir este premio son: La Trastienda de Chago (Gáldar), La Tunera (Telde), Casa Romántica (Agaete), Nelson (Agüimes), Casa Enrique (Mogán), Biocrepería Risco Caído (Artenara) y El Padrino, Muxgo, El Equilibrista33, Cuernocabra, Tabaiba y El Bento Japonés, (en Las Palmas de Gran Canaria).

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