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La Provincia - Diario de Las Palmas

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El trabajo de unos jóvenes ganaderos de Agüimes es un sacrificio, pero que recompensa

Tras la boda de Óscar Mayor y María Ramírez no hubo Luna de miel, se pusieron a ordeñar a las cabras

María Ramírez y Óscar Ramírez, este viernes, con sus hijos, delante de las cabras en la granja. Andrés Cruz

«No sabríamos vivir sin esto [la ganadería y agricultura]», sentencia de forma rotunda María Ramírez Negrín, de 26 años, nacida en Carrizal, en la villa de Ingenio, que junto a su marido, Óscar Mayor Medina, de 36 años, teldense natural de La Breña, pero criado en Agüimes, trabajan duro cada día, aunque con un futuro incierto. «Sí, es un sacrificio, pero es lo que nos gusta, trabajar con los animales en la granja y en la agricultura», asegura Ramírez Negrín.

Esta joven pareja tenía muy claro lo que significaba trabajar en el sector primario cuando decidieron estar y vivir juntos, siendo pocos los ganaderos jóvenes. No se arrepienten. «Después de la boda, no hubo viaje de Luna de miel. Nos pusimos a ordeñar las cabras», manifiesta María Ramírez, entre risas. «Hay que seguir viviendo, seguir trabajando», añade.

En Navidades de 2017, por los Reyes Magos, su marido le regaló una vaca canaria a su mujer. «Ahí está aún, con nosotros, muy bien», afirma orgullosa María.

Óscar y María no se van de vacaciones al sur de la Isla o de viaje a otro sitio, nunca, eso sí «a veces nos damos él y yo una escapada de dos o tres horas, no muy lejos, cuando la abuela se queda con nuestros hijos», comenta.

Óscar Mayor Ramírez, de cinco años, y Melissa Mayor Ramírez, de dos, son los hijos y el orgullo de este joven matrimonio que cada día trabaja sin horario en la granja que tienen en la zona Risco Abierto, junto al barranco de Guayadeque, en el municipio de Agüimes y frente a Carrizal, en Ingenio

Esta dedicación a la ganadería está relacionada con la familia. Óscar Mayor Medina se crio en casa de sus tíos, Carmen Medina y Juan Díaz, quienes se dedicaban a las vacas y ya está retirados. «Trabajé como panadero, fontanero, en la construcción, y en una finca muy grande de vacas de leche en Agüimes. Sin embargo, tenía claro que quería trabajar como ganadero aquí, en la granja de mis tíos. Y de forma oficial llevo casi diez años», explica Óscar Mayor, quien empieza la jornada laboral a las seis de la mañana, para terminarla cuando se acaben las tareas, «a las diez de la noche, a las once o a medianoche, según como toque. Y adelanto tareas para tener parte del domingo libre», comenta.

Ella trabaja por las tardes con los animales y «por las mañanas en una empresa de Los Corralillos [Agüimes], Ornasur, dedicada a las flores, frutas y verduras. Llevo nueve meses. Nos hace falta un sueldo más», afirma María. «A mí la agricultura me divierte, me gusta. En tono a la casa, en la granja, tenemos frutales y plantamos para nuestra comida y consumo. Me divierto y me evado», agrega.

El ingreso económico y fundamental de esta pareja es el de la venta a la empresa Queso Flor de Valsequillo de la leche de cabra que producen, que se recoge cada día sobre las tres de la mañana. En la granja tienen unas 200 cabras, dos vacas canarias y dos novillas. Además, están el burro, dos cochinas, gallinas y conejos. La leche de las vacas es para el consumo propio de la familia. 

La producción de leche de cabra es de unos 200 litros al día, siendo al año de unos 50.000 litros aproximadamente porque «durante tres meses están las cabras paradas, secas, porque están preñadas y demás. Ahorramos los meses anteriores para superar la no venta de leche en ese periodo», manifiesta Óscar.

Sobre a cómo les va económicamente, «por lo general bien, escapamos. Se nos paga a 0.70 euros el litro de leche. Nos viene muy bien y es necesaria la subvención de 0,23 euros por cada litro del año anterior que nos da el Cabildo en junio», explica. «Lo que está mal es la subida de precios en todo, el pienso, gasoil, luz, forraje. Es un abuso, como el hecho de que en dos años el saco de pienso, de 25 kilos, haya pasado de 3,90 euros a al menos 10 euros», critica Óscar, quien lamenta que «no hay facilidades para los jóvenes para montar una explotación».

Los dos consideran que los consumidores, la sociedad y las administraciones, en general, «no valoran suficientemente la calidad, ni la procedencia de los productos, ni el trabajo que hay detrás, ni la importancia vital del sector primario». «La carne de la vaca canaria tiene la misma calidad que la de la vaca gallega», apunta Óscar, quien también participa en las ferias de ganado, como la de San Isidro Labrador de hoy en Carrizal, como al arrastre de animales. Milita en el club lucha canaria Roque Nublo, como su hijo.

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