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Teror saborea el bocadillo de chorizo más largo de su historia

En la elaboración se han empleado 380 kilos del producto típico del municipio que unos 30 voluntarios han untado en el pan

Teror saborea el bocadillo de chorizo más largo de su historia

Teror saborea el bocadillo de chorizo más largo de su historia La Provincia

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Teror saborea el bocadillo de chorizo más largo de su historia R. Torres

Unos llenaron el táper, otros una bolsa de plástico, otros tantos cargaban al peso y los más voraces se lo comieron al instante, pero todos cumplieron su objetivo: hacerse con al menos una porción de pan con chorizo de Teror del bocadillo de 500 metros elaborado por el Ayuntamiento de la villa mariana para conmemorar el Día de Canarias, además de tomarse un Clipper o una cerveza Tropical. Y el manjar voló en tiempo récord porque las 900 barras de pan que formaban parte de este bocadillo gigante se agotaron en apenas una hora y 45 minutos, lo que ha supuesto que el Consistorio terorense haya calificado esta iniciativa como un auténtico «éxito». Asistieron unas 8.000 pesonas, según informó el Ayuntamiento, y muchas de ellas se quedaron sin probar el bocadillo al llegar cuando se había acabado.

Teror se llenó este sábado de curiosos que no querían perderse un trozo de bocadillo. Entre ellos Germán Rodríguez, un vecino del municipio que a las 11.00 horas de la mañana se estaba mandando su segundo desayuno, apenas una hora y media después de haber desayunado a las 09.30 horas unos churros. «¡Esto es del pueblo y hay que aprovecharlo!», contó con humor mientras le hincaba el diente al pan, «¿qué hay mejor que organizar una fiesta como esta para animar a consumir el producto canario?», se preguntó, al tiempo que buscaba el Clipper de fresa «porque ya no hay Baya-Baya», un refresco canario de las décadas de los 50 y 60.

Los voluntarios reparten las raciones de bocadillo de chorizo gigante en la Calle Nueva de Teror. José Carlos Guerra

Las calles Real de la Plaza, la Plaza del Pino, Cal y la Calle Nueva de Teror, por donde se extendía el medio kilómetro de bocadillo, eran un hervidero de gente, pero pese a todo la cola para hacerse con un trozo de pan apenas duraba dos minutos. Los primeros en llegar fueron las 30 personas de la organización que desde las 06.00 horas de la mañana ya estaban repartidas por el pueblo para untar las 900 barras de pan que desde las 23.00 horas de la noche anterior se empezaron a abrir en las panaderías. Y las cifras que deja este récord de bocadillo de chorizo de Teror más grande de la historia no son baladí: para repartir 6.250 raciones ha sido necesaria una tonelada y media de pan distribuida en 900 barras y 380 kilos de chorizo, 30 más de lo previsto inicialmente porque «queríamos que el bocadillo de chorizo de Teror «supiese a chorizo», señaló Aridane Rivero, chef que ha dirigido la elaboración de este bocadillo. Además se sirvieron 45 raciones de bocata con plan sin gluten.

Hasta la villa se desplazó desde Telde José María Viera y lo hizo por «capricho» de sus hijas, amantes del bocadillo de chorizo. Las niñas, de 4 y 6 años, solo habían desayunado un batido «para dejar hueco al bocadillo y unos lacitos de miel».

La empresa Ahembo aportó 675 botellas de litro y medio de Clipper y Tropical unas 3.000 latas de cerveza

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A Olga Herrera y Elisabeth Santana, de Las Palmas de Gran Canaria, la ración de bocadillo se les hizo mucho. «Es bastante grande, la porción es enorme, yo esperaba algo menos así que seguramente me va a sobrar», manifestó Elisabeth. Ambas visitaron Teror porque habían visto esta actividad por las redes sociales y al llegar apenas hicieron colas porque el reparto de pan con chorizo fue bastante fluido. «Fue llegar y besar el santo».

Desde la capital también llegaron Conchi, Noemí y Diego, no solo para comerse el bocadillo sino para que el niño conociera los atractivos turísticos e históricos de Teror. «Esta iniciativa debe impulsarse más a menudo en todos los pueblos de la isla para así obligarnos a visitarlos, porque muchas veces nos acostumbramos a estar en casa y no nos movemos por la isla; es una forma de potenciar los pueblos del interior», señaló Noemí.

Germán Rodríguez, vecino de Teror, disfruta de un trozo del bocadillo de chorizo gigante. José Carlos Guerra

Esta iniciativa ha servido además para unir a grupos de amigos. Y el punto de encuentro fue la Plaza del Pino, donde Sita, Paco y Evaristo, de Lo Blanco, se reunieron con Dolores e Isimar, dos amigas de Siete Palmas a las que conocían de verse en los partido de la UDLas Palmas. Fueron de los primeros en llegar, sobre las 10.15 horas de la mañana, y allí bajo la sombra de los árboles se refrescaban con una cerveza antes de marcharse a bailar al ritmo de Pepe Benavente para «bajar el bocadillo».

Pedro Ángel, por su parte, optó por quemar las calorías del bocadillo dándole a los pedales. Y es que este vecino de San Lorenzo subió a Teror en bicicleta como parte de una ruta circular de 53 kilómetros que lo condujo también a San Isidro, San Mateo, Santa Brígida y Tafira.

Si ya de por sí el bocadillo supuso una sorpresa para los visitantes, más aún lo fue saber que dentro del medio kilómetro de pan había escondidos casi un centenar de premios aportados por los comercios del municipio, como el que le tocó a la terorense Anabel Mayor. Llegó junto a su pareja Ernesto Rodríguez prácticamente a los últimos dos metros de pan y logró llevarse una manicura semipermanente con moldeado.

Olga, Elisabeth, Lucas y Aitor posan junto al trozo de bocadillo de chorizo de Teror que iban a disfrutar. José Carlos Guerra

La Plaza del Pino era también un ir y venir de personas que hacían hasta media hora de cola para hacerse con un vaso de Clipper. Ahembo aportó 675 botellas de litro y medio, que se sumaron a las 3.000 latas de cerveza que aportó Tropical.

Para la edil de Comercio del Ayuntamiento de Teror, Angharad Quintana, la cita fue un todo un éxito «porque se cumplió el objetivo que teníamos, que era que se acabara el pan». Dada la popularidad de este evento, la concejal deja la puerta abierta a que pueda volver a celebrarse el próximo año.

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