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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Agüimes

Las cuentas claras de Pino Méndez

La primera tesorera de Agüimes se jubila tras 50 años en el Ayuntamiento donde llegó como auxiliar administrativo | «Me ha ayudado mi carácter y un equipo», dice

María del Pino Méndez en la despedida sorpresa que le tenían preparada en el Ayuntamiento, ayer. La Provincia

Llega María del Pino Méndez con 17 años al Ayuntamiento de Agüimes y se va a tres días de cumplir los 67. De auxiliar administrativo, gracias a su tesón y superación, pasa a asumir el control de las cuentas municipales. La primera mujer tesorera de este municipio declara que le ha valido su carácter para ponerse al frente de la gestión financiera, aunque reconoce que también ha contado con un buen equipo. 

Ha sido la primera mujer tesorera de Agüimes, y lo consigue a base de tesón, de no parar de estudiar y superar oposiciones. Se empeña hasta en realizar la carrera de Derecho, que saca año por año, buscando ratos tras el trabajo, las tareas domésticas y el cuidado de sus dos hijos pequeños. María del Pino Méndez Perera (Agüimes, 1955) dejó ayer su puesto en el Ayuntamiento tras 50 años de tarea, y cuando le quedan apenas tres días para cumplir los 67 años. “En realidad podía jubilarme desde hace unos meses pero como estaba sustituyendo al interventor, que solicitó una excedencia, y he esperado a que se incorporara”, explica.

En su vida personal y laboral se refleja el doble esfuerzo que ha tenido que hacer solo por el hecho de ser mujer. Con 17 años llega al Ayuntamiento haciendo lo que en plenp franquismo era el Servicio Social Femenino con el que realiza tareas de auxiliar administrativo. Como no tenia plaza se prepara y ya con 20 años logra su puesto de funcionaria. «La primera oposición no la saqué. Probablemente pensaban que la iba a ganar un hombre, porque casualmente uno de los aspirantes me felicitó antes de salir las notas, pero al final se declaró desierta», señala. Lo consigue después en el segundo intento, y sigue formándose para alcanzar otro puesto. Es así como logra la plaza de administrativa. Y años después se hace con la de tesorera.

«Me ha gustado mucho ser tesorera. Era un trabajo que solo habían hecho hombres y al principio me costaba, pero mi carácter me ayudó. También he contado con un buen equipo que se ha implicado mucho porque me tocó asumir la transformación de la gestión de las cuentas , el paso de hacer todos los recibos y facturas de forma manual a tramitarlo todo de forma electrónica», cuenta.

Pero antes María del Pino, justo cuando acababa de divorciarse, y se quedaba al cuidado de sus hijos, de 7 y 11 años, decide matricularse en la carrera de Derecho. «Los fines de semana fueron una locura porque tenía que limpiar, poner lavadoras, cocinar y preparar los táperes para la semana, y ayudar a hacer deberes a mis hijos». Y entre tantas labores domésticas escuchaba las clases de Derecho. “Las grababa y las oía mientras fregaba, limpiaba o iba a algún lado en coche”. Y así cinco años. Aunque señala que también contó en ese tiempo con la ayuda de su madre que vivía cerca.

Aparte de su constancia y su carácter, esta mujer cree que otro de los rasgos que le han ayudado a la hora de asumir las responsabilidades como tesorera ha sido su firmeza. “Soy muy insistente, y he conseguido que colaboren mis compañeros y me apoyen. Siempre me ha gustado hacer todo mucho mejor y aprender”.

Si bien en los comienzos hubo a quienes les chocaba que el control de las cuentas del Ayuntamiento de Agüimes estuviera en manos de una mujer, ya después le resulta sencillo tomar decisiones para agilizar la gestión financiera y contó con el respaldo de los distintos equipos de gobierno que han estado al frente del municipio. Lidera la transformación de la gestión municipal en la que los talones se sustituyen por transferencias electrónicas, y los recibos de agua o pagos de tributos ya no se abonan en dinero contante y sonante. “Es un cambio no solo de gestión sino de mentalidad ”, expone. Cuadrar las cuentas municipales y ese paso hacia la digitalización le ha obligaba a ampliar muchas tardes la jornada, pero, dice que en esos momentos se implicaba todo el equipo. “Me acuerdo de llamar por la noche a algunos compañeros, y todos me decían que les llamara si surgía algún problema”, destaca.

Contaba todo esto aún ajena a la despedida que le tenían preparada ayer sus compañeros en la que fue su última día de trabajo.

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