La Villa de Moya registró ante notario el récord Guinness de la edad combinada más alta fruto de la suma de las edades y los días, de los doce hermanos Hernández Pérez, naturales del municipio.

Los hermanos, hijos del matrimonio formado por Modesto Hernández y Martina Pérez, suman entre todos 1.057 años. Luis, Miguel, Gloria Hortensia, Francisco Manuel, Ángela, Modesto Pedro, Amada del Pino, Rosario Ofelia, Juan, María del Carmen, José Santiago y Alejandro Hernández son los doce hermanos cuyas edades oscilan entre los 76 y los 98 años, quiénes registraron ante notario, y con la presencia del alcalde de la Villa de Moya, Raúl Afonso, el párroco, Roberto Rivero y María del Pino Ojeda, un hecho histórico.

Familiares con los hermanos Hernández Pérez en Moya. LP/DLP

La historia de esta familia se empezó a gestar con el nacimiento del primogénito, José Santiago Hernández, que llegó al mundo un 30 de diciembre de 1924, con el paso de los años vio crecer a su familia y acumuló compañeros de juegos, hasta que el 1946 llegó Luis Hernández, el más pequeño. Ellos, con sus juegos, inundaron Lomo el Negro, en San Fernando, lugar en el que crecieron.

Los doce hermanos cargados de vitalidad recorrieron las calles de su municipio el pasado jueves. Un momento que compartieron con el alcalde Raúl Afonso, en un paseo que les sirvió para echar la vista atrás. Una forma de recordar lo vivido y compartido en unas calles que ellos han visto evolucionar, pero que siempre les recordará a su niñez y juventud.

Momento del registro del récord Guinnes en Moya de los 1.057 años de los hermanos Hernández Pérez. LP/DLP

Los hermanos Hernández Pérez, naturales del municipio, querían ratificar su premio Guinness en un lugar que para ellos siempre será su hogar, su pueblo, Moya. Ellos son un ejemplo de los valores tradicionales, esos que ahora transmiten con la tranquilidad y la sabiduría que dan los años, unos valores que les han acompañado a los largo de estos años. Entre todos suman 1.057 años, todo un récord a nivel mundial y que han disfrutado, sentido y vivido, además de ratificado, en la Villa de Moya.