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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Del Valle de Agaete a la Vall d’Ebo

La grancanaria Nory Jiménez vive desolada el fuego que azota el pueblo alicantino del que es alcaldesa y donde reside desde 1977 | Es de las políticas más longevas de la zona

La alcaldesa Nory Jiménez, a la derecha, derramó algunas lágrimas este martes junto al presidente de la Generalitat, Ximo Puig. LP/DLP

La alcaldesa de La Vall d’Ebo, Nory Jiménez, está viviendo en estos momentos uno de los episodios más difíciles del municipio con el incendio que está arrasando una parte del noreste de Alicante. Nacida en el Valle de Agaete y proveniente de una familia represaliada por el franquismo, comenzó en el mundo de la política en el pequeño pueblo de 218 habitantes, que la cautivó desde que llegó en 1977.

Leonor Jiménez, más conocida como Nory entre los vecinos de La Vall d’Ebo, no pudo aguantar sus lágrimas este martes, abrazada al presidente de la Generalitat, Ximo Puig, al observar impotente cómo las llamas invadían el territorio que la acogió con los brazos abiertos en 1977, después de mudarse desde Agaete. La alcaldesa más longeva de la comarca de la Marina Alta, ubicada al noreste de Alicante, vive en estos momentos uno de los episodios más tensos para el pequeño municipio de 218 habitantes, con un incendio que ya ha se ha cobrado 11.500 hectáreas de la provincia

La alcaldesa proviene de una familia canaria represaliada por el régimen franquista, que se cobró la vida de su abuelo

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Nacida en Agaete, la política del PSOE se enamoró del lugar desde que puso por primera vez sus pies en él para visitar a sus tíos y a sus hermanos, que en esos momentos ejercían el servicio militar obligatorio en Alicante. Después de casarse en 1981 con Joaquín, residente de la zona, decidió establecerse en La Vall d'Ebo, donde empezó a dar rienda suelta a su implicación por las causas sociales quince años después como presidenta de la Asociación de Mujeres del municipio. 

Al poco tiempo dio el paso a la política, un campo que siempre le había despertado un gran interés, incentivado por el hecho de que el régimen franquista se cobró la vida de su abuelo, Antonio Dámaso, en el Valle de Agaete, conocido también como el Valle de las Viudas. «Mi madre murió sin poder enterrar su cuerpo», lamenta la alcaldesa casi un siglo más tarde. 

Uno de los helicópteros que sobrevuela la superficie del noreste de Alicante para apagar el incendio. LP/DLP

Fue en 1999 cuando se estrenó como concejala, después de que el alcalde que ejercía el cargo en ese momento se interesara en contar con la grancanaria por el apoyo que había conseguido alcanzar entre las mujeres de la localidad. En ese cargo permaneció hasta 2003, pero el partido insistió en que volviera al puesto debido a la confianza que despertaba en los vecinos de la localidad. En las elecciones de 2015 le ofrecieron presentarse a las listas y salió elegida como teniente a alcalde. Su etapa en la alcaldía comenzó en 2017, cuando su predecesor falleció, y continúa en estos momentos, después de ser reelegida. Su edad de 74 años la sitúa como la alcaldesa de mayor edad de la comarca, donde la conocen debido a este hecho como la Carmena de la Marina Alta.

Este martes no pudo contener las lágrimas al observar las llamas junto al presidente de la Generalitat Valenciana

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«Este ha sido un año muy triste», aseguró la política, «empezó con la pandemia, continuó con el volcán de La Palma y con la guerra de Ucrania, y ahora ha llegado el incendio». Uno de los episodios que vivió con más pena fue la erupción del volcán de Cumbre Vieja, que la sumió en un estado «casi depresivo», durante los tres meses que duró. 

El incendio comenzó el sábado, en un momento en el que la montaña de La Vall d’Ebo «estaba preciosa», como afirmaba la alcaldesa de la localidad, después de haber recibido 1.098 litros de agua durante los meses de marzo y abril. El último incendio que vivieron tuvo lugar en mayo de 2015, una semana antes de que Jiménez fuera elegida para el Gobierno municipal, quien remarcó ayer que «no esperaba volver a vivir otro episodio como ese en la misma zona». «Tienes que abrazarte llorando con todos porque tienes que dar ánimos y recibirlos, pero el ambiente que se está viviendo en estos momentos es muy triste», incidió la política. 

Las horas más tensas

Los dos incendios que arrasan esta semana con la Comunidad Valenciana -el de Vall d’Ebo y el Bejís- comprenden ya una superficie quemada de más de 20.000 hectáreas. El fuego ha obligado a desalojar multitud de hogares en el pueblo del noreste alicantino, así como en los municipios de los alrededores. Las llamas han quemado las plantaciones de la manzana autóctona del pueblo, el Perelló, así como los olivos y almendros plantados por los agricultores. El incendio que está teniendo lugar en Castellón, por su parte, ha vivido uno de sus incidentes más peligrosos cuando un tren se acercó a la zona afectada. Algunos de sus pasajeros, asustados al ver la situación detrás de las ventanas, salieron al exterior donde sufieron quemaduras. 

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