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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Barrios del Sureste, pasado y presente (VI) | La Banda

Un barranco que une y que separa

La Banda, en el municipio de Agüimes, está muy cerca de Carrizal, en Ingenio, y los dos barrios comparten mucho en común | Guayadeque tiene un gran protagonismo

Dos casas centenarias de La Banda -en el límite norte de Agüimes- a unos 50 metros de Carrizal (Ingenio), y al fondo la iglesia del Buen Suceso, a menos de 100 metros.

La Banda está en suelo municipal de Agüimes. Sin embargo, está muy cerca de Carrizal, en Ingenio. Están separados y unidos por el barranco de Guayadeque. Se trata de una cercanía geográfica, familiar, de amigos y laboral. Tienen la misma parroquia, la del Buen Suceso. Hoy en día hay vecinos que sienten que La Banda «es el último eslabón de la cadena de barrios» por la supuesta desatención por parte del Ayuntamiento.

Las campanas de la parroquia de nuestra señora del Buen Suceso, en Carrizal, en la villa de Ingenio, se escuchan, cuando dan por ejemplo las señales horarias, con total claridad y proximidad desde muchas de las viviendas del actual barrio de La Banda, en Agüimes. Esta parroquia carrizalera también lo es para La Banda. Los restos mortales de muchos vecinos del barrio agüimense descansan en el cementerio de Carrizal.

Las casas centenarias que están más al norte de este núcleo poblacional aguimense, y por tanto en el límite norte del municipio, se encuentran aproximadamente a unos 50 metros de distancia de Carrizal, y a menos de cien metros de la iglesia del Buen Suceso. Todo ello, con el barranco de Guayadeque en medio, el que ha unido y separado al mismo tiempo a los dos barrios.

«De niño tuve que ir a la acequia de la mina, en Guayadeque, para cargar y traer agua», afirma José Pulido

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La Banda y Carrizal tienen mucha cercanía, no sólo geográfica, sino también en relación a familiares, amigos y por temas laborales, como sucedió el siglo pasado con las naves de empaquetado de Ingenio que atraían para trabajar a muchos vecinas y vecinos de Agüimes y de otros municipios.

Cabe recordar que los tres términos municipales que hoy en día forman la comarca del sureste (Agüimes, Ingenio y Santa Lucía de Tirajana) estaban territorialmente integrados en el Señorío Episcopal de Agüimes, que suponía desde Gando hasta Balos, y que dejó de existir en 1837 con la Ley de Desamortización, tras casi cuatro siglos de existencia.

Un barranco que une y que separa | ASOCIACIÓN HOMENAJE A LOS TRABAJADORES DEL CULTIVO Y EMPAQUETADO DE TOMATE DE CARRIZAL / M. Á. M.

Cuando se crearon durante el siglo XIX los tres municipios antes citados se emplearon los barrancos como fronteras. Esas lindes provocaron conflictos, y en otros casos no, como parece que fue en Guayadeque.

Sobre la ubicación de La Banda, al norte tiene, como se ha comentado, el barranco de Guayadeque y Carrizal; al oeste la montaña de Agüimes, con sus casas cueva; al este Montaña los Vélez; y al sur se encuentra Las Rozas. Es decir, La Banda está entre dos montañas de origen volcánico: una más vieja, la del naciente, Montaña de Los Vélez; y otra más joven, abrupta con cuevas, al Poniente.

Según la tradición oral, la denominación de La Banda tiene origen coloquial a la hora de concretar a dónde se iba o en dónde se estaba, «en la banda de allá», «en el otro lado del barranco».

Tres casas centenarias del barrio agüimense están a menos de 50 metros de Carrizal y a cien de la parroquia

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A la hora de hablar del origen y de la formación del barrio de La Banda, hay que mencionar al camino del Conde, que existía desde siglos anteriores y que a partir del siglo XVIII se denominaba así.

Este camino histórico era el nexo entre la capital y los pueblos del sur, y también atravesaba La Banda, después de haberlo hecho por Telde, la Huerta del Conde, El Toril y por el Buen Suceso, entre otros. La Banda se creó y cogió forma a ambos lados del camino del Conde y hacia el alto de la montaña porque ésta era la única vía que había en esa época y porque por ella pasaban comerciantes y canjeadores.

Un barranco que une y que separa

Aborígenes

Mucho antes de esa parte de su historia, hubo un asentamiento aborigen en esa zona de La Banda, y muy probablemente donde estaban las cuevas. El médico, historiador y antropólogo Gregorio Chil y Naranjo, uno de los fundadores del Museo Canario, fue quien recogió personalmente restos aborígenes de la zona para llevarlos con su burra al museo, donde fueron estudiados y conservados.

A finales del siglo XIX y en los comienzos del XX comenzó a incrementarse el número de casas de La Banda que eran construidas por las familias, procedentes del Norte y de la Cumbre de la Isla, y que asentaban en el lugar al haber trabajo en la agricultura, en especial con las zafras y todo lo relacionado con el tomate.

Uno de los grandes problemas era el agua, como ocurría en numerosas poblaciones del Sureste.

Las mujeres salían de La Banda e iban al barranco de Guayadeque, a los lavaderos, donde estaban unas dos horas para lavar y secar la ropa de la casa y de la familia.

En la década de los años 50 del pasado siglo fue cuando la familia Calderín, de La Banda, permitió a las vecinas coger agua de uno de sus pozos, para el consumo de las familias y para lavar, pero con una serie de condiciones respecto al uso de productos para realizar esa tarea. Así, ya no tenían que bajar al barranco.

Un barranco que une y que separa

Otro elemento muy importante en el barrio fue la creación a mediados del siglo pasado de una escuela en la casa de Isabelita Vega y Juan Guerra. La primera maestra fue doña Lola, quien enseñaba también a los adultos a leer y a escribir, y así no sólo aprendían a trabajar. La escuela cambio de ubicación y finalmente se instaló en la avenida de La Banda.

Vinculación

Uno de los numerosos ejemplos humanos que existen respecto a la vinculación y mezcla entre Agüimes e Ingenio es José Pulido Pérez, de 77 años, nacido y residente de siempre en el barrio agüimense. Su padre, José Pulido Liria, nació en Los Hoyos, en El Toril, en la villa de Ingenio, y su abuelo materno, José Pérez Estupiñán, fue aparcero y molinero.

Pérez Estupiñán trabajaba en el molino de gofio de El Toril, que era de la familia, y era conocido como el molino de Mariquita Estupiñán. La abuela materna de Pulido Pérez era Josefa Díaz Ramírez.

A partir de los 80 se contó con alumbrado público y asfaltado, pero hoy en día no hay bar, colegio, ni ‘super’

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José Pulido Pérez es el segundo hijo de los ocho que tuvieron Carmen Pérez Díaz, que falleció a los 93 años, y José Pulido Liria, quien murió a los 62 años. Los hermanos de José Pulido Pérez, también llamado Pepe, son: María del Carmen, la mayor con 79 años; Jesús (fallecido a los 61 años); Josefa; Dolores; Domingo, Francisco, Paco; y Pino Pulido Pérez, la pequeña, con 53 años.

El progenitor Pulido Liria trabajó como encargado de los almacenes de empaquetado de Diego Betancor, primero el de Carrizal y después el de Vecindario, en Santa Lucía de Tirajana.

Un barranco que une y que separa

Pepe Pulido estudió primero en la escuela del barrio y después el colegio de José Serrano, de Carrizal. También trabajó en el campo, como la mayoría de los niños, y a partir de los seis años, «pesando tomates y quitando taras».

«Desde niño tuve que ir a la acequia de la mina, en el barranco de Guayadeque, que estaba a dos kilómetros de la casa de mi abuela en La Banda. Yo caminaba con ese palo largo sobre mis hombros, con sus ganchos y dos cubos de agua», relata Pepe Pulido en su vivienda situada en la avenida de La Banda. Justo al lado se encuentra la casa de más de cien años que «era de mi abuela y fue donde me crió».

«Me formé en Electricidad en Formación Profesional, gracias a una beca. Trabajé en el aeropuerto de Gran Canaria, en mantenimiento, durante 40 años. Es bonito trabajar en el mismo sitio», relata Pulido Pérez, quien se casó con Inmaculada Ramírez Cordero, y tuvieron cuatro hijos: Gloria, Pedro, Mario y José Antonio Pulido Ramírez, que falleció con 31 años.

Pulido Pérez, que fue uno de los fundadores del partido político Roque Aguayro, conoce muy bien la historia de su barrio natal, entre otros motivos porque fue presidente de la asociación de vecinos de la Virgen del Carmen de La Banda, cuyos estatutos fueron creados en 1979.

Hubo un asentamiento aborigen y varios restos fueron llevados por Gregorio Chil y Naranjo al Museo Canario

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En los años 80 se instaló el alumbrado público en La Banda, gracias a la labor de los vecinos Julián Domínguez, Francisco Ramírez y José Pulido. Fue un acontecimiento y motivo de fiesta. Después fue el de la red de abasto de agua. Los vecinos lograron que la electricidad en el barrio pasara de 125 a 220 voltios. También en los años 80 se asfaltaron las calles por primera vez, y entre 1979 y 1989 se cedieron varios terrenos en los que se construyeron la plaza y la sede de la asociación vecinal.

El equipo de fútbol aficionado fue creado sobre 1975, y en la actualidad el equipo veterano disputa sus encuentros en Las Rozas. Cinco años más tarde se creó el club de petanca, que hoy en día sigue en activo, con una treintena de jugadores, tres de ellos niños, y que necesita ampliar la sede.

Un barranco que une y que separa

Obra parada

El campo de petanca se inundó parcialmente la semana pasada, cada vez que llueve. En esta instalación se iniciaron en 2018 unas obras, con una duración prevista de dos meses, pero se pararon. «Tuvimos que cerrar la escuela de petanca porque nos faltan ayudas. Es un deporte costoso por los desplazamientos, ya que jugamos en Gran Canaria y en Lanzarote», indica José Pulido Pérez.

«Sobre la población, entre 1950 y 1970 pues seríamos más de 500 vecinos, muchos niños. En actualidad, pues más de 3.000 habitantes. En la parte alta, se construyó una urbanización de dúplex y han venido muchos de otros municipios», explica el expresidente vecinal, quien agrega que «La Banda parece el último eslabón de la cadena de barrios, por ser el más alejado, y por la desatención».

Hoy en día no hay bar, ni tiendas de alimentación. El gimnasio municipal sí está abierto, pero no hay actividades deportivas para los niños, que estudian en los colegios de La Rozas y del Cruce de Arinaga, ya que el de La Banda está cerrado y no tiene comedor.

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