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Un centenar de vecinos de Telde está atrapado en sus viviendas y fincas de forma parcial

El derrumbe de un muro y parte de la calzada de una calle de La Higuera Canaria impide que puedan circular con sus vehículos, y tienen que andar varios kilómetros para salir

Las vallas con los carteles de prohibido el paso en la calle Eolo, este martes, por la caída de un muro y parte de la calzada. M. Á. M.

Mientras en la mayoría de los municipios de la Isla se avanza en la limpieza y se repara respecto a los incidentes por el paso de la tormenta ‘Hermine’, en una parte de La Higuera Canaria, en el municipio de Telde, un centenar de vecinos está atrapado parcialmente por no poder circular con los vehículos por venirse abajo parte de una calle, competencia municipal. Un muro cayó, hace más de un año, y no se ha reparado.

Los operarios del Ayuntamiento de Telde trabajaban este martes, como lo hicieron el lunes, en la limpieza y retirada de barro, reparar algunos otros incidentes derivados por la tormenta Hemine, en muchas calles, carreteras, avenidas, plazas y parques de gran parte de los numerosos barrios, poblaciones y diseminados del municipio teldense. Eso sí, algunas vías aún no se habían terminado ayer por la tarde de limpiar de barro, como por ejemplo la calle Luis Millares, en Melenara.

Sin embargo, el avance para lograr la normalidad no ocurre en una parte de La Higuera Canaria, que está por debajo del núcleo principal del barrio teldense, de la carretera general, la GC-80, de la parroquia Sagrado Corazón de Jesús y de la farmacia. Se trata de la larga calle Eolo, de al menos dos kilómetros de longitud, y que es en gran parte paralela al barranco Real de Telde, por el que ayer circulaba aún algo de agua. En dicha calle, que tendrá algo más de un centenar de vecinos, hay en torno a una decena de fincas, entre ellas la llamada popularmente como la finca de las Monjas, y algo más de una veintena de casas terreras.

Al fondo de esa calle, vista desde arriba y desde la GC-80, se encuentra una casa rural. También están el edificio y otras dependencias de lo que iba a ser el proyecto de un colegio grande, pero que llevan muchos años paradas. Esta larga vía es competencia municipal y no tiene salida.

Un muro y parte de la calzada de esta calle se vinieron abajo el pasado domingo, a algo más de 200 metros del inicio y de la bajada de la calle, de la GC-80 y de las casas que están arriba.

Los afectados tienen la opción de andar dos kilómetros por la calle o una subida de unos 500 metros

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Este derrumbe de la vía, provocó que los operarios y los policías locales colocasen vallas, cintas y carteles de prohibido el paso de vehículos. Entonces, los residentes afectados no pueden circular con sus vehículos para salir del citado núcleo poblacional.

Por ello, para salir, los vecinos afectados tienen que caminar varios kilómetros por esa calle Eolo o subir por un camino, desde un portón rojo que está a la mitad de la calle aproximadamente, y hasta llegar a la carretera general, a una curva y una casa amarilla. El mencionado camino supone un recorrido, en ascenso, de algo más de 500 metros.

Francisco Dávila es vecino de esta calle Eolo, pero es «un afortunado» porque reside en una de las calles de arriba, lejos de donde se cayó el muro y parte de la calzada, así que puede acceder en coche a su vivienda.

«Claro que me da pena que los otros vecinos se encuentren en esta situación de no poder salir o entrar con el coche cuando quieran, sino que tengan que caminar, mínimo medio kilómetro, de subida. Y más perjudica sin son personas mayores o niños, y si van cargados con cosas de peso, como una compra de comida», relata Francisco Dávila, y «encima se suma la incertidumbre, el no saber cuándo se arreglará», agrega.

«Tengo claro que todo esto ocurre por la dejadez por parte del Ayuntamiento. Hace unos años, creo que dos, cayó un muro de esa misma calle, un poco más allá de donde se rompió el pasado domingo, pero que no impidía la circulación de los vehículos. No se arregló nada», comenta el residente. Hace unos nueve meses, varios concejales recorrieron la calle, invitados por los vecinos para que conocieran de forma directa cómo se encontraba la calle.

Varios ediles visitan hace nueve meses esta vía, donde cayó otro muro hace años y que no se reparó

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Por otro lado, mientras no sucedía nada nuevo durante la jornada de ayer en La Higuera Canaria, los operarios intervenían en otros muchos sitios del municipio teldense. Como también los trabajadores del Servicio de Carreteras del Cabildo, que lo hacían este martes en la limpieza de varias carreteras, como en la GC-100, la que une Telde con Ingenio, y en la GC-140, cerca de las entradas al pueblo y a la urbanización de Ojos de Garza, en una larga recta, con cuatro viviendas a un lado, y con una calzada que se llenó de barro.

En otros municipios

Asimismo durante este martes, como habían hecho el lunes, los trabajadores municipales y del Cabildo también intervenían en otros municipios cercanos al de los Faycanes, como en Valsequillo, donde los operarios reparaban incidentes, retiraban piedras y limpiaban. Lo mismo sucedía en los términos municipales próximos de Ingenio y Agüimes.

En Las Majoreras, en la villa de Ingenio, ocurre una situación que provoca malestar entre vecinos y el personal de un supermercado «al bajar bastante las ventas». Se trata de que la semana pasada se había cortado, para colocar una canalización, el tráfico en un tramo de la calle Hermanos Tomás y Gastón Bosch, la cual es una salida y acceso a dos rotondas que permiten ir a la GC-1, a la zona industrial de Las Majoreras o a Carrizal e Ingenio. Entonces, los coches tienen que hacer un rodeo por varias calles. Por esta calle bajó bastante agua y barro por la tormenta, y la obra quedó parada el lunes.

Limpieza a buen ritmo en Mogán

Los operarios, técnicos y funcionarios del Ayuntamiento de Mogán trabajaban también ayer  a destajo en la limpieza de las calles, carreteras, plazas y parques tras el paso de la tormenta Hermine por el municipio sureño, como igual pasó en San Bartolomé de Tirajana. La alcaldesa de Mogán, Onalia Bueno, aseguró que «hoy [ayer, para el lector] se ha limpiado en gran parte de Tauro, en Taurito, Playa del Cura y Playa de Mogán, en la retirada de desprendimientos, limpieza de barro y tierra, entre otros». «También lo hemos hecho en la carretera GC-200, entre el pueblo de Mogán y playa de Mogán, en vistas de que no lo hacía el Cabildo», agregó la regidora moganera. Un vecino de Tauro, Herminio Acosta, lamentó ayer «que desde el domingo delante nuestras casas en Tauro, una veintena, todo está lleno de barro, basura y cañas, entre otros. Hay un gran riesgo de caernos al suelo. Es cierto que la mayoría de las viviendas son segundas casas de muchos y somos bien pocos los que vivimos aquí, pero no es justo que estemos así. Llevo tres días sin salir de casa». El denunciante reconoce que informó a la Corporación local, desde la cual «me han dicho que lo limpiarán durante la semana, pero no han hecho nada y se va a llenar de mosquitos». Por su parte, Onalia Bueno afirmó que «he estado dos veces en Tauro, e incluso en dos viviendas». «Hay que esperar a que se seque todo ese barro porque si metemos las máquinas se crea más fango. Mañana [hoy] limpiará una excavadora si está bien seco, que confío que sí», anunció. | M. Á. M.

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