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Entrevista | Juan Moreno Artiles 'El Boya' Propietario del Bar Playa El Boya en El Pajar

«He tenido la suerte de que mis hijos hayan mejorado lo que ya existía»

Juan Moreno Artiles 'El Boya' frente a su restaurante en la bahía de El Pajar, en San Bartolomé de Tirajana.

Juan Moreno Artiles 'El Boya' frente a su restaurante en la bahía de El Pajar, en San Bartolomé de Tirajana. / José Carlos Guerra

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Las Palmas de Gran Canaria

Juan Moreno Artiles (Telde, 1942), propietario del Bar Playa El Boya, llegó a El Pajar con 14 años y allí ha desarrollado toda su vida. Arrancaron el bar su padre y su hermano, vendiendo vinos a los pescadores, y luego él se hizo cargo, hasta que ya a sus casi 81 años ha delegado en sus hijos.

Cuando era adolescente y sirvió sus primeros vinos a los pescadores que faenaban por El Pajar, ¿se imaginó que tantos años después le iban a reconocer toda la labor que ha desarrollado durante 70 años?

La verdad es que no. Yo solo he hecho mi trabajo lo mejor posible. Siempre intenté abrirme paso en la vida, sacar a mis hijos adelante y contribuir al desarrollo de mi familia y del pueblo. Vengo de una familia humilde y cuando veo que hay personas que lo pasan igual que yo lo pasé tiempo atrás, pues tengo sensibilidades y trato de ayudar. Siempre he tratado de hacer por otros lo que otros hicieron por mi en su día.

¿Cómo recibe el Roque Nublo Turístico? Es el segundo reconocimiento en menos de un año después de que el Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana le pusiese su nombre a la avenida de El Pajar.

Con mucho cariño, ilusión y con sorpresa, porque no me esperaba este reconocimiento. Yo solo he trabajado y luchado, y si el Cabildo ha decidido reconocérmelo solo puedo agradecérselo a todas las personas que lo han promovido. No me esperaba la llamada del presidente Antonio Morales, me quedé sorprendido. Estoy bastante satisfecho y eso da muchas ganas de seguir con la misma filosofía con la que empecé. Son logros que reconocen y uno no se lo espera. Estamos en medio de tres potencias como Puerto Rico, Playa del Inglés y Las Palmas de Gran Canaria, y que se hayan acordado de un negocio pequeño y humilde significa que las autoridades han reconocido la labor de embajadores de lo nuestro, que es como nos lo hacen sentir nuestros clientes.

Juan Moreno Artiles 'El Boya'.

Juan Moreno Artiles 'El Boya'. / José Carlos Guerra

¿Cómo ha logrado que el negocio que iniciaron su padre y su hermano haya sobrevivido por ahora 70 años?

Hemos pasado momentos difíciles, duros, en los que ha habido que hacer de tripas corazón para salir para adelante. Pero esto ha sido un quehacer diario, de no cerrar ningún día salvo al principio el Viernes Santo, porque en un negocio de este tipo si tú no abres las puertas nadie te va a traer nada a tu casa. Estés bien o enfermo, el autónomo tiene que sacar su trabajo adelante, porque tienes hijos, responsabilidades, y hay que tratar por todos los medios que las cosas funcionen. Yo lo único que he hecho ha sido trabajar y trabajar, esa ha sido mi constante.

Setenta años bien valen para atesorar miles de recuerdos, cuénteme alguno.

Muchísimos. Actualmente llegan clientes de tercera o cuarta generación y aquí rememoran aquellas veces años atrás que estuvieron aquí con el abuelo o el padre. Es que quien no ha estado aquí al menos lo ha oído nombrar. El Boya es algo que siempre está ahí, que hemos trabajado para ello, y encima he tenido la gran suerte de que mis hijos han venido a mejorar todo lo que había, y ese ha sido el éxito de mi negocio, poder delegar en otros.

Habla de generaciones y generaciones entre los clientes, pero también en su familia. Ya van por la cuarta.

Sí, ya vamos por la cuarta generación con mi nieta de 21 años. Está estudiando y la tenemos dada de alta los fines de semana para que tenga ingresos. Ahí tenemos ya sucesión en la familia.

"Que se hayan acordado de un negocio humilde es que nos reconocen como embajadores"

Si alguien ha sido testigo de la evolución de El Pajar desde luego es usted.

Cuando llegué en el año 1956 este pueblo distaba mucho de lo que es ahora. Era un pueblito más pequeño que me acogió muy bien. Hemos sido una familia y gracias a ellos esto ha continuado. Porque esto ha sido recíproco: todo lo que el pueblo me ha dado yo se lo he devuelto. Es una familia que ha crecido poniéndole voluntad, ganas, sacrificio y lucha. Y al final he tenido la suerte de que hoy estoy aquí con 80 años y he visto la evolución del barrio.

Y llegó antes que el propio turismo.

Sí, el canario es el cliente principal, pero también vienen muchos turistas peninsulares y extranjeros. Eso nos ha llevado, por ejemplo, a adaptar nuestros horarios a los turistas. Y el boca a boca es lo que nos ha hecho crecer.

Boca a boca, sí, pero también las nuevas tecnologías han contribuido al crecimiento.

Sí, mi hijo Óliver es el promotor de adaptar el negocio a las nuevas tecnologías. Las redes sociales son importantes, no abusamos mucho de ellas pero sí las utilizamos para informar.

Juan Moreno Artiles 'El Boya'.

Juan Moreno Artiles 'El Boya'. / José Carlos Guerra

El Boya se ha caracterizado siempre por su defensa del producto local. ¿Qué le trasmiten los turistas?

Con nuestra cocina contactan con la esencia de la comida canaria y nuestras costumbres. En 70 años no hemos perdido la idiosincrasia canaria; nuestros productos son del mar y adaptamos los platos al recetario isleño con el sancocho, ropa vieja, pulpo o papas arrugadas. A pesar de estar en municipio turístico mantenemos la esencia de la tierra. Intentamos ser embajadores de lo canario. Usar producto de aquí, pero no solo que se vea reflejado en los platos, sino que también permita impulsar la economía local porque compramos el pescado a marineros de El Pajar y la verdura o el queso a agricultores y ganaderos de la zona. No solo pensamos en la economía de nuestra empresa, sino que sabemos que también tiramos de las empresas de la zona, así contribuimos a la economía de todos. E incluso siempre hemos tratado de que los empleados sean de la zona y el 90% de nuestros empleados han sido de El Pajar.

La última vez que hablamos seguía siendo autónomo y no tenía pensado jubilarse. A sus casi 81 años, ¿ya lo ha hecho?

No, no, no. Sigo siendo autónomo y tengo las mismas ganas de siempre de continuar. ¿Jubilarme yo? No tengo previsión alguna de darme de baja, quiero seguir y morir con las botas puestas. Me siento bien.

Juan ha hecho aquí muchos amigos.

Muchísimos, vienen con mucho cariño. Y eso me demuestra que hemos sembrado familia y hemos recogido familia. Con la mayor parte de los clientes que tenemos hay vínculos íntimos. Tenemos amigos turistas repetidores que se bajan del avión y vienen directos al bar. Hay una británica que venía con su marido desde hace 40 años y ahora que él falleció viene sola. Cuando está en la isla viene lunes, martes y viernes. Ese es el reflejo del trabajo bien hecho y eso nos reconforta, porque mire que hay restaurantes en la isla pero ella se coge la guagua en Playa del Inglés y viene, eso es bonito. También hay turistas amigos que nos mandan postales desde sus ciudades. Al final hemos hecho familia con los clientes y sus problemas son nuestros problemas. Y ese trato intentamos tenerlo con mucha gente, que se sientan arropados.

¿Se imagina El Pajar sin El Boya?

Cuando yo conocí El Pajar ya existía El Boya, abierto por mi padre y mi hermano, así que espero que eso nunca jamás suceda. Aquí hay visos de que vamos a seguir otros 70 años más aunque yo ya esté en otro sitio.

¿De qué está más satisfecho?

De todos los logros conseguidos. Que mi sacrificio haya sido refrendado por mis hijos, que han continuado con lo que yo empecé después de mi padre y mi hermano es la mayor satisfacción. Porque es difícil mantener una empresa durante tantos años, pero se ha conseguido a pesar de todos los esfuerzos.

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