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Gran Canaria
Honores y distinciones del Cabildo | Roque Nublo Económico María del Carmen Pérez Castellano Ganadera / quesera

«Apostar por el campo y la ganadería es hacerlo por Gran Canaria, por sus paisajes»

«Hay relevo generacional, pero no lo suficiente. Tenemos una población muy envejecida», afirma la ganadera

MARIA DEL CARMEN PEREZ MENDOZA Juan Carlos Castro

María del Carmen Pérez ha sido distinguida con el Roque Nublo de Gran Canaria en el ámbito Económico, «por su implicación, dedicación y fomento de la ganadería y la agricultura, de forma especial con implicación en el ámbito de las mujeres rurales, siendo ganadera/quesera». Es presidenta de la asociación de queseros Asoquegran, de la asociación Mercados Agrícolas y de la Confederación de Mujeres Rurales (Ceres).  

¿Cómo ha recibido usted y el sector este premio que tiene un doble significado, por ser una ganadera y mujer muy activa?

Todo lo que me ha llegado del sector es que ha sido más que merecido por el trabajo realizado estos años, y algún compañero me dijo que ya era hora de que se reconociera todo el trabajo que realizo. A mí personalmente me ha llegado como algo impredecible, porque hay que darle el valor de que es un reconocimiento de la isla de Gran Canaria, del Cabildo. Muchas veces no nos percatamos de lo que hacemos y cuando llega una cosa de estas empiezas a pensar en toda tu trayectoria y piensas ¡uf!, ¿y tanto he hecho yo? Y mi familia está súper contenta. Puedo decir que mis lágrimas corrieron por mi cara acordándome de mis padres, que son mis pilares, y están los dos en el cielo.

¿Cómo empezó?

Nací en un mundo rural, soy hija de ganadero, que lo fue desde niño, también los padres de mi madre eran ganaderos, pero luego ya se inició más en la ganadería con mi padre. Recuerdo estudiar EGB e ir al instituto de Guía, y a los cuatro días lloraba porque me quería venir a casa a cuidar los animales y estar en mi mundo, que era la ganadería, hacer quesos y la agricultura. Fue por tradición, porque venía de mis padres, pero también porque lo llevaba en la sangre. Me encantaba.

¿Cómo se organiza en el día a día con tantos cargos representativos y su labor ganadera?

Es intentar organizarte lo mejor que puedes, sobre todo en estos momentos con la que nos está cayendo. Si tuviera el día 60 u 80 horas seguro que se me harían pocas, pero intento hacerlo, conciliarlo también con mi familia. Me faltan horas.

¿Cuántos animales tiene?

Está mi hijo iniciándose como joven ganadero, estamos con unas 80 ovejas, ocho vacas y 40 cabras.

Se sacan leyes y parece que siempre se redactan con la visión urbana. ¿Por qué se cuenta tan poco con el mundo rural?

Es un trabajo que hay que ir haciendo con las Administraciones. Sobre todo hacerles ver que para sacar una ley hay que ir y ver la realidad del campo. Se necesita más gente a pie de campo. A veces el sector no sabe qué hacer, ni para dónde tirar. Algunas veces no saben ni de qué van los temas de ganadería y agricultura.

«Las subvenciones está muy bien, y con ellas vivimos, pero queremos ser autosuficientes»

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¿Qué medidas prácticas reivindica?

Están las leyes y hay que cumplirlas, pero ayúdame. Aunque las agencias de extensión agraria están preparadas y nos ayudan bastante, pero hay muchas veces que hay trámites que no sabemos a dónde dirigirnos o cómo hacer. Ahora con las nuevas tecnologías, el certificado digital, con la sede electrónica, para subvenciones y todo. Pero, díselo a un ganadero. Hay muchos temas, como la trazabilidad que hay que hacer, pero somos ganaderos, somos queseros, vamos a vender y también tenemos que ser administrativos. Y en la agricultura y la ganadería se necesita mucho tiempo.

¿Habría que crear la figura de asesor del ganadero para ayudarles?

Por ejemplo. Yo tengo una propia experiencia en ese sentido. Fueron a mi ganadería, y vieron el problema in situ. Lo que tengo, lo que pasa y este es mi problema. Y me dirigieron. Falta que se haga más trabajo de campo.

¿Cómo está el sector?

Está en un momento crítico. Intentamos subsistir. Algunas queserías han cerrado, otras se mantienen, pero siempre ha sido un sector luchador. Al final es el eslabón más débil de la cadena alimentaria, y está pasando una situación crítica. Pero es fuerte, y hay que tener esperanzas y tirar adelante. No tenemos que vivir de subvenciones, sino de nuestro trabajo, es lo lógico, que el precio sea según tu coste de producción. Las subvenciones están muy bien, y gracias a ellas vivimos, pero tenemos que ser autosuficientes, porque si un día fallan, ¿qué hacemos?

¿Hay relevo generacional?

Hay, pero no lo suficiente. Tenemos una población muy envejecida. Es verdad que hay jóvenes que se están iniciando, pero hay muchas trabas burocráticas, que muchas les hace pensárselo. Las escuelas de ganadería y pastoreo están muy bien, y salen bastante formados, pero a la hora de la realidad de montar tu propio negocio y una ganadería...

¿Compensa económica y laboralmente?

Tienes que trabajarlo mucho y vender tu propio producto. Si lo pones en manos de un intermediario no puedes.

¿Cómo se hace, porque ustedes lo venden muchas veces los fines de semana acudiendo a ferias y mercados?

Efectivamente. Es un trabajo enorme. Hay que estar pensando qué tienes que dejar el queso hecho, organizar lo hay que llevar, y es toda una organización. No es solo vender.

¿Cuánto hace que tuvo las últimas vacaciones en toda regla, o es imposible cuando se tiene animales?

(Sonríe). Es un poco complicado. Todo es organización y tener quién te ayuda. Sobre todo en el tema ganadero, porque los animales comen todos los días. La familia ayuda. Son muchas veces escapadas, porque tengo también reuniones. Vas a eso y aprovechas. Lo que son unas vacaciones en toda regla, de eso no sé yo.

¿Por qué han decaído los mercados agrícolas, como el de la Granja del Cabildo?

El problema es del sector, que han caído muchos agricultores y fallan puestos en los mercados. Se sigue trabajando y potenciando para que sigan adelante, pero es un trabajo que hay que seguir haciendo. Es súper importante para el sector que los mercados estén ahí, porque son los agricultores los que van a vender. Pero también es importante para la ciudadanía, porque sabes que vas a comprar el producto directo del productor y, si compras un queso, te voy a decir cómo está elaborado, qué animales y qué proceso he seguido, todo, porque he sido yo quien lo elaboro y lo vendo.

Los premios avalan que es un producto de calidad, con denominación de origen y está valorado, incluso, hay dificultades muchas veces para conseguir quesos artesanos en determinadas épocas del año. Pero, ¿por qué no se termina de alcanzar esa producción para poder exportar y generar más empleo?

Porque estamos hablando de ganaderías y queserías pequeñas, familiares, con su propio ganado y producen su propio queso. Para eso habría que crecer y no estaríamos hablando de una producción limitada. Al final es un producto gourmet. Si empiezas a crecer, hay que contratar a gente, y ya no es lo mismo. Al final no te vale crecer mucho si no mantienes la calidad.

¿Es mejor muchas queserías pequeñas que pocas muy grandes?

Exacto. Aunque hay algunas que, aunque son familiares, tienen algunos empleados, porque tienen más ganado, pero no dejan de ser pequeñas y trabajan artesanalmente. Al final ganamos también un prestigio. Nuestra peculiaridad es que todos nuestros quesos son diferentes. Y eso es una riqueza para nuestra islas.

Como presidenta de la federación, ¿Cómo animaría al sector, incluido a quien tiene sus dudas de que sus hijos deban seguir?

Hay que luchar por lo nuestro, y por lo que nuestros padres y antepasados han luchado desde los inicios. La isla está viva gracias a los agricultores y los ganaderos. Yo sé qué es difícil porque es complicada la situación, pero animaría a apostar por nuestro sector. Y no solo eso, estamos apostando por nuestra isla y por todos nuestros paisajes. Y, al final, es sacrificado, sí, pero si lo haces con cariño es un valor añadido. Tiene muchas recompensas, vivir en el campo, estar con los animales, hay muchas cosas que no se consiguen en otros trabajos en el día a día. Yo amo lo mío, se nota no. A veces veo a mi hijo y digo que si hubiera tenido otro trabajo no hubiera tenido que estar así, pero al fin todos los trabajos tienen su sacrificio e inconvenientes.

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