Santa Brígida

Las historias que guardan las cruces enramadas de Santa Brígida

Vecinos de Pino Santo Alto enraman los cruceros para «transmitir este patrimonio intangible como valor etnográfico»

Este domingo habrá una ruta guiada por todas ellas 

Vecinos de Pino Santo observan el resultado final de una de las cruces enramadas, el año anterior

Vecinos de Pino Santo observan el resultado final de una de las cruces enramadas, el año anterior / LP/DLP

Como cada tres de mayo, Santa Brígida se prepara para el Día de la Cruz. Una fecha marcada en el calendario para que todas ellas luzcan sus mejores galas gracias a los adornos florales que voluntarios colocan sobre ellas. Cruces desnudas sin crucifijos o con ellos, de madera o de piedra. Varios tipos que entre su estética esconden las historias que las hicieron colocarse en determinado lugar estratégico. La Villa, por su parte, destaca por ser un municipio en el que las cruces son habituales, más aún en el barrio de Pino Santo, donde pueden llegar a haber hasta siete.

Este barrio en concreto comenzó a enramar las cruces de la zona hace un año, cuando decidieron hablar con un vecino que tenía una cruz de su familia, tal y como explica el presidente de la Asociación de Vecinos Cristian Ortiz. "Le contamos la idea de seguir la tradición y enramar las cruces para que estuvieran preparadas para el 3 de mayo y accedió a que todos la enramaramos en conjunto", dice. Este año, con la ilusión de poder preservar el legado, el Ayuntamiento de Santa Brígida ha puesto su granito de arena, organizando una serie de actividades para la ocasión.

Taller de enramado

De este modo, ayer, la floristería Rojo Amapola ofreció a todo el que tuviese interés un taller de enramado de cruces, mientras que este sábado 4 de mayo, la sala Lola Massieu acogerá una charla sobre esta tradición a cargo de Manuel Sancho, ingeniero industrial y divulgador de este patrimonio. "Tengo 70 años, y empecé con todo esto en el año 2005 de forma casual, y poco a poco he conseguido extenderlo", comenta. Después de tantos años dedicados al estudio e investigación de las cruces de la isla, Sancho no duda en afirmar que lo que quieren en Santa Brígida es transmitir este patrimonio intangible como valor etnográfico.

Taller de enramado de cruces, realizado por la floristería Rojo Amapola

Taller de enramado de cruces, realizado por la floristería Rojo Amapola / LP/DLP

En términos generales, el enramado de cruces se hace con flores silvestres de la zona, y permanecen adornadas hasta que estas dejan de estar bien, hasta el siguiente año, o a veces hay quienes van a retirarle las flores cuando ya están en mal estado. Sin embargo, tal y como explican los vecinos de la zona, la mejor época para visitarlas es a los días de haberlas enramado. Este año, siguiendo la iniciativa de mantener las costumbres e intentar que no se pierdan, el 5 de mayo tendrá lugar una ruta de senderismo por las cruces de Pino Santo Alto.

Legado patrimonial

"Cada una de las cruces que vamos a enramar tiene su historia", explica Cristian Ortiz. Todas van desde un familiar que ha fallecido, hasta las que marcan un cruce de caminos, la cruz de las misiones o la de los piquillos. Lo que todas tienen en común es que están en lugares altos, una cuestión que los párrocos valoran de forma positiva, haciendo referencia a que de este modo, se encuentran más próximas al cielo. "Para mí es un legado patrimonial que tenemos en el barrio, y que a partir de darle valor, aunque sea ligado a la religión, queremos aprovecharlo para dar protagonismo al barrio a través de lo que tenemos, y no solo material, sino también etnográfico", apunta Ortiz.

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