Santa Brígida

Cuarenta ganaderos y 233 animales participan en la feria de ganado de San Antonio en Santa Brígida

Las inscripciones notan un incremento en la raza de la tierra y los premios aumentan hasta los 94  

Celebración de las Fiestas de San Antonio en la Villa de Santa Brígida

LP/DLP

El día grande de San Antonio en el municipio satauteño comenzó desde muy temprano, con una diana floreada por las calles del casco seguida por la apertura de la feria de ganado, en la que este año participaron 40 ganaderos con más de 200 animales. Una mañana especial en la que una ligera lluvia refrescó a los asistentes, haciendo referencia a la tradición del patrón. Tras la eucaristía y función solemne, presidida por el obispo auxiliar de Canarias Cristóbal Déniz, el trono con la imagen salió para efectuar el recorrido por las calles del casco de la Villa, acompañada en todo momento por la Banda de Guerra Número 1 de la Brican XVI.

Entre los 40 ganaderos de todos los municipios que estuvieron presente en la feria de ganado destaca Juan Manuel del Pino, único ganadero de Santa Brígida. Acompañado por Mateo, su hijo de ocho años, Juan Manuel se describe a sí mismo como «uno cualquiera», ya que a pesar de tener 12 vacas y 30 cabras, lo hace como un hobbie ya que los políticos del municipio no le apoyan a la hora de dar ayudas. Este ganadero satauteño no recuerda su vida sin animales, y uno de sus momentos más preciados son con su abuelo, la persona que le crio durante su infancia y le inculcó el valor de crecer rodeado de animales. Un consejo que él, ya de mayor, le ha transmitido a Mateo, quien se desvive por su becerro Veguero. 

Sin ayudas

A Juan Manuel se le saltan las lágrimas al ser cuestionado por el animal que más cariño tiene, y no duda ni un solo minuto al nombrar a Veguero, que recibe ese nombre por haber nacido la víspera de San Mateo. «Ese es el que estoy criando para mi hijo, nació y va a morir en mi casa», dice. Un trabajo extra que lo complementa con su oficio de mecánico y que le tiene día y noche al pie del cañón. «Es un sacrificio muy grande porque al no tener ayudas estamos mal vistos y nos tratan mal, sobre todo los animalistas, que todo es a favor de ellos y en contra de nosotros», explica. 

Con un incremento de la raza de la tierra en las inscripciones, desde la concejalía de Desarrollo Rural han incrementado los premios a 94, aumentando también la cuantía de la retribución, siendo el mejor cartel de la isla de Gran Canaria después de la feria del Cabildo. Otra de las novedades que ha puesto en marcha el Ayuntamiento de Santa Brígida en esta feria de ganado por San Antonio ha sido la de ofrecer un desayuno gratuito para ganaderos y acompañantes inscritos. 

Juan Manuel del Pino junto a su hijo Mateo y Veguero, el becerro

Juan Manuel del Pino junto a su hijo Mateo y Veguero, el becerro / LP/DLP

Entre ganaderos de todos los municipios de la isla que van desde los más veteranos hasta los más principiantes destaca Ángel Carrasco, que a sus 22 años lleva a sus espaldas 33 ferias de ganado y 16 premios, entre ellos uno del Cabildo, que guarda con «mucho orgullo e ilusión». Apenas lleva un año y medio dedicándose a la ganadería, aunque esta pasión por los animales viene de familia, puesto que su abuelo tenía animales. «Empecé ayudando a unos amigos y al final me picó el gusanillo y me dio por tener mi propio animal y venir a las ferias», apunta Carrasco. Los cuidados a su novillo, que recibe el nombre de Nublo, los alterna con sus estudios superiores de prevención de drogodependencias y otras conductas adictivas. «Es un sacrificio diario pero no voy a dedicarme al completo a la ganadería, esto es como el que tiene un perro», comenta Ángel, con el sueño a futuro de tener su propia yunta. 

Desde Cruz del Gamonal llegó al día grande de San Antonio Jesús González, siendo la sensación de la feria de ganado junto a su yegua Cachanca de 14 años y el bebé de la misma, de apenas once días y que aún no ha recibido ningún nombre. «De toda la vida hemos tenido caballos en casa, y mi primer recuerdo era una yegua que tenía cuando era niño», afirma González. 

Lluvia por San Antonio

Con la hora próxima a la eucaristía y posterior procesión, los vecinos de Santa Brígida comenzaron a llegar con sus mejores galas, muchos de ellos siendo fieles a la tradición y estrenando ropa. A las 12.24 horas, el campaneo de la parroquia y unas tímidas gotas de lluvia dieron el aviso de que San Antonio estaba a punto de empezar su recorrido. Un paseo por las calles del pueblo que se vio con el orden alterado y que siguieron miles de fieles entre niños y adultos, además de autoridades de diferentes municipios de la isla. 

Pese a estar viviendo en El Monte, Ana Victoria García ha vivido durante toda su vida en la Villa, un lugar que ocupa gran parte de su corazón. «Aunque no viva aquí vengo casi todos los días y no me pierdo el Día de San Antonio por nada del mundo, aunque todavía no ha querido darme un novio», argumenta entre risas. 

Ángel Carrasco junto a su novillo Nublo

Ángel Carrasco junto a su novillo Nublo / LP/DLP

Con la mañana llegando a su fin, la casa de José Armas, ubicada en un lateral de la parroquia era una fiesta. Con la puerta abierta y sentados en el patio, la familia Armas ve desfilar al ganado ganador mientras preparan el almuerzo. Unas vistas privilegiadas y el punto cero en todas las fiestas populares. «Antiguamente las fiestas eran más potentes, había más gente, todos cantaban y se ponían sus mejores galas para festejar a San Antonio, el patrono de los novios», recuerda José Armas en su patio.  

El cierre de la cuarenta y ocho edición de Florabrígida con la novedad del regreso al parque municipal fue la antesala a la finalización de las fiestas, que este año comenzaron el 31 de mayo con el pregón a cargo de Antonio Ramírez Morales. Los Gofiones en concierto cerraron el programa festivo de San Antonio, llenando la plaza de la iglesia de ilusión y armonía después de una jornada marcada por la devoción a un patrón que cada 13 de junio es admirado por sus fieles. 

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