San Bartolomé de Tirajana

Mbaye, el retratista del drama africano

El joven senegalés de 17 años transforma la tragedia migratoria en arte y junto a compañeros de IES Faro de Maspalomas expone la muestra ‘Europa o morir’.

El joven Mbaye termina de pintar un cuadro frente a la joya de la corona de la exposición, el lienzo ‘Europa o Morir’.

El joven Mbaye termina de pintar un cuadro frente a la joya de la corona de la exposición, el lienzo ‘Europa o Morir’. / LP/DLP

Con apenas 17 años, Mbaye decidió dejar atrás su vida y su familia y embarcarse en una patera junto a otros 100 desconocidos rumbo a Canarias. Quería llegar a Europa para estudiar, trabajar y ayudar a su familia. Y en Gran Canaria ha encontrado una gran acogida. Ahora pinta cuadrados en los que plasma un drama migratorio en el que las personas dejan de ser personas para ser números a los ojos del mundo.

Pasó nueve días subido a una patera en medio del Atlántico junto a otras 100 personas, cuatro de ellos sin disponer de comida ni agua, pero a pesar de que navegaba a la deriva y bajo un sol infernal nunca perdió la esperanza de volver a pisar tierra firme. Porque en su mente solo tenía una idea clara: Europa o morir. «Cuando estás en medio del oceáno o Salvamento te rescata o te mueres», cuenta Mbaye, senegalés de 17 años. Ya en tierra y completamente integrado, pincel en mano este joven migrante aficionado a la pintura ha transformado la tragedia migratoria que azota al continente africano en arte y junto a sus compañeros del IES Faro de Maspalomas muestra en la Casa Saturninita la exposición pictórica ‘Europa o morir’, en la que plasman la realidad de este fenómeno más allá de los números y los datos estadísticos.

Obra de Mbaye en la que representa las siglas SOS en una manta térmica de las que los migrantes reciben al llegar a puerto para regular su temperatura coropral tras ser rescatados.

Obra de Mbaye en la que representa las siglas SOS en una manta térmica de las que los migrantes reciben al llegar a puerto para regular su temperatura coropral tras ser rescatados. / LP/DLP

Hace ocho meses que Mbaye llegó a Gran Canaria, al puerto de Arguineguín, desde su Kaolack natal. Y en su mente solo sobrevive la idea de hallar una nueva vida que le permita estudiar, trabajar y ayudar a su familia -pues atrás deja a su madre y dos hermanos- después del fallecimiento de su padre. Fue su tío quien lo ayudó a pagar los cerca de 1.000 euros que le costó el billete para embarcarse en la patera. «Sabía que tenía que irme porque la vida en Senegal es muy difícil y en Europa es más fácil», relata este joven con un español bastante fluido después de ocho meses de intenso estudio. También lo animaron a subirse a la barquilla amigos senegaleses que ya habían logrado llegar a Canarias.

No tenía miedo de subirse a la patera. «La gente me decía que estuviese tranquilo, que se haría todo lo posible para llegar pronto», recuerda. Yal noveno día Salvamento Marítimo localizó la embarcación. Mbaye y el otro centenar de personas estaban salvados. Llegó en buen estado de salud, lo atendió Cruz Roja, pasó la filiación de la Policía Nacional y acabó primero en un centro de menores de Agüimes, hasta que hace unas semanas lo trasladaron a otro centro en San Bartolomé de Tirajana.

«Sabía que tenía que irme porque la vida en Senegal es muy difícil y en Europa es más fácil»

En su país, en Dakar, Mbaye estudió francés, árabe y arte y ya en Gran Canaria hace seis meses empezó a ir a clases en el IES Faro de Maspalomas, un centro en el que ha tenido, cuenta, muy buena acogida por sus compañeros. Y allí fue donde el profesor de dibujo Nico Camejo se percató de que Mbaye siempre llevaba un cuaderno de dibujo bajo el brazo y de que el joven tenía una especial sensibilidad para expresarse en forma de arte, así que lo incluyó en su aula y le propuso contar su experiencia a través de lienzos.

Mbaye ha pintado la que por ahora es su mayor y más descriptiva obra: un cuadro de 2x1,60 metros en acrílico sobre lienzo en el que representa un mapa de África, un continente donde residen personas que una vez deciden subirse en una patera se convierten en meros números a ojos del mundo. Un migrante más, vivo o desaparecido en el mar.

De los once cuadros de la exposición, cinco son de Mbaye. Junto a ‘Europa o morir’ representa también a una mujer africana en acrílico sobre madera, y otras dos pateras, una de ellas con la bandera de Senegal y la representación de un imán. Otra de sus grandes obras es un acrílico sobre una manta térmica con las siglas SOS pintadas sobre una de las mantillas que recibe cada migrante al llegar a puerto para regular su temperatura corporal. Junto a Mbaye también exponen obras Viktor, Zoe, Fidelina, Icham, Yaret, Diego y Aitana, quienes también se sensibilizaron con la historia de este joven senegalés y el drama migratorio.

Cuadro de una mujer africana pintado por Mbaye.

Cuadro de una mujer africana pintado por Mbaye. / LP/DLP

Además de la pintura, que también estudia por las tardes, el sueño de Mbaye es ser electricista y fontanero, y por eso ya se ha matriculado en el ciclo formativo de electricidad en un centro de Maspalomas para el próximo curso. También aprende lucha canaria, un deporte al que llegó de la mano de un amigo de clase, al que se ha enganchado y que le ha permitido integrarse aún más en la sociedad y las costumbres canarias.

A más de 1.500 kilómetros de Kaolack, Mbaye habla por teléfono con su madre todos los días. Le cuenta su día a día y, como él mismo reconoce, que ha sido muy bien acogido tanto por los compañeros y profesores del instituto como por los educadores del centro de menores, para quienes solamente tiene palabras de agradecimiento. Muy pronto seguro podrá contarle que logró ser electricista y fontanero. Y que ha reunido el dinero para regresar a Senegal a reencontrarse con ella. Y abrazarla. Y pintará ese viaje; un viaje de vuelta firmado por Mbaye.