Valsequillo

La saga de la papa y el millo en Valsequillo

Adrián Cruz, Juan González y Mario Benítez explican la vida rural en la previa de la feria de los dos productos más emblemáticos de las islas 

Productores de papas y millo en Valsequillo

Carla Gil Alberiche

De los nueve productores existentes en la Asociación de la papa y el millo de Valsequillo, Adrián Cruz, Juan González y Mario Benítez abren las puertas de su finca para explicar abiertamente la situación actual de la agricultura y los motivos que les han llevado a ser una parte fundamental de la vida rural.

Antes de llegar al casco de Valsequillo, un desvío a la derecha lleva directamente a la finca de Adrián Cruz, uno de los nueve productores de la Asociación de papa y millo del municipio. En su finca hay sembradas tres hectáreas de estos productos, que son vendidos directa o indirectamente a supermercados o a Mercalaspalmas. Junto a Adrián, sus dos compañeros de toda la vida: Juan González y Mario Benítez, quienes han aprendido juntos. Los tres forman parte de la asociación de productores, haciendo referencia a ese dicho popular de 'Valsequillo, tierra de papa y millo'.

Sobre la situación actual de la agricultura la respuesta es clara y concisa: "es mala, no hay agua y estamos luchando porque cada vez llueve menos y los pozos y galerías ya casi no tienen reservas", aseguran. Otra de las cuestiones que tiene a los trabajadores del sector primario en vilo es que no se les valora. "Nosotros regamos con agua potable, que es algo que habría que valorar, mientras que cuando la fruta llega a un supermercado el producto es uno más y les da igual la manera en la que cuides y riegues los cultivos", comentan. Aun así, entre todos los productores del municipio producen dos millones de kilos de papas al año.

Feria de la papa y el millo

Este domingo, estarán presente en la primera feria de la papa y el millo que celebra el municipio de Valsequillo, en la que los propios agricultores pondrán a degustar para los asistentes 2.000 piñas asadas, 1.000 kilos de papas sancochadas y arrugadas y un gran potaje de papas con piñas de millo. Además, tienen previsto vender a lo largo de la mañana ocho mil kilos de papas a un coste de diez euros la caja de diez kilos y alrededor de 700 unidades de piñas.

Adrián Cruz y Juan González junto a unas piñas recién cogidas

Adrián Cruz y Juan González junto a unas piñas recién cogidas / Andrés Cruz

En cuanto a la historia personal que ha llevado a cada uno de ellos hasta el campo hay un vínculo familiar. En el caso de Juan González, desde muy pequeño ha estado relacionado con la agricultura, aunque hizo un paréntesis en su vida durante unos años, en los que estuvo trabajando como trompista gruista. "Después de eso tomé la decisión con mi hermano de comprarnos un tractor y volver a los orígenes, y no nos arrepentimos de nada", comenta mientras pasea por los cultivos de papas. González define el campo como un "trabajo duro que tiene que gustarte", ya que no hay ni horas ni festivos. "Esto es duro pero es la base de la alimentación", asegura González.

Morir en sus tierras

Tras dedicar gran parte de su vida al campo, a sus 60 años Juan González tiene claro que morirá en sus tierras. "Hay días malos pero también los hay buenos", apunta. "Aquí te gobiernas tu mismo, trabajas para ti mismo y lo haces con gusto", explica. A la hora de mirar hacia atrás, aunque siente que quizás habría estado mejor "en los camiones", lo que realmente le inspira y le nace son las tierras, por lo que uno siempre debe seguir las señales del corazón. "Nosotros le cantamos a las cosechas, y solo con una mirada sabemos lo que les hace falta".

Con tan solo 16 años, Mario Benítez plantó su primer cercado de papas junto a su hermano. Desde que cumplió la mayoría de edad, comenzó a trabajar en Calzados Navarro, y toda la cosecha que producía era para sus compañeros, hasta que un día la producción empezó a sobrepasar lo que tenía previsto y comenzó a tocar a la puerta de los dueños de Spar. "Cuando tenía 30 años mi padre dijo que iba a arrendar la finca y mi locura fue decir que yo la cogía, y ahora toda mi producción va para Spar", comenta. Un amor incondicional hacia sus tierras pese a calificar la profesión como "sacrificada".

Del taxi al campo

En el caso de Adrián Cruz, su abuelo fue el principal culpable de que hoy en día se dedique a la agricultura, puesto que sus primeros recuerdos en el campo son con él y su cosecha de papas. "Podría dedicarme a esto toda la vida, pero las circunstancias son duras porque la isla no valora nuestros productos y la vida cada vez está más cara y cuesta sacar rendimiento", explica. Sin embargo, al igual que Juan, Cruz no siempre se dedicó a la agricultura, puesto que durante 12 años dedicó su tiempo al taxi. "Lo compaginaba con mis cosechas, pero al ver que era imposible tuve que elegir y no dudé al quedarme con el campo", señala.

Una saga de la papa y el millo que ha hecho que el municipio de Valsequillo siga estando relacionado con estos productos de la tierra manteniendo las tradiciones. 

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