San Bartolomé de Tirajana

Estos son algunos de los nuevos rostros de la Sala Scala en Gran Canaria

El espacio de fiestas reabre con un elenco de 38 artistas que cada noche representará sobre el escenario un espectáculo inspirado en la historia de Canarias.

Por la izquierda, Raúl Perea, director comercial; Pablo Raya, director artístico; Lorena De Felipe, bailarina y Gerard Martí, director artístico, en la Sala Scala.

Por la izquierda, Raúl Perea, director comercial; Pablo Raya, director artístico; Lorena De Felipe, bailarina y Gerard Martí, director artístico, en la Sala Scala. / Andrés Cruz

Abrió al público el 27 de marzo de 1987 y cerró el 30 de abril de 1992. Más de tres décadas después de que la marca abandonase la isla, la Sala Scala Gran Canaria vuelve a encender sus focos para iluminar un escenario al que se suben nuevos artistas, muchos de ellos canarios, que cuentan con una amplia trayectoria profesional en el mundo del espectáculo. El espacio de fiestas reabre esta noche con el show Origen.

La emblemática Sala Scala regresa este miércoles al ocio nocturno del sur de Gran Canaria 32 años después de que el 30 de abril de 1992 cerrase sus puertas tras apenas cinco años activa. Y lo hace con Origen, un espectáculo de tres horas en el que 38 artistas se encargarán se acercar a los espectadores un pedazo de la historia de Canarias. El espacio de fiestas, ubicado junto a hotel Paradisus Gran Canaria, antiguo Tamarindos de San Agustín, reabre reformado, tendrá capacidad para más de 700 personas y pone sobre la mesa el concepto de cena y espectáculo con un menú elaborado con productos isleños. Los focos vuelven a iluminar una sala en la que desde hace meses ponen todo su empeño decenas de personas. Y detrás de ese esfuerzo hay historias de gentes de aquí o de allí con ilusión por resucitar un espacio histórico. Estos son algunos de los rostros de una plantilla de 138 personas.

Lorena De Felipe (30)

Abogada penalista reconvertida en bailarina por pasión. Nació en Las Palmas de Gran Canaria. Siempre le gustó bailar y durante su etapa universitaria pagó sus estudios trabajando como bailarina durante los veranos en Ibiza. Además, en la isla fue cheerleader del Granca. Concluidos sus estudios, quiso hacer de su pasión una profesión y se marchó a Madrid a formarse como bailarina durante cinco años y hace uno que volvió a la isla a trabajar como abogada aunque «un poco triste porque pensé que no volvería a bailar en la vida»; hasta que surgió el casting de la Sala Scala. «No me lo pensé; siempre fue mi sueño bailar en casa, porque emigramos a pesar de que en Canarias hay bastante nivel en el mundo del baile», relata.

Lorena De Felipe, bailarina de la Sala Scala Gran Canaria.

Lorena De Felipe, bailarina de la Sala Scala Gran Canaria. / Andrés Cruz

No es su primer empleo como bailarina profesional, pues durante su etapa en Madrid trabajó en salas como Kapital, Florida o Latigazo. «Ahora es como estar en un sueño porque volví a Gran Canaria muy triste despidiéndome del baile, pues pensé que aquí no bailaría más y que tendría que ser la Lorena abogada para siempre, y de repente me veo en el mayor dinner-show en que he trabajado en mi vida».

Le encanta hacer trenzas, el surf, el snowboard y la escalada, y tiene la ilusión de arrancar esta noche con su nueva aventura, aunque no dejará la abogacía. «Quiero retomarlo, creo que se puede aprovechar el tiempo y después del verano quiero ejercer como abogada por las mañanas y bailar por las tardes», cuenta.

Pablo Raya (35)

Este cordobés nacido en Montilla es uno de los directores artísticos del espectáculo. Es el primer artista profesional de su familia -su abuelo cantaba en las fiestas familiares-, una vocación que tenía desde niño. «Casi sin hablar decía que quería ser actor», señala. Cuando acabó el instituto convenció a sus padres para irse a Madrid a estudiar Enfermería, aunque solo cursó tres meses porque su interés era presentarse a casting. A las seis semanas fichó como imagen de Disney Channel y eso le llevó a lograr un papel como actor, bailarín y cantante en el musical Hight School Musical. Desde ahí pasó por Mamma Mía, se marchó a Nueva York a estudiar Interpretación; volvió para participar en el musical «¡Ay, Carmela!», y de aquí a Londres cuatro años para participar en películas, series y teatro.

Pablo Raya, uno de los directores artísticos de la Sala Scala Gran Canaria.

Pablo Raya, uno de los directores artísticos de la Sala Scala Gran Canaria. / Andrés Cruz

En su vuelta a España participó en el musical de Madagascar y luego optó por empezar a hacer sus propias producciones junto a su socio Gerard Martí, y ambos montaron el musical El fin: rave en el Apocalipsis, luego llegó el musical de Dumbo y espectáculos infantiles como la llegada de los Reyes Magos. Su andadura lo llevó también por musicales como Flash Dance, Fama El Musical o The Book of Mormon. Y ya en 2023 se lanzó a crear el espectáculo Origen. «La propiedad nos contactó y pensamos en hacer un producto que pudiera conectar con el público y hacer honor a la esencia de Canarias», señala. Y para lograrlo, le tocó documentarse. «Canarias es una tierra con mucha historia y mitología», y eso lo refleja en un montaje artístico que considera «va a marcar la diferencia a un nivel absolutamente brutal».

Gerard Martí (36)

Nació en Gavá, en Barcelona, y desde niño le gustaba el espectáculo porque ya con dos años cantaba y sus padres le regalaron un piano. Con 18 años marchó a Madrid y se presentó al programa Misión Eurovisión como cantante y pianista y de allí fichó en el musical High School Musical, el que fuera la primera de muchas experiencias artísticas que lo llevaron por series como Un Golpe de Suerte o Perdóname Señor y por musicales como El Rey León, Dirty Dancing o Michael Jackson. «Pero hace unos años me di cuenta de que dirigiendo podía encargarme de todos los proyectos artísticos que tiene poner una producción en pie y ahora lo paso mejor dirigiendo a mis actores», cuenta. Parte de su carrera va en paralelo a la de Pablo Raya al ser socios.

Gerard Martí, uno de los directores artísticos de la Sala Scala Gran Canaria.

Gerard Martí, uno de los directores artísticos de la Sala Scala Gran Canaria. / Andrés Cruz

Ahora, como director artístico en Scala, está convencido de que el espectáculo «aportará una nueva visión de la historia de la creación de Canarias» en un show tan inmersivo que hasta la música está creada con instrumentos regionales como las chácaras. «Ha sido complicado montar y dirigir a tanta gente, no por ellos porque son profesionales y van solos, sino porque son muchas infraestructuras juntas», apunta, y destaca que la mitad del elenco de bailarines es canario. «Lo tuvimos claro, necesitábamos la impronta de aquí».

Raúl Perea (46)

Nació en Las Palmas de Gran Canaria, estudió Turismo y toca el piano y la guitarra. El director comercial de la sala se fue a Alemania a trabajar en un hotel de Meliá primero en cocina y luego en recepción. Dio el salto a la cadena LTI en Fuerteventura y de ahí estuvo 12 años con Barceló en Lanzarote, donde empezó como jefe de recepción y terminó como jefe de ventas regional. Tras otro periplo de ocho años como jefe de contratación para el mercado alemán en Lopesan, aterriza en Scala «porque hay una parte musical y artística que me interesa mucho» y porque era una experiencia nueva frente a un currículum vinculado a la división hotelera.

Raúl Perea, director comercial de la Sala Scala Gran Canaria.

Raúl Perea, director comercial de la Sala Scala Gran Canaria. / Andrés Cruz

Para él, crear la sala «ha sido un reto porque nos enfrentamos a un producto que todavía no ha visto la luz» y está convencido de que «probablemente va a ser el mejor dinner-show de España». «Será un antes y un después en el destino y un espectáculo que dé un plus de calidad a Gran Canaria».

Andrés Rodríguez (39)

Llegó al mundo por Arucas, se formó en el ciclo de Cocina y Gastronomía y en el de Dirección de Cocina y hace 14 años que se metió en la cocina como chef y como docente. Es el asesor gastronómico de Scala, se ha encargado de formar al equipo técnico de la cocina y ha diseñado un menú que incluye productos de la tierra como la morcilla de Teror, quesos de vaca, oveja y cabra, almendras de Tejeda, cochino negro, lubina con aguachile de mojo rojo, papas, millo, leche de cabra y gofio. «Viendo el sentido de Origen, qué mejor que representar en el menú el kilómetro cero de Gran Canaria para destacar el territorio», sostiene, «es un proyecto que defiende nuestra identidad e idiosincrasia».

Andrés Rodríguez, asesor gastronómico de la Sala Scala Gran Canaria.

Andrés Rodríguez, asesor gastronómico de la Sala Scala Gran Canaria. / LP/DLP