Muere Pedro González Sosa, periodista y cronista oficial de Santa María de Guía

El investigador falleció en la mañana de este lunes a los 91 años

Pedro González Sosa, en una imagen reciente junto al alcalde Pedro Rodríguez

Pedro González Sosa, en una imagen reciente junto al alcalde Pedro Rodríguez / LP/DLP

El periodista, escritor y cronista oficial de Santa María de Guía, Pedro González Sosa, ha fallecido este lunes a los 91 años de edad en el Hospital Insular de la capital grancanaria, donde estuvo ingresado en las últimas semanas. Con su muerte desaparece toda una generación de informadores de prensa y radio de la Isla, pues era el último superviviente de los que se iniciaron en la profesión periodística en rotativos como Falange y El Eco de Canarias, desde donde dio el salto a la Agencia Efe como delegado en Las Palmas. 

Fue colaborador de La Provincia/Diario de Las Palmas durante gran parte de su carrera y continuó publicando artículos en este periódico hasta la llegada de la enfermedad. Fuentes de la familia explicaron que el veterano periodista llegó a cumplir los 91 años en el hospital, donde su situación se fue agravando hasta concluir con su deceso durante la madrugada del lunes. Este martes, desde el tanatorio San Miguel de la capital, será trasladado y enterrado en el cementerio de La Atalaya de Guía, como era su deseo.

El Ayuntamiento de Guía ha decretado tres días de luto oficial y que las banderas ondeen a media asta. Es Hijo Predilecto del municipio desde 1986. El alcalde, Pedro Rodríguez, transmitió el pesar «por la gran pérdida que supone para todos» el fallecimiento del cronista oficial, una labor que ejercía desde el año 1980. «En los 44 años en que ocupó el cargo ha sido fundamental para recuperar y poner en valor la historia de nuestro municipio, realizando una labor de investigación impagable y de una muy destacada trascendencia para la ciudad de Guía», subrayó el regidor.  

Rodríguez también destacó la generosidad de González Sosa con su ciudad natal, pues donó al municipio tanto su biblioteca personal como el archivo documental que fue creando a lo largo de su vida en torno a la historia de Guía y de algunos de sus personajes ilustres, entre otros, de José Luján Pérez, del que fue uno de los más importantes biógrafos.

Con su muerte desaparece una generación de profesionales de la prensa escrita

González nació en Santa María de Guía el 13 de junio de 1933 y se trasladó con su familia a la capital hacia el año 1947, aunque siempre siguió vinculado con su municipio, con crónicas sobre su situación social, económica y cultural, en especial para mostrar el patrimonio del norte de la Isla y la obra del escultor José Luján Pérez. 

Según relatan sus biógrafos, inició la investigación histórica por pura casualidad en 1955, cuando pasó una temporada en Guía para reponerse de una intervención quirúrgica y empezó a visitar los archivos de la iglesia y del Ayuntamiento, cuando las casas consistoriales se encontraban todavía en el caserón de la calle de Enmedio o Pérez Galdós. Ese año inició su colaboración con la prensa local, enviando al periódico Falange -único que se editaba por las mañanas, pues por la tarde salía Diario de Las Palmas- algunas crónicas sobre aspectos históricos del municipio y de su iglesia, principalmente. 

Pedro González Sosa en su etapa de redactor en El Eco de Canarias.

Pedro González Sosa en su etapa de redactor en El Eco de Canarias. / LP/DLP

A principios de 1956, al cumplirse el 200 aniversario del nacimiento de José Luján Pérez, emprendió una campaña periodística para que se organizaran actos conmemorativos de esa fecha, logrando que el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria incluyera entre los actos de las fiestas de San Pedro Mártir una exposición de la obra de Luján en la isla. Formó parte de la comisión constituida al efecto e integrada, además, por José Miguel Alzola y el biznieto del imaginero Teófilo Naranjo y Martínez de Escobar, exponiéndose en la catedral 96 imágenes que se trajeron de casi todas as iglesias de Gran Canaria. 

Con poco mas de veinte años dio su primera conferencia en el Museo Canario, titulada Guía en la vida y en la obra de Luján, aquel mismo 1956, en un ciclo organizado por la Sociedad con motivo del bicentenario de Luján, junto a otros oradores como Juan Rodríguez Doreste, José Miguel Alzola y Enrique Marco Dorta, un tinerfeño profesor de arte de la Universidad de Sevilla.

El entonces alcalde de Guía, Juan García Mateo, organizó asimismo unos actos que consistieron en una ofrenda floral ante el monumento del artista con asistencia de todos los municipios y sociedades científicas y culturales de la isla. En el mismo acto se descubrió la lápida que todavía existe en la torre del reloj y se inauguró una exposición de la obra pequeña de Luján en el entonces llamado Teatro Viejo.

Investigaciones

«A partir de entonces siguieron las investigaciones sobre Guía y la publicación de trabajos en la prensa local, y cabe destacar que fruto de aquellas en 1957 publicó un extenso y documentado trabajo en el que se descubría que la actual imagen de la Virgen de Guía se intituló anteriormente de Candelaria y era propiedad de la familia de los Riveroles, que la habían traído de Génova, y estaba colocada en altar propio en la primitiva iglesia y el cambio se realizó a principio del siglo XVII en que pasó a ser titular de la parroquia con su nueva advocación pues la colocada por el fundador Sancho de Vargas era de talla y de reducidas dimensiones», relata su biografía.

Sus restos mortales descansarán en el cementerio de La Atalaya

Tras diplomarse en Periodismo, en 1963 se incorporó como redactor al periódico El Eco de Canarias, como jefe de información local, y desarrolló desde entonces su labor informativa, primero en ese diario y luego como delegado de Efe en la provincia de Las Palmas, desde 1988 hasta su jubilación.

Asimismo fue, en las décadas de los años 60 y 70 del pasado siglo corresponsal, primero, y redactor después en Las Palmas del Centro Emisor del Atlántico de Radio Nacional de España (RNE) en Canarias, en el que cesó voluntariamente.

«Era un gran profesional, entregado y apasionado de su trabajo. Tenía un gran olfato periodístico, y su gran obsesión era conseguir noticias y darlas en primicia, y si eran de portada mejor que mejor, un periodista nato, de los de antes», recordó ayer Cristóbal Rodríguez, redactor jefe de La Provincia ya jubilado, que coincidió con González Sosa en sus inicios en El Eco de Canarias. 

El periodista, a la derecha, en la visita del emperador etíope Haile Selassie.

El periodista, a la derecha, en la visita del emperador etíope Haile Selassie. / La Provincia.

Rodríguez apuntó que tenía «buena mano» con los jóvenes que llegaban a la profesión, a quienes orientaba y ayudaba, e incluso les daba a conocer algunos de sus «trucos» para lograr las noticias y cómo llegar hasta los personajes noticiables. «Donde había una noticia, allí siempre estaba González Sosa», subrayó.

Lo corrobora José Joaquín Díaz de Aguilar, Jota, quien también trabajó a su mando en Efe desde finales de la década de los 80 a mediados de los 90. «Además de cronista oficial de Santa María de Guía, vivió dos periodismos, uno en prensa, fundamentalmente en El Eco de Canarias, y luego en la Agencia Efe, pues sobre él se apoyaron cuando en la época de Luis Ansón se abrió la Delegación en Canarias». 

Profesionalidad

Rememora que el redactor gráfico era Félix Urquijo y que ambos habían coincidido en el periódico, por lo que no les costó nada adaptarse a las formas de una agencia de noticias. Sobre la profesionalidad y la experiencia de un periodista local se combinaba el trabajo con otros redactores más itinerantes. «Pedro fue el cuarto delegado en Las Palmas y dirigió la redacción durante ocho años en los que nunca nos faltó ni una fuente ni un teléfono. Y, a la vez, nos llevó del mundo de los teletipos al de los primeros ordenadores, todo en medio de una fusión entre periodistas experimentados y otros noveles universitarios que él hizo que funcionara muy bien», comentó Díaz de Aguilar. 

Su hijo Waldo coloca una bandera de Guía sobre el féretro con los restos de Pedro González Sosa.

Su hijo Waldo coloca una bandera de Guía sobre el féretro con los restos de Pedro González Sosa. / LP/DLP

«Así», añadió, «junto al primer Gobierno autonómico de Jerónimo Saavedra, pasamos los últimos grandes conflictos sociales: aparcería, estibadores, las movilizaciones estudiantiles, la crisis del Junquito, el regreso de Antonio Cubillo, la muerte de Robert Maxwell, el pacto time-sharing del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria y su cierre patronal contra el Gobierno de Canarias, o el accidente mortal de César Manrique que, a los pocos minutos, el corresponsal de Lanzarote, Salvador Hernández, bien coordinado por Pedro, hizo dar la vuelta al mundo. Y los mejores recuerdos de aquella época, presenciar las divertidas discusiones entre Pedro y Félix sobre sus acontecimientos pasados».

Con ese largo bagaje en el periodismo y la investigación, fue miembro correspondiente de la Real Academia de la Historia de España desde 1990 y de la Academia Nacional de la Historia de Venezuela 1987, además de miembro de la Academia de Ciencias Humanísticas y Relaciones de la República Dominicana. También, miembro del Instituto de Estudios Canarios, de Tenerife; de El Museo Canario, de Las Palmas y de la Asociación Canaria de Estudios Históricos Rey Fernando Guanarteme, de Las Palmas.

Entre otros trabajos de investigación sobre Guía figuran los libros Contribución para una historia de Guía de Gran Canaria, con prólogo de Manuel Lobo Cabrera; El imaginero Luján Pérez: noticias para una biografía del hombre, con prólogo de José Miguel Alzola; Transcripción del libro primero de matrimonios de la iglesia de Guía, (1565-1636), con prólogo de Francisco Morales Padrón; Fundación de las ermitas, capillas y altares de la Parroquia de Guía, con prólogo de Antonio Bethencourt Massieu; Guía de Gran Canaria. Primero villa, después ciudad; Canónigo Gordillo: biografía de un genio de la discordia; Historia del Ayuntamiento y de los edificios que fueron Casas Consistoriales; Historia de ‘la máquina’ y el cultivo de la caña de azúcar en el siglo XIX; y El Órgano de la Iglesia de Santa María de Guía.