Valleseco

Dos molinos centenarios de Valleseco vuelven a moler tras medio siglo olvidados

El municipio promueve una ruta turística para divulgar el patrimonio etnográfico ligado a los recursos hídricos de los últimos siglos

Molino de madera de Valsendero, que acaba de recuperado.

Molino de madera de Valsendero, que acaba de recuperado. / LP / DLP

Javier Bolaños

Javier Bolaños

El Ayuntamiento de Valleseco rescata los dos históricos molinos del barranco de Valsendero y El Molinete, que dejaron de mover sus ruedas de piedra para la molienda hace cerca de medio siglo. Las estructuras, con más de 150 años de antigüedad, formarán parte del proyecto museístico de la Ruta del Agua, que permitirá dar a conocer sus acequias, lavaderos y otros elementos etnográficos ligados a los recursos hídricos de los últimos siglos en el municipio.

Valleseco conserva cuatro molinos hidráulicos: Molino Chico (el más antiguo de Valleseco, que data del siglo XVII); Molino de Abajo (de 1896, y fue el único molino doble de Valleseco, con dos piedras de 110 y 120 centímetros); Molino El Molinete (1864-69); y Molino de Huerta Grande (1874).

Los dos últimos han vuelto a recuperar sus movimientos, tras las tareas de recuperación llevadas a cabo por el Ayuntamiento, con el apoyo económico del Gobierno de Canarias y el Cabildo.

Mecanismo del pozo, en forma de molinillo.

Mecanismo del pozo, en forma de molinillo. / LP / DLP

Ambos dejaron de funcionar en los años 70. Y, según los estudios realizados hasta el momento, el molino de Hoya Grande podría estar datado en el periodo 1864-69, si bien ha podido sufrir algunas alteraciones, toda vez que en la rueda hidráulica se cambiaron las aspas de madera a metálica, según el testimonio de la propia molinera. Y, a su vez, el edificio se remodeló, poniendo la cubierta plana y el forjado de hormigón a mitad del siglo pasado.

«Lo más difícil de los trabajos ha sido buscar a un carpintero que estuviera capacitado para hacerlo que funcionaran», según el concejal de Obras Públicas e Infraestructuras, Samuel García, que destaca la complejidad técnica que tenían estas piezas, que hacían un gran servicio para alimentar a la sociedad de la época.

Se secó el caudal

El molino de Hoya Grande o Valsendero, conocido también por Molino Grande o Molino de Huerta Grande, es el primer molino de la cuenca de Valsendero movido por las aguas de la Heredad de Arucas y Firgas. Y es el primero y más alto geográficamente de este valle, ya que se localiza a unos 500 metros del centro del barrio.

Nunca recibió caudal del barranco. En su caso, llegaba de los nacientes del Caidero de los Navarros (en los bajos de Crespo y Cueva Corcho) por un canal de argamasa hasta una caseta con cantoneras, que entraba en el cubo del molino para continuar camino de Firgas y Arucas, atravesando y siguiendo el barranco por el margen derecho a través de la Acequia Honda, hasta llegar a los molinos del Molinete en el Caserón, que es el otro patrimonio rescatado.

El propietario original fue Bartolomé Rodríguez, que se dirigió a la Heredad en 1874 solicitando la utilización de sus aguas para mover la máquina de un molino que intenta construir en terrenos de su propiedad, donde llaman Huerta Grande. Y se le autorizó.

Vista de la estrucftura de madera.

Vista de la estrucftura de madera. / LP / DLP

Tiene un cubo de 12 metros de altura, tolva clásica troncocónica de madera, caja del gofio o saco indistintamente, abrecostales, pescante, rueda hidráulica de 24 alabas de madera, que luego fueron sustituidas por una rueda metálica a mediados del siglo XX, y dos pares de piedras de 1,1 metros de diámetro. Quedó inactivo desde los años 70, con un deterioro progresivo que llevó a dejar la casa en ruinas, el techo a medias y las piezas a la intemperie.

Como curiosidad, echó su cierre tras la apertura de un pozo que secó los nacientes que alimentaban la acequia, cuyo agua movía el molino.

Por su parte, el molino El Molinete (de entre 1864 y 1969) tenía un cubo de tres metros de altura y piedras molineras de 110 centímetros de diámetro. El molino era alimentado por las aguas de la Heredad de Arucas y Firgas. Su buena ubicación lo hizo muy popular hasta el cese de actividad, también en los años 70 del siglo XX.

El sistema de funcionamiento, según recalca el concejal, se basaba en la presencia de un cubo situado a bastante altura, que se llena de agua y por su gravedad abre las compuertas, para hacen girar la rueda, y así moler el millo.

Suscríbete para seguir leyendo