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Los cazadores de Gran Canaria plantean recuperar los días perdidos por las alertas de calor

La temporada de caza en la Isla arranca este jueves tras suspenderse el pasado fin de semana

Los cazadores de Gran Canaria plantean recuperar los días perdidos por las alertas de calor

La Provincia

Las Palmas de Gran Canaria

La temporada oficial de caza en la isla de Gran Canaria arranca este jueves tras suspenderse su inicio el pasado fin de semana por la declaración de alerta por riesgo de incendios forestales. Ese retraso ha aumentado el descontento de las sociedades de cazadores con la gestión del Cabildo, pues no se les permite recuperar los días perdidos por causas meteorológicas. 

Además, las sociedades de cazadores aseguran que han constatado un alto porcentaje de desobediencia a esa alerta por calor, tanto por parte de los practicantes de algunos municipios grancanarios como de personas llegadas desde otras islas, que no respetaron la prohibición de salir al campo por las altas temperaturas. 

El gobierno insular y el colectivo de cazadores mantienen serias discrepancias desde hace años por las condiciones de las vedas y la regulación de los foráneos. Y ante esta situación sobrevenida reclaman una mayor vigilancia frente a los que incumplen la Orden de la Consejería de Transición Ecológica del Gobierno de Canarias y las  normas aprobadas en el Consejo Insular de Caza de Gran Canaria

El pasado sábado, 3 de agosto, debió comenzar la temporada de caza de 2024 en la modalidad de cetrería, y el domingo día 4 la de cacería con arco y de captura de conejos con perro y hurón. El levantamiento de la veda, en los tres casos, se extiende hasta el primer fin de semana de noviembre, el día 3. Las escopetas solo se permitirán a partir del 29 de septiembre.  

Especies autorizadas

En Gran Canaria solo se práctica la caza menor y las especies autorizadas son el conejo, la perdiz roja y la paloma bravía. Los días hábiles para cetrería serán los miércoles y sábados, y el resto de modalidades los jueves y domingos.  

Para la paloma bravía no habrá límites, pero en el resto de piezas se restringe a un determinado número. Por persona cazadora y día se autoriza un máximo de tres conejos y tres perdices. Por cuadrilla y día se autoriza un máximo de nueve conejos, y nueve perdices. Y en cetrería y caza con arco un máximo de tres conejos y tres perdices por cetrero o arquero. 

El colectivo reclama mayor control sobre los que desobedecen la prohibición y los cazadores foráneos

También se establece el uso de un máximo de dos hurones por persona cazadora y licencia, y tres por cuadrilla. En cuanto a los de perros, un máximo de cuatro por persona cazadora individual, ocho en el caso de dos personas cazadoras y doce por cuadrilla. En las modalidades de cetrería y caza con arco solo se autoriza un perro por persona cazadora.

Las sociedades de cazadores acordaron esas condiciones en el Consejo Insular, pero vieron rechazada su pretensión de que se les compensaran los días de caza que se perderán por las alertas de incendios, cada vez más frecuentes por el cambio climático. El hecho de que en Gran Canaria se haya suspendido la cacería ya en el primer fin de semana de la temporada, al contrario que en el resto de las islas, les hace temer que habrá muchas más alertas a lo largo del verano. 

El «malestar» con la gestión del Cabildo, según admitió Pedro López, presidente de la Sociedad de Cazadores de Valsequillo, se debe a que se declaran alertas con temperaturas que «siempre han sido habituales en verano» y a que luego no se controla a los que incumplen la prohibición de cazar. 

El pasado fin de semana, aseguró, hubo un «alto porcentaje de desobediencia por parte de personas inconscientes y por el descontrol en la gestión de la caza». Puso como ejemplo que desde el pasado miércoles había personas de otras islas acampadas en zonas de la cumbre y han estado cazando en las horas en que saben que no hay agentes que les vigilen. 

En Gran Canaria hay 4.000 cazadores con licencia en regla que saldrán desde este jueves a las zonas autorizadas. Al contrario que en años anteriores, que en periodos de alerta por incendio se permitía cazar por debajo de las cotas 800 o 400 de altura, los colectivos de cazadores aceptaron que se suspenda la actividad cinegética tanto en las zonas altas de la isla como por debajo de esas altitudes, con el fin de evitar la concentración de un número excesivo de cazadores en las partes bajas.

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