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Teror

Los secretos que esconde el trono de la Virgen del Pino

Expertos dedican su tiempo a revisar que todo va bien antes de cada salida de la Virgen del Pino

Uno de los elementos que más llaman la atención es el barco de plata que está colgando del baldaquino

A la izquierda de la imagen, junto al trono de la Virgen del Pino, Gustavo Trujillo e Iván Arencibia, el otro día, haciendo trabajos de mantenimiento.

A la izquierda de la imagen, junto al trono de la Virgen del Pino, Gustavo Trujillo e Iván Arencibia, el otro día, haciendo trabajos de mantenimiento. / Andrés Cruz

Teror

Según dictamina el Patrimonio Histórico de la Basílica del Pino de Teror, el trono y andas actuales de la Virgen del Pino son una obra insular de ignoto taller. Fue en el año 1722, después de siglos en los que la imagen de la Virgen no tenía un trono y era sacada en unas bandas de madera, cuando se inician los trabajos del trono y andas para la efigie del Pino. El autor, según se deduce después de observar un documento de escribanía protocolado fue Juan Asensio, soldado de presidio y platero. Según recoge el Patrimonio Histórico, se trató de un trabajo por encargo del superior Felipe Machado, mayordomo del templo.

Por lo tanto, el trono en el que cada mes de septiembre sale la Virgen del Pino se trata de una pieza del siglo XVIII, a la que con el paso de los años (y siglos) se le ha ido añadiendo nuevos elementos. Tal y como explica el historiador Gustavo Trujillo, lo más llamativo es que el trono en un primer momento se creó para ser llevado a hombros por nueve hombres a los que a algunos se les pagaba una cantidad de dinero, mientras que otros lo hacían de manera gratuita para cumplir alguna promesa. No fue hasta la década de 1920 cuando se añadieron las ruedas.

En un primer momento, el trono se diseñó para ser llevado a hombros por nueve hombres y en 1920 se puso ruedas

Sin ningún nombre propio destacado entre los trabajadores de la parroquia, uno de los secretos más llamativos es el que esconde la parte alta del trono de la Virgen del Pino, colgando del baldaquino. Ahí, una joya de plata en forma de barco con vela atrapa la mirada de los más curiosos, que se preguntan qué significará esa pieza. Se trata del conocido barquichuelo de plata, donado por los canarios que emigraron a Cuba y fueron sorprendidos por uno de los peores desastres naturales en la historia cubana.

El huracán de Cuba

Según la historia, algunos grancanarios que en su momento decidieron poner rumbo a Cuba, un huracán que provocó el desastre total en el siglo XX, les obligó a volver a Canarias. Ya en el barco que les devolvía al Archipiélago, otra fuerte tormenta amenazó a los pasajeros y estos, asustados, prometieron que si se salvaban llevarían a la Virgen del Pino una reproducción en plata del barco en donde viajaban en esos momentos, ya que la devoción les hizo refugiarse en ella durante el trayecto. Una promesa que se cumplió y aunque estuvo un tiempo descolgado, la insistencia de una de las familias logró que el barquito regresara al baldaquín.

Iván Arencibia mientras revisa el trono de la Virgen

Iván Arencibia mientras revisa el trono de la Virgen / Andrés Cruz

Después de tantos momentos ligados a la historia de la Virgen, de su trono y de la propia Basílica del Pino, a día de hoy los cuidados son máximos. Nadie quiere que el trono sufra ningún daño en los recorridos, pues se trata de una pieza de gran importancia. Por este motivo, este año ha sido Iván Arencibia el encargado de revisar el estado de conservación del mismo, coincidiendo con una nueva salida de la Virgen del Pino en sus fiestas patronales.

Madera revestida por plata

Aunque se restauró hace dos años, cada año se realiza una inspección técnica del estado de conservación del trono previo a las fiestas para comprobar que todo está en orden. "Es un proceso complejo porque son piezas engarzadas en una estructura de madera revestida por plata", explica Arencibia. Con unos guantes de plástico sobre sus manos para cuidar el mínimo detalle, señala que con el tiempo el trono se ha ido revalorizando, y que después de la restauración se recuperó el valor estético de algunas de las piezas que lo conformaban.

El trono de la Virgen del Pino supone un valor de devoción incalculable y un valor económico incuantificable, tal y como apunta Iván Arencibia, que ligado a la iglesia desde hace unos años, sabe bien de lo que habla. Ha estado varios días comprobando que todo va bien de cara a los días importantes de las fiestas, en los que la Virgen se paseará por las calles adoquinadas de Teror, culpables de que con el traqueteo que supone el pasear con ella, las piezas del trono se vean afectadas por la vibración.

Cambio de trayecto

Al igual que ha pasado con casi todos los elementos que rodean a las fiestas del Pino, el trayecto que realiza la Virgen también ha ido cambiando. El más significativo fue hace unos pocos años, justamente en el 2015, cuando se hizo un cambio de guion del que se venía haciendo desde el siglo XVIII. Un recorrido que se cambió con el objetivo de conseguir una mayor vistosidad y una duración más prolongada, pues tal y como recogen artículos del mencionado año, el recorrido tan corto que se realizaba hacía que cuando el trono iba llegando a la Basílica, la cola de la procesión casi había salido de la Plaza del Pino.

Vestido verde con el que este año saldrá la Virgen del Pino

Vestido verde con el que este año saldrá la Virgen del Pino / Andrés Cruz

El anterior recorrido, que se marcó en el año 1790, consistía en la salida de la Virgen de la Basílica, un giro a la izquierda para subir por la calle, un paseo por el Ayuntamiento y regreso a su lugar de descanso. En la actualidad, pasa por la calle Iglesia Chica, la Cal, Calle Nueva, Isaac Domínguez y Calle Real de la Plaza hasta llegar a la Basílica del Pino, cuando es recibida por la petalada.

Otros medios de transporte

A lo largo de la historia, la Virgen del Pino ha tenido otros medios de transporte para sus salidas, como la silla de mano o litera. Este medio, tal y como explica Gustavo Trujillo, se conserva hoy en día en el camarín, y se utilizaba hasta hace unos años para la bajada de la Virgen a la capital, Las Palmas. "Hasta la década de 1920 la Virgen salía en otras fiestas acompañada por otros santos de la iglesia, y también solía salir en la denominada fiesta del agua", señala el historiador Trujillo. Las imágenes de los santos que salían junto a la virgen del Pino se hacía por sorteo a excepción de la de San Ramón Nonato, que no entrada en esa rifa debido a su peso.

En la actualidad, la Virgen del Pino solamente sale en el mes de septiembre, coincidiendo con sus fiestas. Con su traje verde puesto desde este viernes y el trono en perfecto estado, Teror y su Basílica ya están en perfectas condiciones para recibir a todos sus peregrinos a lo largo de las próximas semanas. No será hasta el próximo 5 de septiembre cuando bajen a la imagen de la Virgen de su camarín, mientras que la subida se alargará hasta el 22 del mismo mes.

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