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La fiesta de Las Marías más internacional de Guía

El municipio cumplió el Voto de Vergara y brindó ayer honores a la virgen con bucios y tambores durante la procesión y la romería

Romería y Procesión de las Marías de Santa María de Guía 2024

Esther Medina Álvarez

Telde

El sonido de los tambores y los bucios volvió a envolver este domingo al municipio de Santa María de Guía, como si fuera solo un latido, en el día grande de las fiestas de las Marías, cumpliendo con una tradición y con el Voto de Vergara, la promesa que hicieron los campesinos de esta zona en 1811 a la virgen si ponía fin a la plaga de langostas que arrasaba con las cosechas en medio de una crisis por la epidemia de la fiebre amarilla. 

Grandes ramas de eucalipto decoraban las calles del entorno de la iglesia que formaban parte del recorrido de la procesión y la romería, y desde bien temprano el casco antiguo se fue llenando poco a poco del color de la vestimenta tradicional canaria, buzos y tambores decorados con flores y hojas. 

Noelia Santana Medina y sus amigas portaban, cada una, uno de esos instrumentos que habían convertido en casi una obra de arte con hortensias naturales y ramitas de eucalipto y hierbaluisa «porque es bonito y porque es la tradición». 

 Aunque nació en Gáldar, Noelia vive en Las Palmas de Gran Canaria, y sus compañeras proceden Gáldar y de Guía. Hace ya 30 años que acuden, sin faltar ni uno solo, a esta romería y el sábado también participaron en la Bajada de la Rama, «desde Vergara» para disfrutar de todo el recorrido de esta peculiar fiesta del norte de Gran Canaria que cuenta ya con 213 años de historia. 

Sonido ancestral

Otras de las incondicionales son Rita Suárez y Loli Rodríguez, dos amigas de Guía y Gáldar, respectivamente, que cada mes de septiembre hacen sonar sus bucios en honor a Santa María de Guía. Aseguran que es fácil hacer que las caracolas emitan ese peculiar sonido que conecta la Canarias de ahora con la de la historia prehispánica, cuando los antiguos pobladores de las Islas las usaban para comunicarse. «Solo hay que cogerle el truco», precisa Rita. «Hay gente que lo coge rápido y a otros les cuesta un poco más de tiempo», apostilla Loli. 

Las dos amigas, de 66 y 69 años, terminaron la jornada con los labios sensibles de tanto soplar el bucio. Esperaron a la virgen a su salida del templo para iniciar la procesión, la acompañaron durante el recorrido, y luego participaron en la romería junto a tres carretas de madera que el marido de Loli, Antonio Rodríguez, «construyó artesanalmente con sus propias manos, desde el principio hasta el final», explicó ella con orgullo. A pesar de su edad, las dos también realizaron todo el trayecto el sábado, desde Vergara hasta la iglesia, en la Bajada de la Rama. 

Dos niños tocan el tambor delante del trono de la virgen durante la procesión

Dos niños tocan el tambor delante del trono de la virgen durante la procesión / Andrés Cruz

Confiesan que sienten pasión por esta celebración y que además del «sonido ancestral» de los bucios y tambores, lo que más les gusta «es ver a la juventud tocando la caracola». 

De Erasmus

En medio de tanta tradición y canariedad destacaba un numeroso grupo de jóvenes extranjeros. Eran más de 80 estudiantes de Erasmus que este curso realizan sus estudios en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria

Kiara Iacopino estudia Derecho y procede de Palermo, la capital de la isla italiana de Sicilia, y ayer estaba capturando con su cámara todas las instantáneas que podía. 

«Me gusta hacer fotos con mi cámara analógica, de carretes, y nunca había visto una fiesta así, tan típica con las mujeres soplando las caracolas». 

La joven estudiante italiana recorría la plaza y el entorno con cara de sorpresa y con la cámara como única compañía, logrando que las personas que participaban posaran alegremente para ella. 

De otra forma disfrutaban de estas tradiciones Patricia y Ada, dos alumnas de intercambio de la facultad de Ciencias de la Actividad Física y el Deporte. Tras presenciar la misa se quedaron en la escalinata para observar el trasiego de tambores y bucios hasta que comenzara la procesión de la imagen por el casco y la posterior romería. Aseguran que en Alemania, su país de origen, «no hay nada igual» y que nunca imaginaron que las caracolas pudieran «usarse como un instrumento». 

En guagua

Como recuerdo de esta excursión, se llevaron muchas fotos, no solo la que hizo Kiara, sino otras muchas realizadas con los móviles posando en grupo ante la iglesia decorada con panes y elementos vegetales, o con personas ataviadas con la vestimenta típica de Canarias. 

La asociación ESN fue la responsable de que estos estudiantes de Erasmus, procedentes de numerosos países europeos, se trasladaran en guaguas al norte de la Isla para conocer esta tradición que se ha mantenido a lo largo de dos siglos gracias a la labor que desarrollan los Mayordomos de la fiesta de Las Marías, un colectivo formado por hombres y mujeres, generación tras generación, cuya única voluntad es garantizar el cumplimiento del Voto de Vergara que realizaron sus antepasados y velar por esta celebración.

Un grupo de mujeres recibe a la imagen religiosa haciendo sonar sus bucios

Un grupo de mujeres recibe a la imagen religiosa haciendo sonar sus bucios / Andrés Cruz

Desde la valla

La jornada de festiva de este domingo fue larga y calurosa, pero eso no impidió que desde primera hora la gente fuera cogiendo sitio tras la valla para disfrutar del espectáculo. Allí estaba José Antonio González, un actor teldense que desarrolla un proyecto educativo vinculado al teatro en este municipio, alternándolo con participaciones en la industria cinematográfica y actuaciones en los teatros. Desde allí se interesaba por la historia de estas fiestas y veía cómo desfilaban delante del templo los bueyes, ataviados con grandes collares repletos de pequeñas campanas, que más tarde iban a tirar de las carretas de la romería. 

Asimismo, vivió en primera fila la salida de la imagen, que fue recibida al pie de la escalinata por decenas de personas haciendo sonar las caracolas y los tambores, para luego emprender el recorrido por las calles Luis Suárez Galván, Canónigo Gordillo, San José y Médico Estévez, y esperar, a su regreso, desde el pórtico de la iglesia, a los caballos engalanados con cintas trenzando sus crines, las carretetas tiradas por bestias y varios grupos folclóricos procedentes de varios municipios grancanarios y de Tenerife, como la agrupación Teguaco, de Teguise, qu e desfilaron en romería.

Sorprendidas

También de Tenerife, pero de la capital, es Rebeca Lorenzo, que ocupaba un lugar cerca de González pegada a la valla. Reconocía que se había «sorprendido mucho» al llegar al entorno de la Plaza Grande y la iglesia y escuchar los bucios. Ella y dos amigas suyas, también de Santa Cruz de Tenerife, llegaron a la Isla el viernes para pasar cuatro noches. «Mirando en Internet qué hacer estos días vimos que había fiesta y decidimos venir, pero no esperábamos este despliegue», explicó. Su intención era quedarse en Santa María de Guía a comer en algún restaurante y luego, si tenían fuerzas, quedarse a disfrutar de la Tarde de Parrandas organizada por los Mayordomos de la fiesta de Las Marías en la Plaza Grande. 

Imagen del regreso del trono a la iglesia después de la procesión

Imagen del regreso del trono a la iglesia después de la procesión / Andrés Cruz

Con los actos de este domingo, que finalizaron con el sorteo de un cuchillo canario entre las personas que colaboraron económicamente con los mayordomos en la organización de la fiesta, se da por concluido este emblemático festejo de Santa María de Guía que solo dura tres días pero moviliza a toda la ciudad y hace que cada año regresen a la misma, aunque sea por unos días, muchas personas a las que sus proyectos de vida les han obligado a residir en otros municipios. 

Juana González ya avisaba el sábado durante la Bajada de la Rama de que «esta fiesta es la más bonita de todas».  

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