Mogán
El mar no pesca marineros en Playa de Mogán
La cofradía de Playa de Mogán busca pescadores jóvenes para evitar su desaparición, que estima en una década

Por la izquierda, Miguel Abrante, Cristóbal Godoy y Daniel Perdomo, marineros de la cofradía de Playa de Mogán. / Andrés Cruz
Siempre tuvo en la cabeza aquel runrún que le decía que tenía que lanzarse a pescar samas, medregales o bocinegros, pero no fue hasta el pasado mes de octubre, hace un año, cuando decidió enrolarse en el Begoña, un pesquero en el que cada día sale a faenar para abastecer de pescado a los restaurantes. El moganero Daniel Perdomo tiene 27 años y es uno de los marineros más jóvenes de la cofradía de pescadores de Playa de Mogán, un colectivo profesional que ya pide agua por señas para conseguir a nuevos marinos como él en un momento en el que afronta sus horas más bajas por la falta de relevo generacional. «Si no hay nuevos pescadores, de aquí a 10 años la cofradía desaparece, y decirle 10 ya me parece mucho», señala su patrón mayor, Cristóbal Godoy.
Los marinos piden a Puertos Canarios que elimine la rampa para tener más espacio para varar embarcaciones
Daniel llevaba dos años trabajando en el sector turístico como instructor de vela en una escuela de Puerto Rico cuando le volvió a la mente aquel viejo anhelo de dedicarse a la pesca, heredado de su abuelo y de su padre. «Siempre lo tuve en la cabeza pero nunca daba el paso de sacarme el título de pesca, y un día estando en la vela se me encendió el chip y me matriculé en la Casa del Marino a estudiar», recuerda este joven marinero que aspira también a ser patrón.
Reconoce que se dedica a un trabajo «duro» que le obliga a levantarse de madrugada para salir a faenar a las cinco de la mañana y llegar a las nueve de la noche. «Si no te gusta, no duras mucho aquí», sostiene. Y por eso, porque le gusta, acepta un empleo que, según la temporada del año, le quita el pasar más tiempo con su familia, así que este joven marinero entiende que no haya muchas personas de su edad dispuestas a pasar por ese sacrificio. «Hoy en día no hay tanta pesca, es un trabajo más duro y ganas menos dinero, y no se trabaja ocho horas, así que yo entiendo que la gente prefiera certeza y seguridad económica», señala.

Embarcaciones pesqueras en el puerto de Mogán. / Andrés Cruz
Y por ello no augura un buen futuro al sector. «De aquí a diez años, cuando muchos se jubilen, apenas quedarán dos barcos que trabajen en Playa de Mogán y eso tendrá un fuerte impacto en la economía de la zona porque los restaurantes se van a quedar sin mercancía de aquí y tendrán que recurrir a la mercancía ultracongelada procedente de Marruecos», vaticina, «y eso afectará al turismo porque se pierde en calidad». Daniel Perdomo critica además los impedimentos que se ponen al sector como es la limitación en las licencias.
De los 16 barcos pesqueros que tienen su base en el muelle del Puerto de Mogán, solo la mitad están operativos y el resto parados por falta de personal. «La gente no quiere trabajar en el mar, no hay relevo generacional y si no encontramos marineros la cofradía desaparecerá», reflexiona por su parte Cristóbal Godoy, el patrón mayor. En cada barco que aún sale a la mar hay apenas dos trabajadores, y en alguno incluso solamente uno, como es el caso del Gomimar, la embarcación del propio Godoy, quien a sus 47 años tras toda una vida en el mar junto a su padre, sus tíos y su abuelo, recuerda que en sus mejores tiempos llegó a tener hasta cinco trabajadores. En su caso, hace una década que dejó de trabajar en el sector turístico para dedicarse profesionalmente a la pesca.
La cofradía recibirá una máquina de hielo con capacidad para producir 10 toneladas, el doble que ahora
La falta de mano de obra perjudica a los patrones de dos maneras: por un lado, explica, Cristóbal Godoy, Capitanía Marítima no permite la salida a más de tres millas -cuando habitualmente se pesca entre cinco y siete millas, pues a tres apenas hay género- ni faenar en horas de noche; y por otro, precisamente esas limitaciones y la capacidad para capturar menos pescado repercute en una considerable caída de sus ingresos económicos, que en los últimos años llega ya hasta el 50%. «Pasa lo mismo en las cofradías de Arguineguín y de Agaete, pero la nuestra es la cofradía que en peor situación está», advierte el patrón mayor de unos marineros que se dedican a la pesca con nasas, palangre y con cordel.
El mismo pesimismo arrastra a Miguel Abrante, uno de los marineros más veteranos de los que trabajan en esta cofradía, quien a sus casi 62 años acumula 54 de faena, toda una vida que le ha permitido ser testigos de la evolución de este sector. Aunque hace más de medio siglo la situación económica era en general más comprometida, lo cierto es que para él echarse al mar era «un lujo». «Antes había mucha pesca; todos los años había bonitos y atunes, pero cada año va a menos y ahora casi no se puede vivir de la pesca», señala el marinero.

Daniel Perdomo, uno de los marineros más jóvenes de la cofradía de Playa de Mogán. / Andrés Cruz
De hecho, la complicada situación que vive el sector provocó que hace unos años Miguel Abrante tuviera que vender el Isidro, el barco de su propiedad en el que trabajó toda su vida, y convertirse en asalariado de La Capitana. Aunque la cosa no mejora demasiado porque, afirma, en lo que va de año apenas ha llegado a trabajar en el mar tres meses, con la temporada del bonito. Ahora se gana la vida reparando embarcaciones y arreglando nasas en el varadero del puerto de Mogán.
Con toda esa experiencia a su espalda, el marinero entiende que los jóvenes ya no quieran salir al mar ni vean la pesca como un trabajo de futuro. «Es lógico que no quieran; no tienen vida, cuesta mucho ganar un sueldo y cuando lo ganas solo te da para pagar facturas», concluye.
Reivindicaciones
Además de mano de obra para poder continuar desarrollando su actividad, la cofradía de Playa de Mogán reclama a Puertos Canarios la instalación de pantalanes para acceder a los barcos -pues ahora los marineros tienen que saltar un muro-; el cierre de la rampa para rellenar ese hueco con hormigón y poder ampliar así el varadero a fin de duplicar de ocho a 16 el número de barcos que pueden estar varados y poder manejar mejor el travelling. Así se lo ha trasladado la directiva de la cofradía al director general de Pesca del Gobierno canario, Esteban Pérez, en una reciente visita al puerto, quien trasladará esas peticiones a Puertos Canarios y aseguró que estos pescadores contarán en 2025 con una nueva máquina de hielo de 10 toneladas, el doble de la capacidad actual.
- Quejas por el control multitudinario de la Guardia Civil al borde de un barranco en el acceso a Teror
- Anabel Pantoja revela el motivo por el que deja Arguineguín tras siete años en Gran Canaria: 'Quiero luchar por mi familia
- Condenado el futbolista del Real Madrid Raúl Asencio por conducir ebrio en Gran Canaria
- Muere el empresario de la construcción Pedro Suárez, fundador de Surhisa, a los 100 años
- El antiguo granero de Gran Canaria convertido en restaurante donde disfrutar de carnes a la brasa y cocina canaria
- Harry Potter llega a Gran Canaria: el espectáculo mágico que convertirá la isla en Hogwarts por un día
- Teror tiene otro camino: la ruta desde Arucas, el entrenamiento de los peregrinos del Norte antes de la romería del Pino
- Una adolescente, una familia colombiana y una promesa de hace 40 años: las historias que dejó el Día del Pino