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Medio Ambiente

Los 29 atropellos a la Selva de Doramas

El nuevo Plan de Ordenación localiza industrias abandonadas, núcleos urbanos incontrolados, vegetación invasora y daños derivados de las prácticas deportivas

La tubería que discurre por Los Tilos de Moya, que ha mermado los recursos hídricos de la zona.

La tubería que discurre por Los Tilos de Moya, que ha mermado los recursos hídricos de la zona. / José Carlos Guerra

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Javier Bolaños

Javier Bolaños

Las Palmas de Gran Canaria

Entre paisajes verdes naturales, cantos de pájaros y una tranquilidad idílica, el Plan de Ordenación de los Recursos Naturales Doramas-Brezal (PORN Doramas-Brezal) clasifica hasta 29 tipos de impactos que rayan la imagen a simple vista en cualquier paseo que se haga por la Selva de Doramas, que se extiende por seis municipios de las medianías del norte de Gran Canaria. Viviendas que rompen un espacio armónico con sus formas y colores, árboles invasores como los eucaliptos, industrias abandonadas, entubados de aguas, tendidos telefónicos y eléctricos, nuevas pistas de tierra para llegar a casas aisladas, actividades deportivas que se salen de los espacios habilitados, y otros fenómenos artificiales se han desarrollado de forma descontrolada en un entorno natural único.

Viera y Clavijo describe el estado de los bosques de Doramas en los años 80: “Triste espectáculo que presentaba… aquella famosa e inapreciable Montaña de Doramas, que habiendo sido la vanidad de los canarios es ahora el objeto de la persecución de cuantos por la inconsiderada codicia de sus terrenos conspiran a desmontarla a fuerza abierta; el triste espectáculo, en fin, de aquel espeso pinar, cuyos árboles no pueden reemplazarse, haciéndose allí tantos cortes, porque la voracidad de los ganados y los incendios maliciosos no dejan prosperar la nacencia anual de los pinitos».

Desde los años 60

El paisaje se ha alterado históricamente desde hace siglos, y recorren toda su historia. Sin embargo, el documento redactado por el Cabildo en su fase inicial y que ahora está en exposición pública, describe que la inmensa mayoría de los impactos paisajísticos detectados en la actualidad proliferaron a partir de la década de los años 60 del siglo pasado, cuando la isla se vio sacudida por cambios severos de orden socioeconómico, asociados al bum del turismo.

El Plan en exposición pública recoge 29 tipologías de alteraciones, dentro nueve grandes bloques temáticos, a los que pone ejemplos dentro de esos reductos protegidos.

Edificaciones.

1. Deficiente integración paisajística por volumetrías, alturas, tipologías, cimentaciones, revestimientos, colores, reflejos (cristales), elementos decorativos y cerramientos.

2. Modificación del color y el perfil del terreno aledaño a las cuevas.

3. Explanaciones de terrenos destinados a aparcamientos, helipuertos y campos de fútbol.

4. Edificaciones industriales (plantas embotelladora de agua).

5. Desmontes, terraplenes, movimientos de tierra y muros.

Vías.

1. Trazado que modifica los perfiles naturales del relieve de forma patente.

2. Desmontes, terraplenes, trincheras, embocaduras de túneles y viaductos sobre barrancos.

3. Zonas de obra, pistas auxiliares y de maquinaria y edificaciones vinculadas a las obras.

4. Muros de contención y gunitado de laderas.

5. Pavimentado no integrado de pistas (generalmente con hormigón).

Cerramientos.

1. Deficiente integración paisajística por alturas, tipologías, diseños, cimentaciones, materiales, revestimientos y colores.

Hidráulicas.

1. Implantación inadecuada de infraestructuras hidráulicas lineales (canales y tuberías) y de sus obras complementarias.

2. Pozos visualmente mal integrados.

3. Depósitos de agua mal integrados, balsas y otros recursos.

Electricidad y telecomunicaciones.

1. Antenas e instalaciones de telecomunicaciones y accesos vinculados.

Agricultura.

1. Prácticas agrícolas inadecuadas como roturaciones de terrenos con valores naturales, aterrazamientos, desmontes, terraplenes, rellenos, desbroces y muros de contención.

2. Edificaciones agrarias mal integradas y chamizos.

3. Invernaderos.

Ganadería.

1. Instalaciones de producción ganadera intensiva que generan distorsión ambiental y paisajística.

Naturales. 1. Extracciones, vertidos y movimientos de tierra y rocas.

2. Vertidos de residuos sólidos, como es el caso de la basura, escombros y enseres.

3. Tránsito peatonal excesivo por espacios de alto valor natural.

4. Uso indiscriminado de cartelería y rotulación.

5. Ornamentación de obras públicas con especies vegetales exóticas y sin arraigo en el territorio.

6. Áreas dominadas por especies de la flora exótica invasora.

7. Áreas degradadas por el uso intensivo agrario y forestal.

8. Áreas no recuperadas tras los incendios forestales.

Deportivos.

1. Generación de ruido, polvo, alteraciones del terreno, daños sobre la flora y la fauna por actividades deportivas.

2. Tránsito de personas y circulación de vehículos a motor y bicicletas fuera de las vías establecidas al efecto, en entornos de elevada calidad ambiental.

Naciente de agua, detro del Barranco de Las Madres, en Valleseco.

Naciente de agua, detro del Barranco de Las Madres, en Valleseco. / José Carlos Guerra

Entre los ejemplos que señala el Plan de la Selva Doramas señala el caso de la plantación «masiva e indiscriminada» de eucaliptos, que genera paisajes exóticos y mistificados, remedos de los bosques australianos, «pero sin la gracia y la diversidad de estos».

En realidad, se resalta, los eucaliptales de Doramas no aportan valor a la biodiversidad del parque rural, ni alcanzan la consideración de bosques, sino más bien de cultivos forestales. Son el resultado de las plantaciones realizadas a partir de la segunda mitad del siglo XIX.

Pitas, cañas y tuneras

Los técnicos advierten de la rápida expansión de pitas, tuneras y cañas, unas especies que hasta unas décadas se encontraban contenidas por su aprovechamiento. A diferencia de los eucaliptos, estas plantas muestran una dinámica muy agresiva en la colonización del terreno y llegan a ser dominantes frente a los endemismos.

En materia urbanística, se recoge como muestra de una deficiente integración paisajística el espacio urbanizado situado en el suelo rústico colindante entre Firgas y Moya. Se localiza en los núcleos de La Cordillera, Cabo Verde, Las Canales, Los Barriales, El Lomo, El Andén y El Palmito, asomadas al Barranco de Moya, y las de Lomo Blanco, Casablanca, Buenlugar, El Lance y Carretería, al de Azuaje, que «proyectan impactos paisajísticos visibles desde el espacio protegido». Se trata, añade, de una mescolanza de estilos, alturas y volúmenes, que deterioran el encuentro de la trama edificada con el suelo rústico.

El campo de fútbol de Casablanca de Firgas limita con el espacio protegido. Pese a todo, los escombros generados durante la habilitación del terreno fueron vertidos al Barranco de Azuaje. Y, además, el estadio está escoltado por cuatro focos altísimos y muy visibles.

En la vertiente opuesta del Barranco de Moya, frente a Los Desaguaderos, una pista que parte de El Palmito conduce a un rellano escalonado de bancales abandonados. Allí, en 1993 se instaló una explotación intensiva de conejos que cesó hace unos años su actividad. Pero sus instalaciones continúan en pie.

El entorno de La Laguna de Valleseco está salpicado de chalets dispuestos junto a las antiguas pistas agrícolas, hoy asfaltadas, que en ocasiones exhiben en sus fachadas un batiburrillo de elementos arquitectónicos más ornamentales que funcionales. Y la zona El Morón está rematada por una «aparatosa» estación repetidora de telecomunicaciones.

CARRERA DE CABALLOS SOLIDARIA EN LA LAGUNA DE VALLESECO

CARRERA DE CABALLOS SOLIDARIA EN LA LAGUNA DE VALLESECO / Juan Castro

Cables telefónicos y eléctricos

En el pago de Valsendero de Valleseco, en la cuenca del Barranco de Azuaje-La Virgen, se encuentran las ruinas de la embotelladora de agua de El Montañón, una edificación de dos plantas que se alza sobre un zócalo de hormigón. El edificio fue construido en 1982 y la empresa cesó su actividad en 1987.

Algunas de las mejores tierras agrícolas del espacio protegido de Zarzagorda y Corvo fueron reparceladas y parcialmente urbanizadas entre los años 60 y 90. Se advierte la presencia en todo el sector de abundantes tendidos aéreos, eléctricos y telefónicos, junto a las pistas que recorren los lomos, y estaciones transformadoras no siempre bien ubicadas, lo que deteriora el paisaje.

En Lomo de Vergara, dentro de la Reserva de El Brezal, en los años 70 fue desmontado un terreno para un campo de fútbol, con un graderío y edificaciones. La presencia del estadio continúa ocasionando un impacto severo.

Dentro del Parque Rural de Doramas, a finales de los 80 se abrió una pista que se interna en el Barranco del Pinar, contiguo al del Laurel, y da acceso al caserío disperso de La Sorrueda, emplazado en la umbría del barranco.

A su vez, entre 2009 y 2012 se levantaron instalaciones ganaderas que acogen casi medio millar de cabras y ovejas, y una de las viviendas históricas del pago, en estado ruinoso, fue remozada. Durante las obras se desmontó el matorral que cubría una amplia porción del terreno sobre el que asientan la vivienda y la granja, que incluía árboles. Además, se dispuso un «contundente» zócalo bajo la casa y se trazó una pista hormigonada y sección desproporcionadamente ancha que parte del viario previo, secciona el lomito por el que transita y facilita el acceso a la vivienda.

El entubado de Los Tilos que mata árboles

En los años 90, cuando Los Tilos de Moya ya formaba parte de la red de Espacios Naturales Protegidos de Canarias, la Heredad de Moya canalizó y entubó las aguas que corrían de forma permanente por el cauce del barranco, «provocando la desaparición de la espléndida sauceda que se extendía por sus riberas y daños severos en los viejos tiles que componían la facie higrófila del monteverde». En la actualidad, según reconocen los técnicos que han redactado el Plan se Ordenación de los Recursos Naturales Doramas-Brezal , se constata la muerte de numerosos ejemplares de estos árboles. «La pérdida de volumen foliar y la abundancia de ramas puntisecas revelan el estrés hídrico al que se encuentran sometidos por la pérdida de humedad del suelo, a causa de la desaparición del arroyo y la sobreexplotación de los acuíferos de la cuenca. Algunos tramos de las tuberías de poliuretano que conducen las aguas sustraídas al arroyo permanecen expuestos a la vista de los visitantes del espacio protegido», según el documento del Cabildo.

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