El paisaje del sureste de Gran Canaria se libera de 90 hectáreas de invernaderos abandonados
El Plan de Empleo de Adecentamiento y Mejora del Entorno Aeropuerto – Zona Sur Turística destina dos millones de euros a la retirada de las instalaciones que llevan décadas en desuso
Después de triplicar las expectativas del proyecto, se prevé realizar una segunda edición a partir de mayo

La Provincia
Nueve meses de trabajo, 86 empleados y dos millones de euros: esa fue la premisa del Plan de Empleo de Adecentamiento y Mejora del Entorno Aeropuerto – Zona Sur Turística. Comenzaron en mayo de 2024 a desmantelar invernaderos que llevan décadas abandonados y a retirar sus restos en los municipios de Ingenio, Agüimes y Santa Lucía de Tirajana. A menos de un mes de finalizar el proyecto, habiendo limpiado cerca de 90 hectáreas (lo equivalente a 126 campos de fútbol), se ha triplicado el objetivo inicial y quitado 440 toneladas de residuos.
El personal encargado de realizar las tareas procede de un convenio con el Servicio Canario de Empleo que brindó formación y trabajo a colectivos de difícil inserción laboral. Concretamente, hizo hincapié en personas mayores de 45 años, mujeres, parados de larga duración y colectivos en riesgo de exclusión social.
Los resultados de esta iniciativa, dirigida por la Consejería de Empleo y la Mancomunidad del Sureste grancanario, han abierto las puertas a que se ponga en marcha una segunda edición a partir de mayo. Con ella se prentende firmar nuevos contratos para continuar despejando las instalaciones deterioradas y en desuso cuyos residuos corren el riesgo de caer al mar.
Oportunidades laborales
Cristóbal López Valiña es uno de los empleados que ha estado meses limpiando la zona. Antes de eso, llevaba dos años en paro. Asegura que, a nivel personal y colectivo, se sienten "muy orgullosos" del trabajo realizado con el que, también, han obtenido un sueldo para contrubuir a la economía familiar: "Nos hemos esforzado para hacerlo. Estamos satisfechos tanto por el compañerismo como por el resultado".
López Valiña forma parte del equipo de 75 peones que están divididos en ocho grupos de trabajo, cada uno a cargo de un capataz. Todos ellos recibieron distintos cursos formativos y certificados durante los nueve meses del proyecto, sobre todo en las primeras semanas, que posteriormente les servirán para encontrar nuevas oportunidades laborales. Incluyen el carné de manipulador fitosanitario y competencias digitales.
Entre los capataces que dirigen las acciones diarias se encuentran Sandra Hortensia González González y Amparo Bordón Gutiérrez. Además de ser las únicas mujeres en este puesto, también son madres y abuelas. Ambas habían sido capataces en otro tipo de proyectos y llevaban un tiempo en paro. Esta ha sido su primera experiencia con invernaderos y, aunque al principio les surgieron dudas para hacer el trabajo, cuentan que "la gente respondió muy bien y se sacó adelante".

La Provincia
La gestión de los residuos
González destaca la importancia de las labores de limpieza e insiste en la necesidad de que se sigan realizando este tipo de trabajos por toda la Isla, incluyendo barrancos: "Son una barbaridad los residuos que se van acumulando. Es catastrófico para el medioambiente y estamos cerca de núcleos de viviendas. Es muy peligroso".
Su rutina, según explica González, no se limita a desmontar los invernaderos, un trabajo complicado que debe hacerse con cuidado para evitar cortes o lesiones. También clasifican materiales como maderas, alambres, plásticos o mangueras, entre otros, y los separan para su reciclaje. Esta es, tal y como indica Bordón, una parte esencial del proceso que, sin embargo, no es tan común como debería. "Gracias al director, que ha insistido mucho, se han gestionado los residuos. En otros casos no se retiran, pasa un año y todavía están ahí", relata Bordón.
Valen mucho y trabajan como profesionales
La labor que han realizado supone, además, un factor de realización personal, sobre todo para personas con dificultades consiguiendo empleo. "Salir cada día y tener un objetivo diario es fantástico", apunta González, recordando también a una de las trabajadoras de 64 años que tiene a su cargo. No obstante, recalca, las personas de mayor edad "no se quedan atrás y no fallan ningún día".
Ambas se sienten muy satisfechas de formar parte de este proyecto, un sentimiento que comparte Juan Rodríguez Urquía, director del Plan. En su caso, destaca que se ha juntado un "equipo compacto de gente muy distinta" que ha obtenido "dignidad" laboral. "Valen mucho y trabajan como profesionales", asegura, si bien la mayoría no tenía experiencia previa en este sector.
El Plan para la limpieza de los viejos invernaderos nació de la colaboración entre la Consejería de Empleo y la Mancomunidad del Sureste de Gran Canaria, entidades que coincidieron en la necesidad de mejorar y adecentar varias superficies de la Isla que tienen antiguos campos de cultivo en desuso. Para ello también se contempló la contratación de dos administrativos. Esta primera experiencia terminará el 14 de febrero, aunque ya está previsto realizar una segunda edición.

Trabajos de recogida de restos de antiguos invernaderos abandonados junto a la playa Bahía de Formas / Andrés Cruz
Un nuevo plan, a partir de mayo
El consejero de Empleo y Desarrollo Local del Cabildo de Gran Canaria, Juan Díaz, y el alcalde de Santa Lucía de Tirajana y presidente de la Mancomunidad del Sureste, Francisco García, visitaron este martes 28 de enero una de las zonas de trabajo, ubicada en Agüimes. En total, para este primer Plan, el Cabildo ha destinado 1,8 millones de euros y la Mancomunidad ha aportado otros 142.000 euros.
Juan Díaz aseguró que desde el Cabildo hacen una "valoración muy positiva" de los resultados obtenidos, por lo que ya está sobre la mesa otra inversión de 1,8 euros para volver a realizar contrataciones desde el 31 de mayo. Asimismo, apuntó que, en función de cómo vaya avanzando el trabajo, se valorará una tercera edición.

Visita de Juan Díaz y Francisco García a una de las zonas donde se están retirando invernaderos abandonados / Andrés Cruz
El consejero también explicó que estos terrenos pertenecen a particulares y la mayoría llevan entre treinta y cuarenta años abandonados, por lo que muchos de los propietarios ya han fallecido. Así pues, tras contactar con los herederos, "se ha buscado la forma jurídica para hacer estos trabajos".
Por su parte, Francisco García destacó que "la clave es la primera imagen que tiene el turista cuando llega a Gran Canaria, pero se van a conseguir tres objetivos: limpiar la imagen de la Isla por esta zona, dar empleo y formación a unos trabajadores que lo necesitan y evitar que toda esta cantidad de residuos puedan terminar en el mar".
Así pues, en palabras del presidente de la Mancomunidad, en este proyecto "ha primado el interés general de la Isla y del turismo que viene aquí".
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