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La nube «atizonada» que barrió Tufia

Los techos de las casas ubicadas debajo del risco se llenaron de la tierra que cayó.

El diseminado de Punta Malagato se llevó la peor parte.

El barrio costero de Tufia se convirtió en una gran riada tras las recientes lluvias

La Provincia

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José A. Neketan

José A. Neketan

LAS PALMAS DE GRAN CANARIA

«Una nube ‘atizonada’ se puso encima de nosotros y empezó a descargar de una manera que nos dio hasta miedo», recuerda Jose, al que la borrasca lo cogió con su hijo en esta zona de la costa de Telde.

En poco tiempo la lluvia barrió el barrio costero de Tufia un día después de provocar graves incidentes en otros puntos del municipio como Ojos de Garza y Salinetas

La singular morfología urbana de este barrio costero teldense hizo que sus estrechas calles empinadas se convirtieran en auténticos ríos que el agua recorría con gran una velocidad hasta desembocar en la marea

Los techos de las casas más pegadas al risco se llenaron de tierra. Las personas residentes consultadas aseguraban que no hubo grandes desperfectos en el interior de las viviendas. Sus moradores explicaban que cuando vieron la que estaba cayendo cogieron lo que tenían a mano para desaguar lo que entraba lo antes posible para que no causara daños. 

La fuerza del agua en esta inusual gota fría dejó dibujado en varias de las lomas que hay en la carretera del cruce del Goro hacia Tufia varias grietas como grandes heridas en la tierra por donde el agua se abrió camino. Eso sin contar la que arrastraba la tierra de los terrenos más cercanos al núcleo urbano. Eduardo explicaba que «todo el mundo se asusta al ver un espectáculo como el que pasó aquí con esa lluvia tan fuerte, porque fue un espectáculo».  

Las calles como ríos

Francisco Javier vive en una casa de su familia, que lleva asentada en este lugar desde hace por lo menos un siglo. «Las calles eran un río porque todo esto se convirtió en un barranco enseguida», y ponía énfasis en que en Tufia «las construcciones que hay no tienen alcantarillado público. Solo tienen pozos negros, y cuando se llenan hay que llamar a una cuba para vaciarlos», explicaba. Eso hace que en situaciones como la vivida estos días muchos de ellos se rebosen hacia el interior de las viviendas, pero en esta ocasión, quizás por la fuerza del agua y la rapidez con la que llegó al mar, no se produjeron incidentes de importancia. 

Francisco Javier recordaba que «las casas aquí no tienen alcantarillado público, solo tienen pozos negros que cuando se llenan tiene que venir una cuba a vaciarlos», y subrayaba que «las casas aquí están todas mal hechas y la mayoría de ellas están metidas en la montaña».

El residente también explicaba que las construcciones de este lugar se fueron haciendo poco a poco por familias, al principio de pescadores, «pero luego todo se hizo de cualquier manera, y así está». También puso énfasis en que ninguna administración ha hecho nada. A todo esto se lamenta que ya no tienen ni asociación vecinal que los represente como colectivo para poder realizar reivindicaciones con cierto peso. Las cuadrillas del Ayuntamiento actuaban ayer en los estrechos pasillos retirando tierra y piedras y haciendo limpieza de la playa. Dejaron a la vista una valla en el que se anunciaba en español y en inglés la prohibición del baño, actividades acuáticas y la pesca temporalmente

Punta Malagato se llevó la peor parte

Si a Tufia llegaba ayer cierta normalidad, la peor parte de esta fuerte borrasca se la llevó el diseminado conocido como Punta Malagato, al otro lado de la bahía

Es un conjunto de 18 casas donde Jose tiene la suya, que se salvó de la riada por solo dos escalones que frenaron la entrada del agua y el barro a su morada. Para llegar hasta el lugar hay que tomar una pista de tierra sin asfaltar a la derecha una vez que se llega al pueblo de Tufia

El barro aún estaba fresco y estos días han estado sacando coches de algunas de las personas que allí residen remolcados por vehículos todoterrenos de algunos vecinos, que son los únicos que aún pueden acceder a esa zona.

Recuerda que toda la lluvia cayó el lunes y el martes se volvió a repetir. «Fue terrible. Cayó demasiada agua». Las callejuelas de Punta Malagato son más estrechas incluso que las de Tufia. 

Jose se quejaba de que los equipos de trabajo no llegarían hasta allí, y solo quedaba esperar a que el tiempo secara el barro del camino y que cada vecino y vecina se buscara la vida. «Del Ayuntamiento no viene nadie porque estas casas no tienen papeles, pero aquí también viven personas que necesitan que se les atienda para limpiar el camino y que puedan llegar a sus casas, principalmente gente mayor que reside aquí».

Las construcciones de Punta Malagato carecen de servicio de luz y de agua. Se alimentan de la solar y la eólica y de pipetas de agua que llenan la cuba. Aun así, en esta situación extraordinaria también demandan atenciones para recuperar su normalidad. 

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