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San Bartolomé de Tirajana

Muebles para una buena causa

El hotel Salobre Hotel Resort & Serenity del grupo Satocan, ubicado en Salobre Golf, ha lanzado entre los trabajadores de la cadena un mercadillo solidario, una iniciativa que pretende dar una segunda vida a los muebles que retira el establecimiento y cuya recaudación después dona a la Fundación Satocan Júnguel Sanjuán.

San Bartolomé de Tirajana

Laura Gil acababa de realizar una mudanza y estaba buscando muebles para su nueva vivienda cuando se enteró de que la empresa en la que trabaja ofrecía mobiliario usado a sus trabajadores a un precio rebajado. «Vi que estaba muy bien de calidad y bien conservado y me planteé el por qué no aprovechar la oportunidad para hacerme con un mueble que necesitaba en ese momento», señala esta trabajadora del hotel Salobre Hotel Resort & Serenity, propiedad del grupo Satocan, una compañía que ha impulsado un Mercadillo Solidario para dar una segunda vida al mobiliario que retira de las habitaciones y las zonas comunes del establecimiento y evitar así que termine directamente en el vertedero.

El hotel ha logrado vender en el mercadillo 91 piezas y tiene otras 414 disponibles

Este Mercadillo Solidario nació en el marco del Programa ESG, un concurso de ideas de la empresa que promueve la integración de la sostenibilidad en todas sus operaciones. En este caso, fomenta la reutilización de muebles, la reducción de residuos y la solidaridad, porque además el dinero recaudado se dona íntegramente a la Fundación Satocan Júnguel Sanjuán, una organización impulsada por la empresa dedicada al desarrollo con entidades de Gran Canaria que trabajan con niños y adolescentes en situación desfavorecida. En su primera fase en 2024 el proyecto recaudó 3.280 euros con la venta de 40 muebles y en su segunda fase, que ya está en marcha, roza ya los 400 euros. 

El mercadillo ofrece butacas de colores y revisteros.

El mercadillo ofrece butacas de colores y revisteros. / José Carlos Guerra

Laura Gil, integrante del departamento de recursos humanos, es una de los 39 trabajadores que han adquirido uno de los muebles que el hotel tiene alojados en un almacén. Se llevó una mesa de exterior de gran tamaño por la que pagó apenas 30 euros. «Es un proyecto ecofriendly que a mi me resuelve un problema y además ayudamos a la fundación, es ganancia para todos», relata esta empleada, quien está a la expectativa para ver qué novedades entran al almacén en los próximos meses para volver a participar en la iniciativa.

El génesis de este proyecto está en la idea de una empleada del hotel de dar una segunda vida a las decenas de sombrillas que los clientes compraban para ir a la playa y que abandonaban cuando volvían a sus países. Y evolucionó con el mobiliario del establecimiento que, tras una rehabilitación, no se vuelve a usar, según explica Rocío Sanz, adjunta a la dirección del Salobre Hotel Resort & Serenity.

En la primera fase, el proyecto logró recaudar 3.280 euros y en la segunda ya roza los 400

Hasta ahora se han vendido 91 piezas y hay disponibles otras 414 entre sillas, butacas de diferentes estilos y colores, mesillas de noche, distintos tipos de espejos, sofás, estanterías, alfombras o vitrinas con precios muy por debajo del valor original que oscilan entre los 15 y los poco más de 100 euros según el mueble y según el valor inicial, que el departamento de Arquitectura y Diseño comunica a la dirección. «La idea es incorporar cada vez más piezas del mobiliario que veamos en el hotel, que esté en buen estado y sea susceptible de aprovechar y que no tengamos la idea de darle un segundo uso», explica Sanz, «para que los empleados que están reformando su casa o tienen idea de redecorarlas puedan hacer uso de ellos, porque así damos una segunda vida al producto, creamos espacio en el hotel y además ayudamos a la fundación».

Al principio el proyecto solo se realizó con los empleados del hotel pero el éxito que ha tenido ha llevado a la cadena a abrir el mercadillo solidario a los trabajadores de todas las unidades de negocio de la empresa, por lo que personal de áreas como administración, departamento comercial, comunicación y marketing o informática también pueden participar en este proyecto. Por ahora, este mercadillo solo se lleva a cabo en este hotel porque al ser el de mayor capacidad de la cadena es también el que mayor cantidad de mobiliario genera, pero la idea es extenderlo a lo largo de este año a otros establecimientos del grupo.

Comunicación interna

¿Y cómo se enteran los empleados de las novedades? La compañía envía a todos los trabajadores una newsletter con un archivo en el que pueden conocer en tiempo real qué unidades hay disponibles, medidas, fotos y precio. «La acogida del proyecto por parte de los trabajadores ha sido muy buena», señala la directiva, «en el hotel hay piezas de marcas muy buenas con diseños muy interesantes, y nos comentan que en otros lugares donde han trabajado nunca han visto una iniciativa así».

Por la izquierda, José Ramírez, integrante del departamento de Proyectos de Satocan, y Víctor Romero, subdirector del hotel, en el mercadillo solidario.

Por la izquierda, José Ramírez, integrante del departamento de Proyectos de Satocan, y Víctor Romero, subdirector del hotel, en el mercadillo solidario. / José Carlos Guerra

La vertiente solidaria de este mercadillo es cada vez más importante pues toda la recaudación se destina exclusivamente a la Fundación Satocan Júnguel Sanjuán, que colabora con asociaciones que ayudan a la infancia y la juventud con menos recursos. Pero esta no es la única iniciativa que se le ha ocurrido a este hotel para colaborar con la fundación, pues también tiene en marcha el proyecto denominado ‘Mi gesto natural’ que consiste en que cuando un cliente solicita que no se le limpie la habitación, el establecimiento le ofrece a cambio un bono de cuatro euros que los huéspedes pueden canjear por consumiciones en el hotel o bien donarlos a la organización benéfica.

El mercadillo solidario está abierto a todos los trabajadores del grupo empresarial y conlleva, además de realizar una buena causa, una importante reducción del impacto sobre el medioambiente. Y eso se nota cuando el hotel pone a la venta mobiliario que se agota rápidamente. Es el caso de los televisores, que han sido las piezas que más éxito han tenido y que alcanzó Karina Dénez, una trabajadora que lleva 15 años en la empresa y que ha invertido en torno a 125 euros en este mercadillo para hacerse con dos televisores y unas sillas para el salón. «Me hubiese llevado más cosas pero no daba la capacidad de la casa», comenta con humor esta subgobernanta, «pero me llevé lo que necesitaba; no tenía sentido comprar televisores nuevos si esos funcionaban». Y avisa: quiere comprar más, pero confiesa que primero tiene que hacer hueco en su casa.

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