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La vida padre de los burros

La 27ª Feria Equina de La Culata reunió a medio millar de personas que reconocieron la aportación de este animal a las tareas en el campo

Feria del burro de La Culata de Tejeda

José Carlos Guerra

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José A. Neketan

José A. Neketan

Las Palmas de Gran Canaria

Atrás quedó la expresión «trabajar como un burro». No hay mejor prueba que visitar la 27ª Feria Equina que se celebró en el pago tejedense de La Culata, en la que se encuentran en una misma fiesta burros y burras, mulos y mulas y caballos y yeguas. Y es que a más de uno o una de cuatro patas le salió pareja este fin de semana

La gran mayoría de estas bestias, sustantivo que se usaba antiguamente para hacer referencia al animal que se tenía en casa para el trabajo relacionado con la agricultura y la ganadería, ni hace tareas de carga, ni trilla, ni mueve molinos de gofio, ni saca agua de los pozos, ni ara la tierra ni carga a su dueño por esos caminos cumbreros. Ahora el burro vive una vida más placentera, y sus dueños los tienen casi como mascotas a las que cuidan, reconociendo la importante labor y ayuda que prestaron a tantas generaciones de familias. La huella en la historia del lugar y de otras zonas de cumbre de este animal es tan profunda que a la entrada a La Culata hay una escultura de un pollino, una cría de burro, que muestra el compromiso que tiene el lugar por la conservación y defensa del burro canario

Fundadores de la iniciativa

El fundador del Centro de Recuperación y Mejora de la Raza Canaria de Tejeda, Fernando Alba, y el maestro quesero Isidoro Jiménez, fueron los impulsores de esta iniciativa. Volcados en la organización de esta nueva edición, con la colaboración de voluntariado de la zona y la asociación de vecinos del lugar, recuerdan aún al burro Popeye, que inauguró esta feria y que murió cuando celebraban las bodas de plata del evento, que ha continuado despertando interés de los aficionados a estos animales hasta convertirse en «la mejor feria equina de las Islas Canarias», como asegura Alba. 

El médico Manuel Toledo, que tiene sus raíces en la cumbre, aseguró que esta feria «aporta alegría, costumbre y muchas conversaciones con la gente mayor, que dicen que estos animales ahora son un lujo, pero en su momento eran una herramienta de trabajo». Ese mismo argumento lo comparten personas mayores que no han querido perderse la feria, como Gregorio García, Diego Sarmiento o José Luis Quintana. Todos ellos se criaron viendo al burro o al asno trabajando en casa. Estos animales eran un medio de vida y también de transporte de mercancías y personas en una época en la que no había coches, y si los había no llegaban hasta esta zona de la Isla

Palomo y Lupita, en el recuerdo

Víctor vino desde Guía a la feria de La Culata «porque es la única en toda la Isla en la que hay burros y mulos, y congrega a bastante gente que nos gustan estos animales». Confesó que tenía un mulo que se llamaba Palomo, que ayudaba a cargar lo que daba la tierra hasta que murió de viejo. El hombre aún se añurga al recodarlo. También subrayó que estos animales «eran una ayuda muy grande para cualquier casa, porque hacía mucho trabajo». 

La Culata, Tejeda, Feria del Burro 2025

José A. Neketan

Una que todavía está activa, aunque algo mayor, es Lupita, que aún ayuda a su dueño, Carmelo Sarmiento, a recoger madera para hacer carbón. Carmelo ya está sintiendo el momento en el que se vaya su compañera de trabajo.

El frangollo de las Melián

Carmen Rosa Melián, con su hermana María de los Ángeles, brindaba a los visitantes a media mañana un exquisito frangollo elaborado con leche, almendras y pasas, ingredientes del lugar. La receta le viene heredada de su madre y fue su hermana Susi, quien fuera la presidenta de la fiesta de Fátima y que falleció hace unos años, la que implantó el agasajar al público que asiste a la feria con este postre. Carmen Rosa ha seguido su legado con mucho orgullo y su intención en continuar la tradición en memoria de su hermana y su madre.

Tras la entrega de premios, 30 en total, tocaba apuntarse a los enyesques de la carne de cabra y la paella, en un almuerzo en el que desconocidos comparten mesas. Había que coger fuerzas para bailar la rama al son de la música de la banda Guiniguada

Los organizadores aseguraban que la feria equina seguirá creciendo. La prueba es que la lluvia se apuntó este año por primera vez.

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