San Bartolomé de Tirajana
El frío despierta al albaricoque en Tunte y Fataga
Las notables horas de invierno que este año han registrado las medianías de San Bartolomé de Tirajana respecto al año anterior, además de las ligeras lluvias de abril, contribuyen a que los agricultores vean con optimismo la campaña de este año aunque no será boyante. La recogida de la cosecha no se vive igual en Tunte que en Fataga.

Finca de albaricoques de Luis Ventura en Hoya Grande, en Tirajana. / LP/DLP
El invierno que este año han registrado las áreas de medianías de San Bartolomé de Tirajana, aunque limitado, ha contribuido a reactivar a los albaricoqueros, uno de los árboles frutales más característicos de esta zona de la isla, que este año darán una producción ligeramente mayor que el año anterior, cuando los agricultores lograron recolectar entre 10.000 y 15.000 kilos de fruta -muy lejos de los 150.000 de 2018, pues también se han perdido terrenos-. Si bien todavía no hay una cifra estimada sobre la cosecha de este año, «la producción va a ser superior, eso es seguro», destaca Juan Carlos Gómez, ingeniero agrícola municipal. Y el optimismo es relativo según el agricultor y la zona, pues si bien en Tunte la campaña empezó a principios de mayo -con retraso-, en Fataga, que está a una cota más baja y donde el frío es menor, los agricultores calculan que podrán empezar a recoger la fruta a finales de mayo o principios de junio. Eso sí, todos coinciden en que el futuro del albaricoque es complicado y el campo debe adaptarse a los cambios en el clima.
El retraso en la llegada del frío hace que la cosecha se demore este año entre 15 y 20 días
Para su buena brotación y floración, el árbol del albaricoque necesita una buena cantidad de horas de frío, una circunstancia que este año, aunque no se ha registrado un invierno muy prolongado, sí se ha cumplido en unos mínimos. Ese frío y el agua que las borrascas Nuria y Olivier descargaron sobre la isla en abril, aunque fue poca, han ayudado a que los árboles vayan a ofrecer una campaña mejor que la anterior. La lluvia además ha contribuido a que el tamaño del albaricoque aumente. «La producción podrá aumentar, pero no será boyante porque los árboles arrastran una larga sequía de hasta ocho años, se recogerá más fruta pero no será una gran campaña», señala Gómez.

El agricultor David Reyes junto a su plantación de albaricoques, aún verdes, en Fataga. / LP/DLP
Y esta campaña no tan boyante sufre los efectos del cambio climático porque en Tunte ha llegado con más de 15 días de retraso, ya que la recolección debió iniciarse a mediados de abril y empezó a principios de mayo, y en Fataga a finales de abril y los agricultores estiman que hasta final de mayo no podrán empezar. Esto es consecuencia del frío tardío en las medianías, que ha retrasado la maduración.
Agricultores
Luis Ventura tiene unos 450 árboles en su finca de Hoya Grande y mira esta cosecha con cierto optimismo. «Este año prevemos un poco más de producción porque hay variedades de albaricoque que el año pasado no brotaron y este año tienen algo», relata, «la calidad es buena; las últimas lluvias que vinieron han sido una bendición a pesar de que no ha habido mucha agua», apunta.
En Hoya Grande también tiene sus terrenos Francisco Araña, un agricultor que durante 44 años trabajó en la finca del que fuera alcalde de San Bartolomé de Tirajana Francisco Araña del Toro, hasta que compró un terreno y lo unió a otro que heredó de su padre, donde empezó a cultivar albaricoques y donde hoy tiene más de 200 árboles. Ya jubilado, a su espalda tiene la suficiente experiencia como para considerar, en su caso, que «el albaricoque tiene los días contados». Y habla con números porque en su terreno años atrás llegó a recoger 7.000 kilos de fruta, que el año pasado se quedaron en 2.000, una cifra que cree que alcanzará nuevamente en esta temporada. El problema, recalca, es la falta de agua. «La cosecha decae año tras año, hoy no se recoge ni una quinta parte de lo que se recogía hace 20 años y si no hay agua habrá que dejar de plantar árboles», reflexiona. Francisco espera terminar la recogida esta semana.
Los dos grandes desafíos para el futuro del albaricoque son el clima y la falta de agricultores
Más abajo, en Fataga, la situación es bien distinta porque allí algunos agricultores aún no han empezado con esta campaña por el retraso que lleva la fruta. Narciso Cazorla cultiva 60 árboles y aún no ha cogido nada. «Aquí la cosecha normalmente empezaba el 24 de abril pero ahora mismo está empezando a madurar un poco el albaricoque mayero, pero los demás están verdes», señala, por lo que prevé que empezará a recoger la fruta incluso a principios de junio.
"Si cojo mil kilos, muchos serán"
Y en su caso no tiene muy buenas perspectivas. «El año pasado cogí 1.500 kilos y con los árboles que tengo es para coger entre 7.000 y 8.000, así que si este año llego a mil kilos, muchos serán», lamenta, «eso para mi ya será un gran cosecha». Tiempo atrás, en su finca familiar llegó a tener 300 árboles de los que recogía 19.000 kilos y recuerda cuando entonces empezaron a cultivar el que llamaban albaricoque del país, propio de la zona, que maduraba a finales de junio, pero cambiaron de variedad por el fuerte calor del verano y ahora cultivan el currot temprano, que madura en abril.
Con todo, no ve futuro al albaricoque en Fataga. «Es una pena, porque necesita muchas horas de frío y en Fataga hace cada vez más calor; los matos están bonitos, pero no echan fruta», señala Cazorla, quien considera que el agricultor que quiera seguir cultivando en este pueblo «lo va a tener muy difícil y tendrá que pedir asesoramiento técnico para saber qué variedades plantar».

Albaricoques de la finca de Luis Ventura en Hoya Grande, en Tirajana. / LP/DLP
Con una situación diferente, en Fataga también planta albaricoques David Reyes, un agricultor que se muestra más optimista pues de sus 30 árboles estima que sacará entre 2.000 y 3.000 kilos de fruta, frente a los apenas 200 kilos del año pasado, cuando una ola de calima y viento se llevó la flor de los albaricoques. «Si sigue acompañando el tiempo, la cosecha viene mejor que otros años», apunta; comenzará a recogerla en 15 o 20 días. Ve para este cultivo un futuro «duro y malo» por el cambio de clima y por la falta de relevo generacional.
Precisamente, los cambios de temperaturas y los inviernos cada vez menos fríos están obligando al campo a adaptarse, por lo que algunos agricultores de Tirajana están empezando a introducir poco a poco el albaricoque de la variedad cebas red, procedente de Murcia, que requiere menos horas de frío. «Estamos observando y puede ser una alternativa de futuro, aunque todavía es pronto», advierte el técnico agrícola Juan Carlos Gómez.
El albaricoque es una fruta que se introdujo en las medianías de la localidad a los años cincuenta del siglo pasado y se cultivan en la actualidad unas 20 hectáreas entre Hoya Grande, Las Lagunas en Tunte, Fataga, Cercados de Araña y Manzanilla de las variedades currot, currot rojo, sayeb, mayero y canino.
Suscríbete para seguir leyendo
- Cientos de camioneros recorren Gran Canaria para despedir a un compañero fallecido
- Este fin de semana será imposible aburrirse en Gran Canaria: estos son los mejores planes del 16 al 19 de julio
- El nuevo videoclip de Quevedo es mucho más que música: el homenaje a Gran Canaria que muchos no habían visto
- Lopesan proyecta en Pasito Blanco el mayor resort turístico de Canarias
- El rincón de Canarias perfecto para desconectar este verano: la piscina natural donde no hay cobertura y puedes pasar tus días de vacaciones
- El hotel donde Pastora Soler (47 años) desconecta en Gran Canaria: entre palmeras y a pocos metros de la playa
- El piloto de La Aldea que ordeña sus vacas desde Dubái: «En vez de ver TikTok, me pongo a ordeñar»
- Antonio Morales, presidente del Cabildo de Gran Canaria: «El estadio estará listo para el Mundial de 2030 sí o sí, aunque más caro»