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Ni filtros ni Photoshop: esta montaña de Gran Canaria parece salida de un cuento

Un enclave volcánico donde la naturaleza dibujó su propia paleta de colores y que ha dejado sin palabras a miles de visitantes

Fuente de los Azulejos

Fuente de los Azulejos / Tripadvisor

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Johanna Betancor Galindo

Johanna Betancor Galindo

Hay paisajes que parecen soñados. Lugares donde los colores del suelo no obedecen a ninguna lógica y donde cada curva de la carretera esconde una sorpresa nueva. En Gran Canaria, entre los municipios de Mogán y La Aldea de San Nicolás, existe uno de esos sitios. Lo llaman “La Fuente de los Azulejos” y, aunque ni es una fuente ni está recubierta de cerámica, el nombre no podría ser más acertado.

Los colores imposibles que se ven en estas montañas son reales. Azules, verdes, ocres y rojizos se alternan como si una mano gigante hubiera pasado un pincel por los riscos del barranco de Veneguera. No hay truco ni edición: todo es obra de la geología. Y quien lo cuenta con entusiasmo es el creador de contenidos Lito (@jajangel_official), que lo define en su vídeo como “indescriptible” mientras muestra cómo el agua corre aún por la ladera tras las últimas lluvias.

Un fenómeno natural

La explicación científica está en las ignimbritas, o lo que es lo mismo, piedras ardientes formadas hace millones de años tras la erupción del volcán de Tejeda. Cuando la lava emergió y se mezcló con gases y agua en la atmósfera, alteró la composición mineral de las rocas. El resultado fue este espectáculo de color que se mantiene intacto hasta hoy, aunque llueve poco en esta zona.

Aun así, cuando llueve, el efecto se multiplica. Las laderas escurren agua cristalina que deja nuevas marcas sobre la piedra, acentuando los colores y creando pequeños charcos o cascadas visibles desde la carretera GC-200. Un fenómeno breve pero inolvidable, según quienes han tenido la suerte de coincidir con él.

Paso de la tormenta Filomena por Gran Canaria

Paso de la tormenta Filomena por Gran Canaria / Quique Curbelo

Un enclave protegido

Debido a su singularidad, la zona ha sido declarada Bien de Interés Geológico por el Instituto Tecnológico Geominero de España. Se trata de uno de los mejores ejemplos del patrimonio volcánico canario, y aunque hay zonas parecidas en otras islas, ningún otro lugar reúne tanta intensidad cromática en tan poco espacio.

Por eso, la Fuente de los Azulejos se ha convertido en una parada obligada para quienes recorren el suroeste de Gran Canaria. Ya sea por la carretera o mediante una pequeña ruta de senderismo, el ¡entorno ofrece vistas de postal y un paisaje difícil de encontrar en otra parte del mundo.

¿Cómo llegar a este rincón irreal?

Puedes visitar este lugar conduciendo desde el Puerto de Mogán a unos 30 minutos o desde Maspalomas, siguiendo la sinuosa GC-200. La carretera está salpicada de curvas y miradores naturales, por lo que conviene tomarse el trayecto con calma. Para quienes prefieran el transporte público, las líneas 38 y 86 de guagua conectan con la zona desde el sur de la isla.

Además, quienes lo deseen pueden hacer una ruta de senderismo por la zona de Inagua, una reserva natural que complementa la visita con barrancos, flora endémica y miradores de altura. En época de lluvias, la recompensa es doble con vistas y cascadas.

Un lugar que cambia con el tiempo

Lito, que ya ha visitado el enclave en varias ocasiones, lo resume así: “Cada vez que vengo lo veo distinto. Pero siempre me deja con la boca abierta”. Y es que, si algo tiene la Fuente de los Azulejos, es que nunca se repite. El sol, el agua, la estación del año todo influye en los colores y las sensaciones.

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