Agaete se prepara para La Rama con 1.200 bocadillos, 70 barriles de cervezas y ganas de diversión
Los vecinos de Agaete ultiman los preparativos para una de las fiestas más esperadas del verano. Comercios, músicos y familias de la zona se organizan para que nada falle el próximo 4 de agosto, cuando las calles del municipio se llenen de ramas, música y tradición en una jornada que combina devoción y fiesta popular

Preparativos de la Rama de Agaete 2025 / José Carlos Guerra

Aún quedan dos días para que las calles de Agaete se vistan de verde, huelan a pino y laurel, resuenen las trompetas y la gente baile sin parar. La bajada de La Rama está cada vez más cerca, los nervios a flor de piel y los vecinos y trabajadores del municipio ultiman los preparativos para que, el próximo 4 de agosto, sea inolvidable.
Laly Mateos trabaja en un establecimiento de la zona. Con la puerta entreabierta y el recibidor lleno de cajas, barriles de cervezas y cientos de latas de refrescos, se prepara para la jornada laboral más dura del año. «Tenemos 1.200 panes para el día de La Rama», explica. Debido al gran número de personas que se acercan ese día a Agaete para disfrutar de la celebración, ella y su equipo de trabajo han decidido que, por comodidad, lo único que se va a ofertar para comer son bocadillos y, sobre todo, bebidas.
«Hemos pedido 80 kilos de carne mechada», subraya. Ya ha colocado la barra que delimitará el acceso al restaurante y, el próximo lunes, todos los pedidos de comida y bebida se harán desde la acera. «No podemos dejar el local abierto porque sería un auténtico caos». Para los amantes de la cerveza, Mateos ha traído 70 barriles y, el día de La Rama, pondrá a la venta la cerveza Pío Pío, una clásica en los últimos meses.
Una amistad creada por La Rama
El próximo domingo no va a abrir el establecimiento y, ese día, va a aprovechar para comenzar a preparar todos los bocadillos. «Así el lunes están ya todos listos y la gente no tiene que esperar tanto», continúa, «es solo calentarlos y ya está». Mateos afirma que, para ella, La Rama es ilusión y, también, un apoyo económico para aguantar el resto de meses con menos ventas en el municipio. «Los beneficios que generamos en estos días son un pequeño colchón para el resto del año», concluye.
Mauricio Álamo y Saulo Armas son mucho más que compañeros de trabajo. Las fiestas de La Rama y el pueblo de Agaete les ha hecho íntimos amigos porque, además de compartir el espacio detrás de la barra del restaurante en el que trabajan, también viven juntos la ilusión de tocar en la Banda Clandestina y hacer bailar y disfrutar a miles de personas. ‘El Solar’ es el establecimiento en el que estos días ponen todas sus ganas y empeño y, en el pasillo que cruza el local de un extremo a otro, no entra ni un barril de cerveza más. «A mí me hace especial ilusión trabajar estos días aquí, la verdad», desvela Álamo. Las jornadas de trabajo en la hostelería durante las fiestas de Las Nieves son muy largas y agotadoras pero, los amigos, han buscado un remedio. «Nos vamos a traer unas colchonetas al restaurante por si necesitamos acostarnos a dormir y descansar un rato», destaca. También traerán una palangana por si necesitan darse un baño para refrescarse.
Los amigos ya han sacado las trompetas, los trombones y los tambores para hacer unos pequeños ensayos. Aunque el pasado año la Banda Clandestina tuvo los honores de comenzar a animar la fiesta tras el estallido del primer volador, el próximo lunes son los encargados de alentar a los asistentes hasta el último minuto de celebración. «El empezar tiene algo especial pero, también nos hace ilusión el cambio de este año», asegura Armas. Además, el grupo cuenta con la incorporación de dos chicas para esta edición. «En los últimos 30 años no recuerdo ver a mujeres en la banda y, por eso, me llama tanto la atención».
La compra ya está hecha
Jacinta Pérez ya ha ido al supermercado a hacer una gran compra «para que no falte nada». En su nevera es indispensable la carne mechada y la ensaladilla rusa para que, los familiares y amigos, no pasen hambre durante las horas de fiesta y diversión. Este fin de semana va a dedicar los huecos que tenga libre a cocinar y a dejar todo listo para el gran día. «Llevo quince años seguidos haciendo lo mismo, preparando las mismas cosas y viviendo La Rama al máximo», promete. Cuando comienza el mes de agosto, su casa es un auténtico ajetreo. «Empiezan a venir muchos familiares de otros lugares de la Isla e, incluso, de fuera». Por ello, para el lunes, también va a inflar unos colchones y dejar preparados los sillones. «Nunca se sabe lo que puede pasar ni las personas que van a terminar durmiendo en casa», finaliza Pérez.
«Van a venir mis sobrinos de Madrid a la fiesta como todos los años», celebra Carlos Auslander, un vecino del pueblo. En su casa goza de una gran terraza en la que se reúne la familia cada 4 de agosto para disfrutar de la música, las vistas y el tenderete desde las alturas. «Esta es la mejor fiesta de todo el archipiélago», acentúa. Recuerda años atrás, cuando su madre aún estaba viva, las grandes comilonas que decoraban la mesa de la cocina de su casa durante la celebración. «Ella preparaba un caldo macho que estaba muy bueno», añora. Este año se ha puesto de acuerdo con el resto de la familia para que «cada uno traiga una cosita». Eso sí, que a ninguno de ellos se les olvide traer las ganas de La Rama.
Pepita Alemán observa, desde la entrada de su casa, el barullo de gente que transita por las calles del municipio estos días. Nació en Agaete y lleva «toda su vida» en el mismo lugar. Conoce la festividad como si la hubiese creado ella pero, actualmente, no puede disfrutar de la misma forma que lo hacía antes. «Siempre me ha encantado subir a coger la rama y bajar bailando y cantando detrás de la banda pero ahora, en silla de ruedas, ya no puedo», lamenta. Sin embargo, la fiesta continúa en el interior de su vivienda. «No suele venir visita ese día a mi casa pero yo, igualmente, ya compré mis cervezas que tengo enfriando en la nevera», machaca. Para Alemán, el día de comilona en familia es el próximo martes. «Ahí sí que viene mi familia a hacer una comilona en mi casa», festeja.
Y así, entre cajas de refrescos, trompetas afinadas, colchones inflables y recetas de toda la vida, Agaete se prepara para vivir, una vez más, su gran día. La Rama no necesita adornos porque, desde siempre, es trabajo, tradición y ganas de pasarlo bien. Lo demás ya está listo. Solo queda que llegue el 4 de agosto y que nadie se quede sin bailar al compás de la Banda Clandestina o de la Banda de Agaete.
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