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San Bartolomé de Tirajana

El cóctel más caro de Canarias es puro grancanario y sabe a Japón

La terraza del restaurante Kabuki en Meloneras abre con la propuesta del bartender Lucio Silvi, que pone en valor el mejor producto Km0 de la isla fusionado con trópico y Japón. «Un viaje sensorial» por 150 euros

La terraza del restaurante japonés Kabuki se estrena con sabor canario

Vanessa Redondo Mayo

San Bartolomé

La terraza con la mejor gastronomía de Japón, con vistas al Faro de Maspalomas y al océano, se estrena con el cóctel más caro de Canarias. Lo ideó un alquimista Lucio Silvi, un bartender con 23 años de experiencia internacional, que hoy lidera la propuesta de coctelería del restaurante japonés Kabuki, en Meloneras . Pero más allá del precio, lo que ofrece es "un viaje sensorial, una historia líquida donde se cruzan tres mundos: Japón, el trópico y Canarias. La idea, base: promocionar el potencial del producto Km0 grancanario como flores comestibles y perlas aromáticas de Vecindario, fruta de Telde, el vodka más puro del mundo fabricado en Ingenio, o los mejores destilados Arehucas. Pétalos de oro entre el cóctel donde el sake cumple su función. La apuesta fue Japón y funcionó.

Muchas apuestas y todas cumplidas con creces en menos de un mes, desde que se estrenó a mediados de julio la terraza del restaurante en primera línea del hotel Lopesan Costa Meloneras con vistas al buque insignia como el Faro de Maspalomas en San Bartolomé de Tirajana. Dentro está el laboratorio.

"La técnica es japonesa, la frescura es tropical, pero el alma es canaria”, resume Lucio, que ha logrado crear una carta de autor sin precedentes en el Archipiélago, apostando por el producto local de máxima calidad y la artesanía en cada detalle. Desde el vodka Blat de Ingenio considerado el mejor del mundo, flores comestibles y perlas aromáticas, cultivadas en Vecindario, sal de Tenefé , pasando por frutas tropicales de Telde, o tropicales como la pitaya, todo cabe, pero por algún motivo, al igual que que destilados selectos de Arehucas. Entran en juego los tequilas exclusivos. "Todo está medido al milímetro para ofrecer una experiencia de alto nivel. Eso sí, los más caros llevan la magia del exclusivo tequila Gran Patrón Burdeos. "En Gran Canaria solo está nuestra botella. No hay más, salvo alguien que pueda tenerla en su casa" detalla orgulloso. Junto al Burdeos, el Patrón El Cielo y Patrón el Alto "son los tres tipos de tequila -los más caros y más que gourmet-, que usamos para estos cócteles, los más caros de todo el Archipiélago".

Obras de arte líquidas

En Kabuki, "los cócteles no se beben: se viven", dice el especialista. Algunos llegan dentro de un cuerno, como el 'Oni', inspirado en las criaturas de la mitología japonesa. Otros se presentan con humo, luz ambiental y flor de cerezo, como el 'Yonaguni', bautizado así en honor a la isla japonesa más occidental, famosa por sus atardeceres. “Queríamos reproducir esa sensación del último rayo de sol. Lo hacemos con un vaso artesanal de sake, luz cálida, humo, flores y sabores que remiten a esa hora mágica del día”, explica el bartender.

Relata con mucha pasión, además, que "cada cóctel tiene un relato detrás, una puesta en escena pensada para estimular los cinco sentidos". Y eso no pasa desapercibido: “Recibimos clientes que han estado en Londres, París, Nueva York o Singapur, y nos dicen que nuestros cócteles están entre los mejores que han probado en el mundo".

Lucio Silvi, bartender del restaurante Kabuki Meloneras.

Lucio Silvi, bartender del restaurante Kabuki Meloneras. / Vanessa Redondo

La gran apuesta y primera fue la del director del restaurante Kabuki, Carlos Ascanio y su propietario, Carlos Díaz que ahora ven un acierto en lo que a priori era un reto un tanto arriesgado.

Exclusividad fuera de carta

El precio de los cócteles oscila entre los 16 y los 25 euros en carta, pero los más exclusivos no se anuncian. “Los tenemos fuera de carta porque trabajamos con destilados que solo conseguimos nosotros en toda la isla. Son productos premium que, si desaparecen, no se pueden reponer. Y además, hay clientes que quieren algo único, algo que no se pueda pedir leyendo un menú”, explica.

El público que acude al restaurante de Meloneras especializado en alta cocina japonesa, y único en Gran Canaria, no escatima: "Busca experiencias, no etiquetas. Y es habitual que el bartender -explica el profesional- recomiende un cóctel especial fuera de carta, adaptado al gusto del cliente y con ingredientes de altísima gama".

Tequila Gran Patrón Burdeos del Kabuki, única botella que hay en la isla. En casas de particulares "igual hay alguna", dice Lucio.

Tequila Gran Patrón Burdeos del Kabuki, única botella que hay en la isla. En casas de particulares "igual hay alguna", dice Lucio. / Vanessa Redondo

El valor de lo local

Uno de los pilares del proyecto es apostar por el producto local de calidad. Desde los rones y licores de la destilería Arehucas hasta flores comestibles cultivadas por empresa canaria Canarias Chef Select, de flores miniatura comestibles, pasando por frutas tropicales la como la pitaya o perlas sensoriales hechas aquí. “En Canarias tenemos talento, historia y una despensa increíble. No necesitamos copiar a nadie. Solo tenemos que creérnoslo y contarlo bien”, reivindica Lucio.

Destaca que Kabuki demuestra que "la coctelería puede ser una forma de apoyar al sector primario, visibilizar el producto kilómetro cero y generar valor en la cadena gastronómica. Lo hacen desde la alta gama, con mimo, visión y mucha identidad".

Botellas de los exclusivos tequilas.

Botellas de los exclusivos tequilas. / Vanessa Redondo

Japón y Canarias: fusión que funciona

El reto de mezclar "la sobriedad estética japonesa con la energía del trópico y la autenticidad canaria" no fue sencillo. “Fue un desafío muy interesante, pero también complicado. Teníamos que unir tres mundos muy distintos, pero con un punto en común: el respeto al producto y a los rituales”, cuenta Lucio.

Hoy esa fusión no solo funciona, sino que se ha convertido en una de las señas de identidad del espacio. "Estamos en un restaurante japonés, en una isla tropical y rodeados de historia y cultura canaria. ¿Por qué elegir solo una línea, cuando se pueden combinar las tres con coherencia?”, se pregunta el bartender, que lleva muchos años especializado en coctelería tropical y ha sabido trasladar esa experiencia al contexto isleño.

Canarias en el mapa de la alta coctelería mundial

"En un sector en el que muchas veces se mira hacia fuera, Kabuki demuestra que Canarias puede liderar también desde lo local", añade. “Aquí la gente a veces no sabe lo que tiene. Pero cuando logramos mostrarlo con orgullo, la respuesta es brutal. Hay nivel, hay calidad y hay un público que lo valora”, insiste Lucio.

Lo que empezó como una propuesta atrevida en un rincón de lujo en el sur grancanario se ha convertido en una referencia en menos de un mes. Originalidad en combinaciones, calidad de todos sus ingredientes. Pero lo que más suma es la visión clara de elevar la coctelería a la categoría de arte, sin perder de vista el territorio y la historia.

Por cierto, el propietario del restaurate, Carlos Díaz, tinerfeño al igual que su director, Ascanio, tiene las franquicias de Gino’s, Vips y Starbucks y en restaurantes, Kiki, Duke y el propio Kabuki.

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