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Las Canteras, 1913. Así nació la aviación en Canarias

El miércoles 30 de abril, una pequeña aeronave despegó del campo de tierra de Guanarteme y se elevó sobre la bahía capitalina

Una avioneta, en una imagen de archivo.

Una avioneta, en una imagen de archivo. / JUNTA DE ANDALUCÍA - Archivo

Las Palmas de Gran Canaria

El miércoles 30 de abril de 1913, una pequeña aeronave despegó del campo de tierra de Guanarteme (Las Palmas de Gran Canaria) y se elevó sobre la bahía de Las Canteras.

A los mandos iba el aviador francés Léonce Garnier y el aparato era un Blériot XI de 25 CV. Aquel primer giro sobre la playa, a unos 300 metros de altura, duró unos pocos minutos pero encendió la imaginación de miles de personas que abarrotaban azoteas y arenales.

Era el primer vuelo motorizado sobre Canarias.

Cómo se gestó la hazaña

La iniciativa se enmarcó en una “fiesta del aire” impulsada por la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Gran Canaria, que formó una comisión local (el periodista Domingo Navarro, el aerostero Jaime Company Escandell y el militar y empresario Julio Rodríguez Vázquez) para traer una exhibición.

Garnier llegó el 20 de abril, acompañado de su esposa Sara Somach y del mecánico Agustín Mañero.

El aeroplano se ensambló en un terreno entre la carretera de Tamaraceite y la playa de Guanarteme, entre salazones y el torreón de la CICER. Según recogen las crónicas, el Ayuntamiento capitalino, con el alcalde Felipe Massieu al frente, contrató la exhibición dentro del programa de las fiestas de San Pedro Mártir.

La tarde del 30 de abril: público, pasajeros y más vuelos

Se calcula que entre 6.000 y 8.000 espectadores presenciaron la demostración. Tras el primer vuelo de unos minutos (entre cinco y ocho, segun la fuente), Garnier realizó varios vuelos adicionales aquel día (hasta cuatro) y en fechas sucesivas.

Hay dos hitos poco divulgados: en el primer vuelo subió como pasajero Jaime Company (primer residente canario en volar en aeroplano) y, en un segundo vuelo esa misma tarde, lo hizo Julio Rodríguez Vázquez.

Entre el 1 y el 4 de mayo, el piloto completó nuevas demostraciones sobre El Confital, Tamaraceite y La Isleta, y firmó incluso un vuelo intermunicipal con aterrizaje en Arucas. Semanas después, ya en Tenerife, un aterrizaje fallido puso fin a la gira al dañarse el Blériot.

La réplica del Blériot XI

El recuerdo de aquella gesta se materializa en una réplica del Blériot XI instalada en la rotonda de El Rincón, junto al CC Las Arenas y a escasos metros del escenario original.

La pieza, vinculada al Museo Elder, fue retirada para restauración en 2024 y repuesta en 2024 con materiales más resistentes al salitre.

El vuelo de Garnier no inauguró rutas ni aeropuertos, pero demostró que las islas debían mirar al cielo como una nueva vía de conexión. A partir de ahí, una cadena de iniciativas cívicas y públicas desembocaría décadas después en la red aérea que sostiene hoy la vida económica y social del Archipiélago.

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