Cuando la inteligencia artificial imagina el fin de Gran Canaria: ¿estamos preparados?
Jorge Leal reimagina la destrucción de la isla en un impactante experimento visual generado con IA que cuestiona el valor de nuestro patrimonio

Jorge Leal (@jorjadas)

¿Qué pasaría si un tsunami se llevara por delante la costa de Las Palmas de Gran Canaria? ¿Y si un asteroide cayera directamente sobre Las Canteras o el Roque Nublo? Aunque suene a ciencia ficción, esas son las preguntas que el diseñador gráfico Jorge Leal plantea en su nuevo y estremecedor proyecto visual generado con inteligencia artificial.
La obra ha corrido como la pólvora en redes sociales. Las imágenes muestran una Gran Canaria que ya no existe. Que nunca existió. Pero que, tras verlas, uno empieza a temer que pueda llegar a existir. Un tsunami se traga la Playa de La Laja, el Castillo de San Cristóbal y el Muelle Deportivo. Las olas no perdonan ni a La Isleta, que desaparece bajo toneladas de agua. La Torre se viene abajo. El túnel de La Laja colapsa. Las casas del Risco de San Juan caen una tras otra como piezas de dominó. Lo que parecía eterno se convierte en ruina.
La catástrofe no termina ahí. Leal va más allá y lanza un asteroide desde el cielo que cae directamente sobre Las Canteras. Otro impacta en el Auditorio Alfredo Kraus, desintegrándolo en mil pedazos. La Basílica de Arucas, el Faro de Maspalomas y hasta el Roque Nublo, símbolo natural de la isla, son borrados de un plumazo. No hay espacio para el consuelo: todo lo que alguna vez fue orgullo se convierte en ceniza. Y la destrucción continúa.
Un terremoto sacude la isla con fuerza incontrolable. En segundos, el Ayuntamiento de Arucas se desploma. La Casa de Colón, emblema del casco histórico de la capital, se derrumba entre grietas y polvo. El Intercambiador de Santa Catalina, el Museo Elder, el Edificio Miller… todos colapsan. Nada queda en pie. Ni siquiera los pilares de la vida urbana como El Corte Inglés o el centro cultural Lady Harimaguada, que también sucumben al temblor. La ciudad se hunde entre escombros en un paisaje que parece sacado de una superproducción de Hollywood, pero que es producto de un software.

Un fragmento del vídeo / La Provincia
Y cuando uno cree que la devastación ha alcanzado su punto máximo, llega la explosión. El Edificio Woermann estalla en mil fragmentos. Las llamas envuelven la redacción del periódico La Provincia. El Gabinete Literario, con siglos de historia cultural a sus espaldas, desaparece en cuestión de segundos. Todo queda cubierto por humo y silencio. Una isla desaparecida, una historia borrada.
Pero este ejercicio no es gratuito. No es catastrofismo por catastrofismo. Jorge Leal ha querido que miremos de frente el abismo para preguntarnos: ¿qué pasaría si lo perdiéramos todo? ¿Qué valor le damos realmente a nuestro patrimonio? ¿Qué estamos haciendo para proteger lo que nos define como sociedad? Las imágenes, generadas mediante IA, no buscan provocar miedo, sino reflexión. Invitan a considerar lo frágil que es todo lo que consideramos permanente. Y lo poco que hacemos por protegerlo.
El hombre detrás del colapso viral
Detrás de esta propuesta no solo hay técnica, sino una vida dedicada al arte y a romper con lo establecido. Nacido en Las Palmas de Gran Canaria en 1972, Jorge Leal trabajó durante años puliendo, embelleciendo, perfeccionando. Fue parte de campañas publicitarias, diseñó los carteles del Festival Internacional de Cine de Las Palmas y del Carnaval de 2014. Pero en 2016, cansado de seguir las reglas del gusto comercial, decidió cambiar de rumbo: destruir, en lugar de embellecer. Mostrar lo roto en vez de lo pulido. Lo que ya no tiene arreglo.
“Me harté de embellecer. Quise mostrar el lado feo, lo roto, lo que ya no tiene arreglo”, confesó en una entrevista. Desde entonces, su obra ha ganado una identidad propia, perturbadora y densa, en la que muñecos rotos, cuervos, plantas salvajes y coches oxidados pueblan escenarios que parecen salidos de una ciudad abandonada. Su estilo, basado en capas infinitas de edición digital, tiene la fuerza del colapso, la estética del desastre, la crudeza de lo perdido.
Leal sigue caminando sobre la fina línea que separa la belleza de la devastación, lo real de lo inventado. Su arte no solo muestra lo que vemos, sino lo que tememos: que todo lo que conocemos, algún día, pueda desaparecer. Y eso es, quizás, lo que más impacta de este nuevo proyecto. Porque, aunque sea una simulación generada por una máquina, no deja de parecer una advertencia.
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