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San Bartolomé de Tirajana

Tunte se tizna de negro para recordar a los carboneros en la XXV Bajada

Las fiestas de San Bartolomé celebran el sábado un acto que añora un oficio casi desaparecido al que se dedicaron decenas de vecinos.

Fiesta de la Bajada del Carbonero en Tunte en una imagen de archivo.

Fiesta de la Bajada del Carbonero en Tunte en una imagen de archivo. / LP/DLP

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Las Palmas de Gran Canaria

Domingo Guerra fue albañil pero durante buena parte de su vida también ejerció como carbonero, de aquellos que convertían la madera de los pinos en carbón para abastecer hornos y chimeneas. Lo hacía para intentar sostener la mermada economía familiar en un Tunte de guerra y posguerra en el que talar los árboles y prender las hoyas estaba prohibido y perseguido por la Guardia Civil, de ahí que aquel oficio realizado durante décadas se ejerciese a partir de mediados de los años 30 de forma clandestina. «Antes, las hoyas de carbón se hacían a escondidas, incluso en medio de los pinos; mi padre llegó a esconder el carbón dentro de la capilla del cementerio para que no se lo quitaran», rememora José Guerra, hijo de Domingo, ya fallecido, y quien desde muy joven ejerció con él este trabajo.

El Ayuntamiento nombró hace 25 años la Plaza del Carbonero y los vecinos impulsaron el acto de la bajada

A pesar de que durante años esta actividad contribuyó a desarrollar la economía de medianías, pues aquellos pinos reconvertidos en carbón luego se vendían casa por casa, a la industria o al puerto, hoy en Tunte el oficio casi ha desaparecido -aún se mantienen unos pocos en Tejeda- aunque sus vecinos mantienen viva la memoria de su pueblo con la celebración de la Bajada del Carbonero, un acto enmarcado dentro de las fiestas patronales de San Bartolomé que el próximo sábado celebra su XXV edición y en la que los asistentes volverán a tiznarse de carbón. Y luego se pasarán por agua.

Celebración de la Bajada del Carbonero en Tunte en una imagen de archivo.

Celebración de la Bajada del Carbonero en Tunte en una imagen de archivo. / LP/DLP

Hace 25 años, por iniciativa de un grupo de vecinos, el Ayuntamiento denominó a una plaza de la zona alta de Tunte como la Plaza del Carbonero. Y eso dio origen a que, en su interés por homenajear la figura de los antiguos carboneros, los residentes siguiesen maquinando para dar un paso más. «Queríamos hacer un homenaje a los carboneros que tanto trabajito pasaron, así que creamos una bajada que salía desde aquella plaza, atravesaba las calles del pueblo y llegando a la plaza de Tunte en la que el elemento principal es carbón, por eso llegamos todos tiznados; y después se sumó la fiesta del agua, para darnos un baño y quitarnos el hollín», recuerda José Juan Armas, historiador local y uno de los impulsores de un evento que «no tiene mucha devoción pero sí mucha fama en la isla».

Autoridades

El oficio de carbonero que da origen a esta fiesta - y que estaba estrechamente ligado al de arriero, pues ellos mismos transportaban su producto una vez elaborado- se desarrolló durante décadas, en la dictadura empezó a prohibirse y tuvo su mayor declive al filo de los años 60, con la llegada de las bombonas de gas. Antaño, los pinos se cortaban en la zona alta de Tunte y allí mismo, dentro del pinar, se hacían las hoyas para convertir la madera en carbón, con el consiguiente riesgo que aquella acción conllevaba para la conservación del campo, pero eso ocurría por el afán de los carboneros de esquivar la acción de las autoridades. Y es que no fueron pocas las veces que la actuación de la Guardia Civil -que entonces tenía cuartel en Tunte- hizo que los carboneros perdieran el producto, enfrentasen multas o acabasen detenidos, de ahí que quienes desempeñaban este oficio tuvieran que ser hábiles para sacar la madera del monte.

Talar los pinos y convertir la madera en carbón estaba prohibido y perseguido por la Guardia Civil

De esos eran Domingo Guerra y su hijo José, dos carboneros que durante años siguieron un oficio que, en realidad, era complementario a sus trabajos, pues uno además de albañil trabajó en las presas y el otro trabajaba en el servicio de recogida de residuos. «Y si tuviera que volver a hacerlo, lo haría», señala José, ya jubilado.

Y al homenaje que cada año Tunte realiza a los carboneros, se suma el reconocimiento que el vecino Tino Guerra realiza a carboneros como José Suárez, Manuel Montesdeoca, José Tejera (Pepe el Negro), Antonio Trujillo o Francisco Mejías en forma de poema: «Le contaremos la historia/de los pobres carboneros/hombres que dieron la vida/por el hambre y por su pueblo...».

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