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Un vecino conflictivo mantiene en vilo desde hace meses a Valleseco

El Ayuntamiento y residentes presentan una veintena de denuncias por la quema de contenedores en alerta máxima, agresiones, amenazas y pintadas

Conflicto vecinal en Valleseco

La Provincia

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Javier Bolaños

Javier Bolaños

Las Palmas de Gran Canaria

Valleseco vive atemorizado desde hace meses por los actos vandálicos de un vecino conflictivo del barrio de Valsendero con posibles problemas de salud mental, que ha llevado a residentes a organizarse para evitar nuevos daños, a la espera todavía sin éxito del amparo de la autoridad judicial. El individuo acumula más de una veintena de denuncias presentadas por la Administración y particulares, y entre sus altercados se incluyen agresiones físicas y amenazas, pinchazos de neumáticos, pintadas intimidantes y lanzamiento de objetos a viviendas. Pero, sobre todo, ha sido supuestamente el causante de la quema de contenedores de basura registrados en estas semanas de máxima alerta por peligro de incendios forestales, que pusieron en riesgo al pueblo y al entorno forestal.

Un contenedor de basura quemado en una zona de vegetación durante la ola de calor.

Un contenedor de basura quemado en una zona de vegetación durante la ola de calor. / LP / DLP

La paz del pequeño núcleo rural de Valsendero se ha visto alterado de forma súbita en los últimos tiempos. Tal es así, que el Ayuntamiento de Valleseco ha solicitado a la autoridad judicial la adopción de medidas cautelares urgentes. Entre ellas, la prohibición de residencia o acercamiento al barrio mediante una orden de alejamiento, la apertura de diligencias penales por los hechos acaecidos, así como la valoración de un posible internamiento psiquiátrico por motivos de salud mental, para proteger tanto a los vecinos como al propio denunciado.

«Sed de venganza»

La lista de hechos constatados recoge la quema de contenedores en momentos de máximo riesgo de incendios forestales por la ola de calor, pintadas en paredes y muros de carretera en las que se puede leer «Sed de venganza. Scar fase», «No se confundan conmigo se los dije soy un perro callejero. Entréguense o revolución Breavheart», «La venganza se sirve en un plato frío. The end ya», «Cuando en un gallinero hay mucho gallo se mata», «Cría cuervos k te sacan los ojos», y otras sin sentido como la frase televisiva «los payasos justicieros».

El clima de tensión propiciado supuestamente por este individuo tiene en vilo al municipio, que reclama medidas antes de que ocurra una desgracia.

Algunos vecinos hablan con temor a identificarse por riesgo a represalias que «la situación es insostenible, algunas personas se ponen a llorar por la incertidumbre y por lo que pudiera llegar a pasar».

Una de las pintadas en los malecones.

Una de las pintadas en los malecones. / LP / DLP

El miedo se ha propagado, especialmente entre las personas mayores, que sufren ansiedad y han dejado de salir de sus casas para evitar chocarse con el individuo. «Nos escupe cuando pasamos por su lado y nos increpa sin razón alguna», relata una vecina. «Vivimos con la sensación de que cualquier día puede pasar algo peor».

El alcalde, José Luis Rodríguez, y sus concejales también han sido insultados y han recibido desprecios públicamente mientras intentaban dialogar y razonar con él.

«Mis hijos tienen miedo, no quieren salir a jugar. Estamos pensando en irnos del barrio, porque vivir así no se aguanta más», detalla una madre. Y otro vecino añade: «Aquí ya no se vive, sobrevivimos».

Guardias nocturnas

La inquietud se extiende a los jóvenes. «Nos da rabia que nuestro barrio, que siempre fue seguro y tranquilo, ahora esté marcado por el miedo. Queremos quedarnos, pero si esto sigue así, muchos se marcharán». Es más, este año los muchachos decidieron suspender una tradición de generaciones, como es subir caminando a Fontanales en la víspera de San Bartolomé. Lo hicieron por miedo a dejar solas a las personas mayores o a que se aprovecharan de su ausencia para cometer más actos delictivos en el barrio.

Los atentados alcanzan a los espacios comunitarios. La cantina, que es el único centro de reunión social, y la sede de la asociación de vecinos han sido atacadas con pintadas, roturas y vertidos de aceite que obligaron a la intervención de Protección Civil.

Uno de los actos vandálicos en el local social.

Uno de los actos vandálicos en el local social. / LP / DLP

La rabia y la impotencia han llevado a los vecinos a organizar guardias nocturnas para protegerse. «Vivimos con miedo, pero también con indignación. No es justo que tengamos que vigilar nuestras casas como si fuéramos nosotros la policía».

La Administración y particulares han presentado una veintena de denuncias, pero el problema se ha ido agravando. La situación está empujando a familias a plantearse abandonar Valsendero, pese a ser un rincón que siempre se caracterizó por su paz y su fuerte arraigo comunitario.

¿Y el juzgado?

El Ayuntamiento de Valleseco ha solicitado al juzgado de Arucas la adopción de medidas urgentes, entre ellas la prohibición de residencia o acercamiento al barrio, y la valoración de un posible internamiento por motivos de salud mental.

El alcalde recalca que «se intentó tener paciencia con él, conscientes de su situación personal, pero ha sobrepasado todos los límites de convivencia. Hemos pedido apoyo a la administración Civil y Judicial, porque la situación desborda las competencias municipales. Nuestro sistema judicial es muy garantista, pero los vecinos no entienden que se ponga en riesgo la convivencia, la seguridad y la libertad de todos, sin que el Estado pueda actuar con la diligencia que se necesita».

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