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Patuco, el perro que sacudió a toda Canarias, ya descansa en paz

El anciano mestizo, rescatado de un contenedor en Vecindario tras ser abandonado, ha fallecido rodeado del amor que nunca tuvo

Fallece Patuco

Fallece Patuco / LP/DLP

Johanna Betancor Galindo

Johanna Betancor Galindo

Las Palmas de Gran Canaria

Murió ayer, tras semanas de lucha y amor, rodeado de quienes decidieron salvarle la vida cuando ya parecía desechado. Patuco, el perro anciano y enfermo que fue arrojado a un contenedor soterrado en Vecindario, se ha convertido en un símbolo de lo que puede cambiar una historia cuando alguien no mira hacia otro lado.

Su despedida ha conmovido a toda Gran Canaria, una isla que lo hizo suyo desde el instante en que su llanto fue escuchado bajo la tapa metálica de la basura.

“Hoy es un día muy triste. Ayer, Patuco partió al cielo”, escribió Leticia Segura, la vecina que lo rescató y denunció los hechos. Desde el Centro de Protección Animal de Santa Lucía de Tirajana, donde fue atendido desde su hallazgo, compartieron palabras de gratitud y dolor.

“Solo quiero quedarme con lo bonito de esta historia. Fuiste un guerrero hasta el final. Te agarraste a la vida con todas tus fuerzas para disfrutar del amor y las atenciones que nunca tuviste”, expresaron. A Patuco le fallaba el cuerpo, pero no la voluntad.

Un llanto bajo un cubículo metálico

Su historia comenzó como una de las más crueles que pueden imaginarse: un perro de catorce años, con cataratas, degeneración neurológica, tumores, un cuerpo exhausto y abandonado como un desecho más. Fue gracias a los gritos ahogados del animal y a la intuición de Leticia que se activó una cadena de humanidad.

Ella, junto a su sobrina y los operarios de recogida, desmontaron la tapa del contenedor y lo rescataron. No llevaba microchip, pero la colaboración vecinal permitió identificar al presunto autor del abandono, un vecino de la misma calle Felipe II, en Vecindario. El SEPRONA de la Guardia Civil lo detuvo como presunto autor de un delito contra los animales, aunque fue puesto en libertad provisional.

Su historia ha sido contada en miles de pantallas

Lo que vino después fue un alud de apoyo. Decenas de personas se ofrecieron a adoptarlo, incluso desde la Península. Llamadas, mensajes, donaciones y palabras de ánimo inundaron el Centro de Protección Animal Municipal. La coordinadora, Ruth Suárez, reconocía entonces que “nunca habíamos vivido algo así”.

Era difícil entender cómo, tras tanto daño, un animal tan frágil pudiera seguir luchando. Pero lo hizo, respiró con dificultad, pero respiró. Comió poco, pero aceptó cada caricia. Su cuerpo no se rindió hasta ahora, cuando por fin pudo marcharse sin miedo, sin frío y sin el vacío del abandono.

“Le doy gracias a Dios cada día por haberte podido salvar de morir en la basura, y que por lo menos tuvieras la oportunidad de sentir el verdadero amor, ese que te intentaron arrebatar”, escribió Leticia, aún conmovida.

Patuco fue cuidado hasta el último suspiro por Amanda Gutiérrez, su familia y los veterinarios que no escatimaron en cuidados. “Gracias, pequeño, gracias por luchar tanto y por darnos una gran lección de vida”, añadieron desde el centro. Y prometieron seguir luchando “para que ese maldito pague por ello”.

El eco de Patuco ya no es un lamento, sino una estela. “Hasta siempre, hermoso Patuco. Súper guerrero. Hoy serás la estrella brillante que nos ilumine el corazón desde allí arriba”, escribía una de las miles de personas que siguieron su historia. Otra apuntaba: “Gracias por no rendirte, por enseñarnos el valor del cariño. Todos te vamos a recordar siempre, pequeño”.

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