Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

¿Coche fantasma en la ladera de Puerto Rico? La montaña lo devoró y el aparcamiento lo provocó

¿Cómo terminó un vehículo en mitad de una pedregosa montaña de Puerto Rico? ¿tiene que ver esto con que aparcar allí sea un deporte extremo?

Un coche cae por un barranco en Puerto Rico y no hay rastro del conductor

La Provincia

Las Palmas de Gran Canaria

En el municipio de Mogán, al sur de la isla de Gran Canaria, ha saltado una historia que parece sacada de una película de supervivencia: un coche abandonado en plena ladera de la montaña, en una zona prácticamente inaccesible por automóvil. Mientras tanto, los conductores de Puerto Rico suspiran por una plaza libre. ¿Coincidencia? Probablemente no.

El hallazgo que dejó perplejos a los vecinos

Un vehículo apareció “plantado” en una ladera pedregosa que desciende sobre la zona de Puerto Rico, en una ubicación que ni los todoterreno más entusiastas se aventuran a alcanzar. La montaña —roca, abrupta y desprovista de paseo asfaltado— nunca fue concebida para que un coche común llegara hasta allí. Y, sin embargo, allí estaba.

Las autoridades municipales del ayuntamiento de Mogán aún no han publicado una nota oficial detallando cómo llegó el coche hasta ese improbable rincón, ni qué investigación interna se ha abierto. De hecho, la ausencia de información es tan notable como la falta de plazas de aparcamiento en la localidad turística.

A medianoche, un coche aparece sin ocupantes en el fondo de un barranco en Puerto Rico, Mogán.

A medianoche, un coche aparece sin ocupantes en el fondo de un barranco en Puerto Rico, Mogán. / LP/DLP

¿Cómo pudo llegar hasta allí ese coche?

Si aceptamos que nadie se puso a escalar la ladera como si fuera un rally de montaña, las hipótesis son varias y todas igual disparatadas:

  • Que alguien aparcó legalmente en la calle, se despistó, y acabó bajando la ladera en modo “senda libre”.
  • Que el coche fue remolcado o arrastrado hasta allí por alguna grúa inexperta en terrenos rocosos (y luego abandonado ante el desconcierto).
  • Que el vehículo fue depositado allí para evitar que ocupara una plaza “útil” en la zona de aparcamientos más demandados.
  • Sea cual fuera el caso, lo cierto es que el coche terminó en un entorno que no se concibió para aparcar… y menos para abandonar.

¿Qué saben las autoridades sobre lo ocurrido?

Fuentes locales consultadas señalan que el departamento de Movilidad de Mogán tiene constancia del elevado número de vehículos aparcados en lugares poco adecuados, y este incidente se está considerando como una llamada de atención. No se ha hecho público ningún informe oficial que confirme el origen del vehículo, ni si se trataba de un coche regular, robado o simplemente olvidado.

Por su parte, la Policía Local de Mogán suele recordar que un coche se considera abandonado si permanece “inmóvil durante un tiempo prolongado” y “no puede desplazarse por sus propios medios” o “carece de placas”. Aunque no hay comunicación específica para este caso, la normativa regional aplicable podría entrar en juego si se demuestra tal condición.

Puerto de Mogán

Puerto de Mogán / Andrés Cruz

Los servicios de retirada de vehículos han intervenido en otras ocasiones por coches abandonados en vías públicas, pero en este escenario de ladera inaccesible la logística se complica. De hecho, algunas fuentes municipales indican que se tuvo que coordinar una grúa especial y un equipo de salvamento para acceder al vehículo sin causar daños en el entorno —lo cual explica el retraso en la retirada.

¿Y cómo se retiró finalmente el coche?

Según testimonios de operarios y vecinos que han visto parte del operativo, el procedimiento fue el siguiente: primero, se aseguró la zona para evitar riesgos de desprendimientos o caída de escombros; luego, una grúa articulada subió por un camino de servicio o sendero adaptado —y se produjo, modestamente, uno de los momentos más “épicos” del aparcamiento en los alrededores de Puerto Rico—. El coche fue izado y retirado, dejando tras de sí la ladera algo más libre… aunque el hueco que deja en el aparcamiento sigue vacío.

La operación, aunque ejecutada sin incidentes mayores, puso de relieve la escasez de plazas de aparcamiento en ese enclave turístico: mientras una grúa arrancaba un coche de una montaña, decenas de visitantes bajaban la calle buscando —sin éxito— un hueco para dejar su turismo.

El trasfondo: cuando aparcar en Puerto Rico es como jugar a las sillas musicales

En Puerto Rico, localidad creada como centro turístico en una costa de relieve acusado —Parte del municipio de Mogán, la demanda de aparcamiento supera la oferta, especialmente en temporada alta. La geografía —barrancos, laderas, caminos estrechos— no favorece la construcción de grandes parkings.

Los visitantes de la zona ya saben que aparcar requiere paciencia, plan B, o buenos zapatos para caminar desde unos metros más allá. Los que tienen suerte aparcan, los demás… miran su coche como el que mira un zorro que se zampa su picnic.

Y cuando aparece un coche abandonado en la montaña, uno se pregunta si tal vez se hizo “hueco” allí como experiencia alternativa de aparcamiento: “si no me dejan plaza… pues aparco en la montaña”. Broma aparte, es una radiografía del problema.

Humor sobre ruedas… y sobre piedras

Imaginen al conductor bajando del coche, mirando la roca y diciendo: “Bueno… no encontré plaza en la calle, así que aparqué donde nadie aparca”. Y ahí queda el coche, haciendo de “plaza improvisada”. Mientras tanto, los turistas delante del parking de la playa, dando vueltas como satélites en órbita.

Un cartel ficticio junto al lugar podría decir: “Zona de aparcamiento exclusivo para coches fuera de la reserva de plazas. Se recomienda tracción… en arena… y valor”.

El incidente invita a reflexionar riendo un poco: ¿prefieren subir la ladera para aparcar o dar otra vuelta al aparcamiento lleno? El coche abandonado ya eligió la montaña.

¿Qué se necesita para que el aparcamiento deje de ser misión imposible?

  • Construir más plazas de aparcamiento reguladas en zonas estratégicas de Puerto Rico, favoreciendo la rotación de vehículos.
  • Informar a los conductores con claridad sobre zonas de aparcamiento, horarios, tarifas y tiempo máximo.
  • Vigilar activamente los vehículos que permanecen largos periodos en el mismo sitio para liberar la rotación.
  • Explorar la creación de zonas alternativas o aparcamientos públicos subterráneos o en planta en zonas planas —aunque el relieve de la zona complica esta opción.
  • Incentivar el uso del transporte público o lanzaderas desde puntos periféricos para descongestionar el centro turístico.

El episodio del coche abandonado en la ladera de Puerto Rico funciona como metáfora —y con cierto humor— de lo que muchos conductores experimentan al llegar al sur de Gran Canaria: plazas escasas, calles repletas, aparcamiento difícil… y al final alguien ha decidido aparcar montaña arriba. Puede que ese coche no buscara plaza; puede que haya buscado invisibilidad. Pero lo cierto es que su presencia nos recuerda lo endémico del problema del aparcamiento en Puerto Rico.

Tracking Pixel Contents