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El secuestro de Eufemiano Fuentes en la mansión que acaba de comprar la UD Las Palmas

En 1976, el empresario y expresidente del club fue secuestrado en su casa de Las Meleguinas. Cuatro meses después apareció muerto en un pozo. Fue uno de los casos más polémicos y misteriosos de las últimas décadas.

Vista de la casa recién comprada por la UD Las Palmas, con fotografías a la izquierda de Eufemiano Fuentes Díaz y Ángel Cabrera Batista 'el Rubio'.

Vista de la casa recién comprada por la UD Las Palmas, con fotografías a la izquierda de Eufemiano Fuentes Díaz y Ángel Cabrera Batista 'el Rubio'. / José Carlos Guerra

Héctor Rosales

Héctor Rosales

Las Palmas de Gran Canaria

La mansión que la UD Las Palmas ha adquirido recientemente en Las Meleguinas, en el municipio de Santa Brígida, fue el escenario de uno de los sucesos más impactantes del siglo XX en Gran Canaria. En la madrugada del 2 de junio de 1976, el empresario tabaquero y expresidente del club, Eufemiano Fuentes Díaz, fue secuestrado en su propia casa. Meses más tarde, su cuerpo apareció mutilado en un pozo.

Eufemiano Fuentes había heredado una gran fortuna de su padre, fundador de la tabaquera La Favorita. Vinculado a Falange Española y a las llamadas Brigadas del Amanecer, grupos falangistas que participaron en detenciones y ejecuciones en los primeros años de la dictadura, consolidó tras la guerra una estrecha relación con el poder y se convirtió en una de las figuras más influyentes de la isla. Llegó a presidir la UD Las Palmas entre 1950 y 1955. Tras la caída del régimen, en aquel clima de cambio político y social, su perfil lo dejaba particularmente expuesto.

La investigación apuntó pronto hacia un sospechoso: Ángel Cabrera Batista, conocido como El Rubio. Su larga huida, que se prolongó durante trece años, mantuvo vivo el interés público en un caso que nunca dejó de generar teorías y especulaciones. Se habló de móviles políticos, por sus vínculos con Falange y su papel en la represión franquista, y hasta de una desaparición fingida, pero nada de ello llegó a demostrarse.

La mansión que perteneció a Eufemiano Fuentes Díaz, recién vendida a la UD Las Palmas.

La mansión que perteneció a Eufemiano Fuentes Díaz, recién vendida a la UD Las Palmas. / José Carlos Guerra

El secuestro en Las Meleguinas

A las 04:30 de la madrugada, un golpe seco despertó a Antonia Naranjo. Junto a ella dormía su marido, Eufemiano Fuentes. En la oscuridad alcanzó a ver a un hombre que apuntaba con un arma a su marido.

En pijama, Fuentes fue obligado a conducir su propio Cadillac bajo amenaza. Su esposa quedó atrás, con la advertencia de no avisar a nadie. Horas después, su hija Teresa denunció el secuestro ante la policía. En la casa quedó una nota que exigía cerca de cien millones de pesetas a cambio de su liberación.

Sorprendió la facilidad con que lograron secuestrar a uno de los hombres más poderosos de la isla, pese a vivir en una mansión con vigilancia. Más desconcertante aún fue que todo aquello se atribuyera a una sola persona.

En los días siguientes, la familia recibió llamadas —según relataría después Teresa— de supuestos emisarios del MPAIAC y de un hombre que se hacía llamar Rojo 13. Aquello llevó a las autoridades a sospechar de los independentistas canarios, aunque la pista se descartó con rapidez.

En un primer momento se acordó el pago del rescate. Varios agentes de la Policía se presentaron en el cementerio de San Lázaro, camuflados, pero el secuestrador detectó su presencia y abrió fuego, hiriendo a uno de ellos. Sería la última vez, durante los trece años siguientes, en que las fuerzas de seguridad tendrían tan cerca a El Rubio, a quien las autoridades señalaron desde los primeros días como principal sospechoso.

La búsqueda de El Rubio dejó varias víctimas. En Arucas, el subinspector Rey Mariño cayó abatido durante un tiroteo con el fugitivo, del que Cabrera saldría absuelto. En Tenerife, un joven inocente, Bartolomé García Lorenzo, fue asesinado por error al ser confundido con el secuestrador. Los agentes implicados cumplirían dos años de prisión.

El hallazgo del cuerpo

Cuatro meses después, el cuerpo de Eufemiano Fuentes fue hallado en un pozo. Estaba descuartizado y solo pudo identificarse por la bata y las zapatillas que vestía la noche del secuestro. Le faltaban la cabeza y las piernas, un detalle que avivó las dudas sobre su verdadera identidad. Algunos pensaron que los restos no eran suyos; otros, que el empresario había fingido su muerte para desaparecer.

Tras el hallazgo, El Rubio desapareció. Durante años se convirtió en el hombre más buscado de Canarias. Según las crónicas de la época, viajó a Argel, donde llegó a reunirse con el líder independentista Antonio Cubillo, aunque este acabaría rechazándolo al descubrir que se trataba de un delincuente común.

Pasaron más de diez años antes de que la justicia pudiera alcanzarlo, mientras en la isla se multiplicaban los rumores y las versiones sobre lo ocurrido. En 1989, cuando los delitos estaban a punto de prescribir, El Rubio se entregó voluntariamente en la capital grancanaria.

Ángel Cabrera Batista, alias El Rubio, durante el juicio.

Ángel Cabrera Batista, alias El Rubio, durante el juicio. / Juan Gregorio

Juicio y condena

El juicio contra Ángel Cabrera Batista se celebró el 15 de octubre de 1990 en la Audiencia Provincial de Las Palmas, en una única sesión que atrajo a muchos curiosos y generó una gran expectación mediática. El Rubio permaneció en silencio durante todo el proceso y ni siquiera respondió al juez cuando le pidió que se identificara.

Una semana más tarde, el tribunal lo condenó a doce años de prisión. Como suele ser habitual, ninguna de las partes quedó satisfecha. La acusación pública y la particular consideraron la pena demasiado leve, mientras que la defensa la calificó de excesiva. El Tribunal Supremo acabaría elevando la condena a treinta y cuatro años y un día de cárcel, que posteriormente se redujo en una década.

A comienzos de 2005, cuando su salud estaba ya muy deteriorada, fue excarcelado. Murió tres semanas después, víctima de un cáncer, sin haber revelado nunca su versión de lo ocurrido y declarándose siempre inocente.

Casi medio siglo después del suceso, la UD Las Palmas ha comprado la mansión de Las Meleguinas para transformarla en un hotel de lujo y centro de concentración para el primer equipo. Las obras comenzarán en enero de 2026, con una inversión de ocho millones de euros, y el complejo prevé abrir sus puertas en el verano de 2027.

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