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Las cascadas de Los Azulejos atraen a decenas de personas a Mogán tras una noche de lluvias sin incidentes graves por la borrasca Claudia

Residentes y turistas se acercaron a disfrutar de un fenómeno natural que no registró contratiempos en el municipio más allá de desprendimientos en la carretera, que dejaron El Caidero incomunicado durante unas horas

Cascadas en Los Azulejos de Veneguera tras la borrasca Claudia

Nayra Bajo de Vera

Nayra Bajo de Vera

Nayra Bajo de Vera

Mogán

La borrasca Claudia deja un paisaje lleno de cascadas en Los Azulejos de Veneguera y ningún incidente grave en su paso por el sur de Gran Canaria. Más allá de la caída de algunos muros y los desprendimientos en varias carreteras, que cerraron el acceso a El Caidero (Arguineguín) durante unas horas, la noche de lluvias no trajo consigo problemas de peso. Así, se hizo posible que la gente aprovechase el día siguiente para disfrutar de un espectáculo natural que congregó a decenas de personas entre las montañas de Mogán.

Eduardo Rúa-Figueroa Suárez es uno de los más madrugadores. Llegó desde Telde junto a un amigo suyo poco después de las 7:00 de la mañana, equipado con ropa para hacer senderismo, una mochila y un buen bastón de madera. Tal y como cuenta, ellos dos fueron los primeros en llegar a Los Azulejos, y no fue hasta que emprendieron el camino de bajada cuando comenzaron a ver a otras personas que también acudieron a ver las cascadas.

Un día ideal para hacer senderismo

"Sabíamos que, si llueve fuerte por la noche, al día siguiente se pone esto maravilloso. Siempre estamos haciendo senderismo por toda la Isla, así que un día toca aquí, un día toca allá. Hoy era el día ideal para esto", relata Eduardo. Además, encontraron algunas personas que también hacían barranquismo.

A primera hora del día pudieron ver cómo los desprendimientos dejaron rocas, tierra y barro en las carreteras que, a lo largo de la mañana, fueron despejadas por operarios municipales y de Carreteras. Apenas quedaban obstáculos por el camino para cuando Eduardo y su amigo se marcharon, si bien no pudieron realizar el sendero completo debido al aumento del caudal en el barranco que lo cruza.

Eduardo Rúa-Figueroa Suárez, en Los Azulejos de Veneguera, frente a una cascada

Eduardo Rúa-Figueroa Suárez, en Los Azulejos de Veneguera, frente a una cascada / N. B. V.

Actuaciones de prevención en el municipio

La alcaldesa de Mogán, Onalia Bueno García, explica que "desde las 4:30 de la mañana se activó la maquinaria del Ayuntamiento. Una fue desde Lomo Quiebre hasta el límite municipal en Degollada de Tasarte y, también, se activó toda la maquinaria de red eléctrica y conservación para la carretera de Cercados de Espino hasta Soria". En estas actuaciones, cuenta, participaron tanto operarios municipales como de Protección Civil y Carreteras, abarcando zonas afectadas como la GC-500.

El mayor incidente registrado en el municipio de Mogán fue el corte en la carretera de acceso a El Caidero, en Arguineguín, pero el despliegue preventivo permitió despejar el camino y reanudar las conexiones con normalidad en horario de mañana.

Otros años, cuando ha habido lluvias fuertes, se han llegado a inundar las plantas bajas de viviendas ubicadas en Tauro debido a que en su momento se colocó arena en la playa, delante de las casas, ocasionando un efecto tapón que hacía que cuando llovía el agua se quedase empozada y las casas se inundasen. Por otro lado, tampoco se han inundado los negocios y locales comerciales ubicados en la zona de Puerto Rico.

Una borrasca debilitada deja agua para la agricultura

Bueno asegura que, "en algún momento, debe ser que se debilitó la borrasca Claudia y no vino con viento, por lo menos en Mogán. Esa fue la lotería que nos tocó porque ha sido un temporal del sur que, como dicen los mayores, deja agua pero hace mucho destrozo. Esta puede ser una excepción porque ha dejado agua, pero no ha habido destrozo".

Además, apunta que una de las grandes ventajas es que las precipitaciones están permitiendo que se llenen los pozos para la agricultura después de un largo periodo mucho más seco. Aún no están disponibles los datos sobre cuánta agua ha entrado en las presas de Soria, Salto del Perro y el Mulato, pero sí se conoce que hay caudal en los barrancos de Arguineguín, Veneguera y Mogán.

"Entendemos que mañana tendría que bajar Sanidad a la playa porque, gracias a este temporal, entendemos que se ha llevado todo lo que ha generado la piscifactoría de Telde", añade la alcaldesa. En cualquier caso, matiza: "Llevamos una semana sin playa. Hasta que no haya unas analíticas, no se puede abrir".

Cascadas en familia

Ante la falta de incidentes graves, y sin que haya habido heridos, las grandes protagonistas de este jueves en Mogán han sido las cascadas de Los Azulejos, un fenómeno que no sucede sino cuando hay precipitaciones abundantes. Davinia Monzón González y Josué Hernández Sánchez son algunas de las personas que enfilaron el coche hasta Los Azulejos junto a sus dos hijos pequeños, aprovechando que se habían suspendido las clases en el colegio como medida preventiva por la borrasca.

Davinia ha vivido desde siempre en el pueblo de Veneguera, por lo que es un fenómeno que ha visto durante "toda la vida" cada vez que llueve fuerte. "Pero seguiré viniendo cada vez que llueva. Es algo que no te puedes perder", subraya.

Ahora puede disfrutar de las cascadas junto a su marido y sus dos hijos, a quienes le gustaría traer cada vez que tengan ocasión: "Hay que aprovechar el día que llueve para salir con los niños para que lo disfruten".

Una cascada en Los Azulejos de Veneguera vista desde abajo

Una cascada en Los Azulejos de Veneguera vista desde abajo / N. B. V.

Un "espectáculo excepcional"

A pesar de la cantidad de agua acumulada, aseguran que en casa, por la noche, no fueron conscientes de los chubascos. Del mismo modo lo comenta otro vecino de la zona, quien indica que "no ocurrió nada" de gravedad en el vecindario a pesar de las lluvias. Según pudo escuchar, comenzaron a repicar en los techos en torno a las 23:00 horas y no cesaron hasta, aproximadamente, las 6:00 de la mañana.

Algunos de sus familiares, que han venido una temporada de visita desde País Vasco, quisieron aprovechar la ocasión para presenciar la caída del agua en directo: "Es un espectáculo excepcional que ocurre muy de vez en cuando porque no llovía desde primavera y ya, hasta el año que viene, no lloverá más, o sea que hay que venir a verlo".

Varias familias de canarios y canarias dedicaron una parte de su día en ir hasta Mogán para apreciar la caída del agua y tomar algunas fotos. También por allí pasaron pequeños grupos de turistas que tuvieron la suerte de coincidir en el espacio y el tiempo para ver este fenómeno del que no tenían conocimiento. De hecho, algunos fueron pillados totalmente por sorpresa, ya que aparecieron por Los Azulejos con pantalones cortos y camisetas de asillas.

La naturaleza tras la lente

Quien sí iba bien preparado es Paul Hrmo, un canadiense que vestía ropa de senderismo y cargaba en sus manos una cámara apuntando a las cascadas. Hace unos días estaba haciendo turismo junto a su mujer por Marruecos y, debido a la proximidad con el Archipiélago, decidieron quedarse también un tiempo en las Islas: "No quería perder la oportunidad de visitar Canarias. Investigué un poco y Los Azulejos era un lugar de especial interés para mí por los colores. El agua es un plus. Desde la distancia ya vi varias cascadas".

Paul hace una foto de las cascadas con su cámara

Paul Hrmo hace una foto de las cascadas con su cámara / N. B. V.

Paul cuenta que la fotografía es uno de sus pasatiempos favoritos. El poder capturar momentos y lugares a través de la lente, sumado a la exploración de los espacios naturales que tanto le apasionan, hace que sus viajes sean redondos. "Se trata de no dañar la naturaleza y llevarme algunas fotografías conmigo. No soy una persona de playa; quiero ver la naturaleza y la gente del lugar en el que estoy, y eso te da las imágenes auténticas. Esa es mi forma de viajar", desgana.

Entre los viajeros que pasaron por allí se encontraban Jan y Esther, un matrimonio de holandeses que no vinieron expresamente a ver las cascadas, ni tampoco tenían conocimiento de que ocurriese este fenómeno. Lo que había despertado su interés inicialmente, cuando estaban organizando el viaje, eran los colores que se pueden ver en Los Azulejos de Veneguera. Por eso, la oportunidad de ver las cascadas resultó en una sorpresa muy agradable que aportó valor añadido.

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