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Salud pública

Siete playas reabren al baño y otras diez siguen cerradas por el vertido

Patalavaca, Anfi, Amadores, El Perchel, El Yodo, Puerto Rico y Playa de Mogán recuperan la normalidad tras más de una semana con bandera roja

Cartel de prohición del baño en la playa de Mogán

Cartel de prohición del baño en la playa de Mogán / Andrés Cruz

Elena Montesdeoca Herrera

Las Palmas de Gran Canaria

Gran Canaria afronta su segundo fin de semana con 10 playas cerradas debido a un vertido de materia orgánica en descomposición procedente de piscifactorías en la costa de Telde, un incidente que investiga desde hace casi un mes el Seprona de la Guardia Civil a petición de la Fiscalía de Medio Ambiente. A pesar de esta situación, el municipio de Mogán reabrió ayer seis de sus playas tras recibir resultados favorables en los análisis de agua realizados por Salud Pública. Los arenales abiertos son Playa de Mogán, Puerto Rico, Anfi del Mar, Patalavaca y El Perchel, mientras que Las Marañuelas, Costa Alegre, Tauro, Taurito y El Cura permanecen cerradas por precaución. Asimismo, el municipio de Santa Lucía de Tirajana también permitió ayer de nuevo el baño en El Yodo. La isla continúa en alerta por contaminación marina.

Telde, epicentro del vertido

En Telde, epicentro del vertido de materia orgánica que afecta a la costa del sureste y sur de la isla, el Ayuntamiento mantiene desde hace 13 días la prohibición del baño en las playas de Melenara, Salinetas y Aguadulce, a las que esta semana se sumaron Tufia y Ojos de Garza. Ante la persistencia del episodio de contaminación los vecinos y colectivos ecologistas del municipio han convocado una manifestación para mañana a las 11:00 horas de la mañana, que recorrerá el tramo desde Melenara hasta Salinetas. Los organizadores han expresado su profunda preocupación por la contaminación, que atribuyen a las jaulas de acuicultura instaladas frente a la costa, y denuncian la «inacción de las administraciones competentes».

La situación en Telde ha impactado especialmente a los hosteleros de la avenida de la playa de Melenara, quienes, a pesar del buen tiempo y de los días soleados, observan cómo sus terrazas permanecen cada vez más vacías debido a que la playa continúa cerrada y desierta de bañistas.

Impacto económico y falta de respuestas

«Hay turistas que han contratado una semana en un establecimiento hotelero del municipio y no se han podido bañar a pesar de que el clima es estupendo», señaló ayer Onalia Bueno, alcaldesa de Mogán. La regidora destacó que esta situación no solo afecta a la imagen del municipio, sino que también repercute en los ingresos del Ayuntamiento, especialmente por la ausencia de los servicios de hamacas y sombrillas, y genera pérdidas económicas en los establecimientos de restauración de la zona. «Los turistas, por el cierre de playas, cogen sus coches y se van o al hotel en donde están hospedados o a otros municipios de la isla y, por tanto, no disfrutan de Mogán», argumentó la edil. Además, la preocupación por el cierre de las playas de Mogán se intensifica teniendo en cuenta que este es el único municipio de España con una tasa turística de 0,15 euros por persona y día.

La alcaldesa, que la semana pasada adelantó que estudiaría emprender acciones legales -aunque no especificó contra quién-, afirmó ayer que se encuentra a la espera de que la Fiscalía de Medio Ambiente y el Seprona identifiquen el origen del vertido. Una vez obtenida esa información, la regidora tomará las decisiones oportunas para proteger los intereses del municipio y «personarse a futuro en esa causa por los prejuicios económicos».

Por su parte, fuentes de la Federación de Empresarios y Hostelería de la provincia de Las Palmas destacaron que los trabajadores de Mogán están preocupados por la situación. Además, los representantes del sector denuncian que las consejerías competentes «no están ofreciendo información clara a la ciudadanía», lo que aumenta la incertidumbre tanto entre residentes como entre turistas.

En este escenario y consultadas por este periódico, tanto la consejería de Sanidad como la de Transición Ecológica del Gobierno canario siguen sin aclarar cuál es el origen del vertido inicial que mató a miles de peces de la empresa Aquanaria, que interpuso denuncia ante el Seprona. «De momento no se trata de un atentado medioambiental», señalan portavoces de la consejería.

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