Arte | Exposiciones
El comisario canario Álvaro Rodríguez relee las instrucciones de Yoko Ono en el MUSAC
El Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León (MUSAC) acoge la exposición "Yoko Ono. Insound and Instructure", que recorre su trayectoria artística a través de más de 70 obras creadas entre 1961 y 2015.

El laberinto de ‘A Maze’, de la artista japonesa, en ‘Yoko Ono. Insound and Instructure’ del MUSAC. / lp/dlp
Yoko Ono (Tokio, 1933), figura pionera de la performance e impulsora del movimiento artístico Fluxus, construye en el Museo de Arte Contemporáneo de Castilla Y León (MUSAC) una exposición articulada a partir de su manual de instrucciones, Pomelo (1964). El texto de la cineasta experimental e impulsora temprana del arte participativo incluye 200 nociones mínimas para ensamblar y desmontar obras como un juego de piezas, y es ese repertorio de órdenes el que dicta la gramática del montaje comisariado por el director canario del MUSAC, Álvaro Rodríguez Fominaya, quien se leyó este manuscrito al dedillo para dar lugar a la muestra más extensa dedicada a Ono en España en la última década.
La exposición Yoko Ono. Insound and Instructure se despliega en 1.700 m2, reúne más de 70 obras y cubre un arco cronológico que va de 1961 a 2015, supervisado y seleccionado por los otros dos comisarios John Hendricks y Conor Monaghan, ambos parte del equipo de Ono y el movimiento Fluxus. El proyecto honra a la creadora japonesa, que releyó las relaciones entre idea, lenguaje y participación, y entendió al espectador como instrumento parte de la obra. «Yoko Ono forma parte del cánon de la historia del arte contemporáneo y está en un momento extraordinario de reconocimiento por parte de los historiadores y las instituciones museísticas», asegura Rodríguez.
Orígenes
Cuando el director del MUSAC recuerda su primera toma de contacto con Ono, se retrotrae al punto de partida de su trayectoria laboral, el Centro Atlántico de Arte Moderno (CAAM). Formado en Historia del Arte, el comisario canario ha trabajado en centros de referencia en Europa, Asia y Estados Unidos, iniciándose en 2002 en el CAAM, como conservador y director en funciones, en el periodo desde 2002 hasta 2008.
En las salas del centro grancanario gestionó la instalación de vídeo Onochord, cuyo montaje incluyó la llegada desde el estudio de Ono de decenas de linternas que se repartieron entre el público y que, como él mismo confiesa, «muchísima gente en Gran Canaria seguramente conservará esta obra original de Ono todavía en casa».
Parada en China
Tras su experiencia en el CAAM, tomó escala internacional con la dirección de Parasite Art Space en Hong Kong, uno de los centros de arte más influyentes de Asia, y posteriormente se incorporó al Museo Guggenheim de Nueva York como comisario con responsabilidad directa sobre la programación del Guggenheim Bilbao. Fue allí donde codirigió la retrospectiva más ambiciosa de Ono hasta entonces, un proyecto académico que marcó un diferencial en su lectura de la artista y que cimenta la experiencia con la que hoy vuelve a dialogar con su obra desde el MUSAC.
En el recorrido por el museo leonés, la pieza Entrance (1990) se lee como el preámbulo del libro escrito por Ono, en el que segrega el camino a tomar por el espectador. La primera lección de la artista presenta tres bifurcaciones con las que acceder a la exposición mediante cortinas, un tobogán o un pasillo con espejos. Elegir un itinerario equivale a aplicar una instrucción, lo que sitúa al visitante no como un receptor pasivo, sino como un agente de la obra, una maniobra que trató de arrebatarle al capitalismo el mercantilismo del arte.
Recorrido
«Desde la obra Pieza para reparar, en la que el público repara una serie de cerámicas que están rotas mediante la técnica del kintsugi japonés, hasta la obra laberíntica en cristal A Maze (1971), o Pintura para dibujar un círculo (1964), Ono permite de forma colectiva entender las instrucciones que ofrece», enumera el director del museo. Para el diseño de esta guía, los comisarios han entendido la secuencia de las obras más por afinidades que por órden cronológico. Así las piezas de épocas distintas dialogan y revelan continuidades formales y conceptuales.
Se incluye Pintura de techo, pieza mostrada en 1966 en la Indica Gallery de Londres. En la sala, una escalera blanca invita a subir con la imaginación hasta un marco suspendido en el techo. De ese marco pende una lupa en cadena. Al mirar a través de la lente, el espectador encuentra una instrucción mínima y rotunda, «YES». Fue así, a través de esta pieza, como Yoko Ono conoció a John Lennon, quien conmovido por la positividad que transmitía, solicitó poder hablar con ella.
De carácter poliédrico, Ono ha expuesto en el MoMA, la Neue Nationalgalerie de Berlín o la Tate Modern; también ha sido objeto de biografías, y documentales como John & Yoko: One To One, dirigido por Kevin Macdonald y Sam Rice-Edwards; ganadora del León de Oro en la Bienal de Venecia o protagonista de aquella monumental retrospectiva que en 2014 le dedicó el Museo Guggenheim Bilbao.
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