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¿Los gusanos sustituirán a la carne en 2050? El Foro de Turismo de Maspalomas reflexiona sobre el futuro de la cocina

Pere Castells, presidente de Science and Cooking World Congress y asesor de El Bulli, ofreció su visión sobre los desafíos actuales y futuros que afronta la gastronomía.

Pere Castells, , presidente de Science and Cooking World Congress y asesor de El Bulli, en el XII Foro Internacional de Turismo de Maspalomas

Pere Castells, , presidente de Science and Cooking World Congress y asesor de El Bulli, en el XII Foro Internacional de Turismo de Maspalomas / LP/DLP

San Bartolomé de Tirajana

La segunda y última jornada del XII Foro Internacional de Turismo de Maspalomas arrancó con un desayuno especial a cargo de Pere Castells, presidente de Science and Cooking World Congress y asesor de El Bulli: gominola de cupuaçu, spray de de jambú y espatiol y unos gramos de gusanos de harina.

Con el impacto de este menú, Castells empezó su discurso sobre los dilemas que afronta la cocina y su posible futuro, que pasa porque «en el año 2050 los insectos sustituyan la proteína que hoy tomamos de los animales», afirmó.

No fue la única polémica que quiso afrontar Castells. Criticó «el fundamentalismo» sobre el producto de proximidad, defendió al microondas y se lanzó contra «la mitificación» de la cocina de la abuela. Pero también dejó espacio para el optimismo e insistió en que «no debemos perder el hábito de cocinar» y aseguró que el futuro de la cocina está en el colectivismo. Comedores de hospitales, residencias, empresas, escuelas… lugares con miles de comensales en cada comida y en los que el producto debe ser mejorado cuanto antes.

A la hora de defender las ventajas de una dieta rica en tenebrios, Castells quiso ampliar «la mirada occidental que rechaza los insectos pero que come gambas, producto igual de chocante en otras partes del mundo». En ese año 2050, no ve ni alimentos sintéticos, «son muy caros», ni tampoco un robot humanoide que cocine con inteligencia artificial, «hay una cosa que no tendrá: el trato directo, de acogida».

Contra el «fundamentalismo» por el producto de kilómetro cero

En cuanto al «fundamentalismo» por el producto de kilómetro cero, quiso hacer ver que desde cada sitio se es responsable de haber generado una economía en otro lugar del mundo que depende de nuestro consumo. Y pone un ejemplo con Canarias: «Si Europa dejara de comprar plátanos, sería un problema grave aquí».

«Consumir una zanahoria de tu huerto es más caro que comprarla», añadió. Y señaló que «necesitamos a la industria alimentaria porque no somos capaces de desarrollar todos los alimentos, no toda la población puede tener su propio huerto».

Su oda al microondas incluyó una enumeración de sus ventajas: «Es barato, sostenible, eficiente y limpio». Para defenderlo, Castells sentenció que «cocina distinto, pero como no estamos acostumbrados decimos que lo hace mal». Aún así, reconoció que él las tortillas las hace en una cocina de inducción.

«Hay que obligarse a cocinar»

Castells se declaró un «acérrimo» partidario de obligarse a cocinar, ya que es un hábito que no debe perderse, aunque criticó la «mitificación» de la cocina de la abuela. «No todas cocinan bien», argumentó.

Tampoco dejó pasar la oportunidad de mostrarse descreído con la moda de la comida a domicilio. «No me gusta y me parece muy raro todo el mundo del delivery», declaró, aunque reconoció que ya en Pompeya «nadie cocinaba en casa».

En cuanto al futuro, Castells apuntó a la cocina «de colectividades», la que se desarrolla en hospitales, residencias, escuelas y empresas, como un campo muy importante donde hay una gran capacidad de evolución. «En los hospitales se come fatal, hay mucho que mejorar y se puede hacer», declaró, antes de invitar a los cientos de alumnos de hostelería que asistieron a ExpoMeloneras que miraran hacia ese sector. «Será aún más importante con el paso de los años, a medida que más gente envejezca», vaticinó.

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