Entrevista |
Lola Voltes, psicóloga en los centros de crisis 24 horas: «Cada vez más adolescentes ejercen ciberviolencia»
La especialista sanitaria trabajó en diferentes recursos de la Red de Violencia de Género y actualmente da atención a víctimas de violencia sexual en los recursos de emergencia

Lola Voltes, psicóloga. / lp/dlp
La violencia sexual es un tipo de violencia de género. ¿Cómo se relacionan entre sí en su desempeño en los centros de crisis 24 horas?
En los centros de crisis 24 horas atendemos a menores y mujeres. Las intervenciones que realizamos tienen que ver con la violencia sexual, que es un tipo de violencia de género. Somos un recurso especializado, pero estas violencias pueden darse tanto dentro del ámbito de la pareja como fuera de él. Cuando se trata de violencia en pareja, hacemos la intervención en los centros y luego derivamos a recursos especializados de violencia de género. Si estos recursos están saturados, intervenimos a las mujeres en crisis para que estas no queden en un limbo de desatención y les proporcionamos un acompañamiento integral. Hay muchos casos en los que la violencia sexual se da por parte de una persona desconocida, un familiar, un amigo o incluso un compañero de trabajo. Atendemos al ámbito laboral y las intervenciones especializadas se derivan a los recursos de violencia de género.
¿Cuál es el protocolo de actuación en estos casos? ¿Hay diferencias en cómo abordan una situación de violencia de género?
Evitamos que las víctimas desarrollen trastornos de estrés postraumático y de tipo conductual, prevenimos problemáticas de tipo relacional, a nivel afectivo o afectivo sexual. En estos casos hacemos una intervención especializada, centradas en impedir el desarrollo de fobias sociales o conductas hipersexualizadas. Es una terapia cognitiva conductual, centrada en el trauma y se hace una intervención adaptada a cada persona y gradual, es decir, que puede adaptarse tanto a la edad como al tipo de agresión que ha padecido.
¿Tratan un perfil predominante en cuanto a víctimas de violencia de género?
Cualquier mujer puede ser susceptible de ser víctima de violencia de género, independientemente de su edad, estatus social, nivel económico o educativo. Es un mito, porque el patriarcado nos atraviesa a todas las mujeres y es transversal a todas las culturas, en mayor o menor medida dependiendo de las políticas de prevención. Cualquier mujer está expuesta.
¿Cómo abordan ese trauma que puede enquistarse en las que lo sufren?
Un factor protector de psicopatologías en el futuro es que se trate una intervención temprana con la víctima, esto favorece la prevención del desarrollo de psicopatologías. Si no se recibe un apoyo psicológico se pueden desarrollar efectos a largo plazo como el estrés postraumático, depresión o ansiedad crónica, dificultades en la vida íntima o emocional, mayor riesgo de consumo de sustancias... Por eso es tan importante la intervención temprana, no solo intervenimos con víctimas en el presente, sino también con personas que han sufrido violencias en el pasado y que no se han tratado.
¿Cómo funciona este recurso?
Un centro de atención integral 24 horas a víctimas de violencia sexual es un recurso del Gobierno de Canarias que se gestiona a través del Instituto Canario de Igualdad (ICI), de acuerdo con la Ley Orgánica de la Ley de Garantía de la Libertad Sexual y la Lopivi, y se financia con los fondos europeos del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. Trabajamos las 24 horas, los siete días de la semana y 365 días del año para prestar atención psicológica, social y jurídica. No solo atendemos a las víctimas, sino a sus familiares. Estamos en todas las Islas y atendemos a mujeres en crisis a cualquier hora del día mediante el 112, el 012, el 016 o derivaciones que se realizan por parte de los cuerpos de seguridad o los centros sanitarios.
¿Qué servicios prestan a las víctimas que son menores de edad?
Atendemos a mujeres a partir de los 16 años, pero también ponemos dar asistencia al recurso de menores en momentos de emergencia. En referencia a datos, llevamos seis meses abiertos y hemos atendido a 35 menos a nivel autonómico, el 10% de los casos de violencia sexual. El total es de 400 víctimas, de los cuales 340 son víctimas directas y el resto sus familiares. En el momento de una crisis, el equipo se desplaza hasta el lugar donde está la víctima y sus familiares, y a partir de ahí, una vez los progenitores nos autoricen, les asesoramos tanto a los padres como a los menores a nivel social, psicológico y jurídico. Informamos a la Fiscalía de Menores de la agresión y la abogada de nuestro recurso elabora un asesoramiento en la redacción de la denuncia y acompaña durante todo el proceso judicial.
¿Cuáles son los pasos a seguir para aproximarse a una adolescente víctima y generar confianza sin revictimizarla?
No se toca el relato de la agresión, para no revictimizar al menor ni contaminar el testimonio de cara a la evaluación forense del Instituto de Medicina Legal. Hacemos una intervención de la sintomatología y accedemos a las características de la agresión a través del testimonio de las familias, o la descripción de la denuncia. Nuestro objetivo siempre es estabilizar al menor y la familia, reduciendo el impacto traumático que genera la agresión. La intervención especializada lo que pretende es que el menor recupere la seguridad emocional y física, reduzca su sintomatología traumática (pesadillas o ansiedad), que remita la culpa y vergüenza y se vea fortalecida su autoestima y capacidad de resiliencia.
¿Cómo es la terapia que se realiza con las víctimas de violencia de género después de la crisis?
La intervención con el menor víctima de violencia de género y con su familia consiste en una atención especializada y gradual que tiene como objetivo regularle emocionalmente, así como facilitarle herramientas de acompañamiento a los padres mediante el entrenamiento de habilidades parentales y apoyo. Cuando es necesario, también nos coordinamos con los orientadores de centros educativos para ofrecer asesoramiento en referencia a las víctimas. Utilizamos mucho el juego terapéutico, como la técnica de la caja de arena, o las herramientas que se llama tarjetas emocionales para reconocer y nombrar estados internos. Trabajamos siempre con la sintomatología para no revictimizar, ni favorecer la reexperimentación. La fase más importante es el procesamiento del trauma, en la que se identifican los pensamientos distorsionados de culpa, vergüenza y se aborda el trauma, y el menor entienda que no fue su culpa.
¿Cuáles son las consecuencias de la violencia sexual?
A grandes rasgos los menores suelen presentar sintomatología ansioso-depresiva, baja autoestima, hipervigilancia, irritabilidad, pesadillas... Los adolescentes generan conductas autolesivas, bajo rendimiento escolar, o conductas hipersexualizadas con relaciones de riesgo, o insomnio y pérdida de apetito. Si no reciben atención psicológica pueden desarrollar estrés postraumático o un mayor riesgo de consumo de sustancias.
¿Qué ocurre cuando el origen de la agresión es un familiar?
En todo momento se protege al menor mediante los cuerpos de seguridad y la Fiscalía de Menores. Se distancia de la familia mediante una orden de alejamiento y no es necesaria la autorización del progenitor agresor para intervenir con el menor. Siempre nos autoriza quien tiene la guardia y custodia del menor.
¿Este es un caso mayoritario?
Muchos de los casos de violencia sexual se dan en el ámbito familiar, aunque también se producen a través de las relaciones afectivas. Las adolescentes sufren agresiones por parte de un amigo o incluso por parte de un desconocido. Estos casos suelen darse sobre todo en el ocio nocturno y mediante el uso de sumisión química.
¿Existe un aumento de dinámicas de violencias de género en los adolescentes?
Hay un incremento preocupante y considerable de las violencias en la población infatojuvenil dentro el ámbito digital, la ciberviolencia, lo que requiere de políticas de protección con protocolos de actuación, detección y prevención. El equipo del recurso a nivel autonómico trabaja en un taller especializado de prevención de la violencia en la infancia y adolescencia, adaptado a todos los niveles educativos y destinado a familias y alumnado. Nos tenemos que enfocar en el ámbito educativo, por eso es necesario el desarrollo de herramientas. Después de la pandemia se ha registrado cada año un aumento de las violencias tanto ejercidas por menores como siendo ellos víctimas.
¿Se identifica como un factor de normalización y aumento de las violencias el acceso a la pornografía a temprana edad?
El acceso descontrolado a redes de porno en adolescentes aumenta la violencia de género y desarrolla una hipersexualización de los comportamientos. Son necesarias medidas de protecciones a menores en el ámbito digital. Por ejemplo, para prevenir ciberacoso, ciberviolencia de género, ciberviolencia sexual...
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